POR DIEGO FERREIRA
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¿Cuáles son los orígenes del Grupo Macri?
La empresa Macri fue fundada en 1894 por mi abuelo, Pietro Macri, nacido en Calabria en la ciudad de Siderno (Italia). Era zapatero artesano; en ese entonces hacía productos que hoy ya no se producen, se hacían los calzados a medida, se exportaban zapatos a Argentina, Francia, España, Italia, Inglaterra. Había una infinidad de productos y se hacían exposiciones internacionales y la empresa siempre sacaba los grandes premios, las medallas de oro y los diplomas de honor.
¿Cómo fueron sus comienzos?
Yo comencé con 16 años en la empresa y dentro de un año van a hacer 50 que estoy al frente. Mis tres hijos y algunos sobrinos están hoy al frente de varios sectores de la empresa. Macri es conocida por la parte de calzados y cueros -tenemos curtiembre, vendemos cueros a fábricas del país y el exterior-, tenemos una planta industrial de calzados en Santa Lucía y en Brasil, pero nuestras actividades abarcan un sinfín de quehaceres. Estamos en la parte de medios -radios y un canal de TV-, supermercados, barcos para la extracción de áridos subacuáticos (piedra y arena), elaboramos hormigón, estamos en la actividad agropecuaria, tenemos cines en Paysandú y Salto, somos importadores y tenemos en el país unos 40 locales de venta de calzados, vestimenta y ropa sport, fundamentalmente en Paysandú.
¿A cuánta gente da trabajo?
Entre las diferentes actividades tenemos más de 1.000 personas trabajando.
Tiene una curtiembre. ¿Es un negocio rentable pese a la crisis en el sector del cuero?
Hoy la actividad industrial en Uruguay es absolutamente deficitaria. Uruguay ha perdido una enorme competitividad por el valor del dólar, por los salarios que hoy significan la comparación de los costos productivos en el Uruguay y fuera del país. Tenemos la ventaja de contar con una materia prima de buena calidad pero que hoy está en una oferta extremadamente restringida. A esto se agrega que se está exportando ganado en pie, que me parece muy conveniente en la medida que les sirva a los productores, pero para la industria nacional no es bueno.
¿En qué los afecta la exportación de ganado?
Para que se haga una idea, de ocho años a esta parte con el valor de un metro de cuero se pagaban cuatro jornales, hoy se necesitan dos metros y medio para pagar un jornal.
Sabemos que el gobierno está dando muy tenues apoyos a la parte industrial, pero para una economía de mercado que no tiene una escala importante de producción es imposible competir. Además, la industria nacional en alguna medida ha sido sacrificada. Antes tenía algunos beneficios como reintegros y la exoneración de aportes patronales. Ya hoy ser industrial en este país es poco menos que estar en un naufragio con una posibilidad de subsistencia casi imposible. Además los pocos países consumidores de nuestros productos están sobreprotegiendo su industria interna.
¿Cómo incide esto en la producción de calzados? ¿Cuánto fabricaron el año pasado?
Tenemos una planta en Santa Lucía y estamos en el entorno de las 70, 80 personas trabajando directa e indirectamente en la parte de administración y apoyo logístico. Hemos llegado a producir más de 600 pares por día, hoy son unos 380, pero el mercado interno no alcanza a consumir. ¿Por qué? Porque lo que cuesta producir un calzado es el precio que cuesta un par de calzados importados puesto en el Uruguay. En nuestro caso hemos encarado esta actividad por una cuestión de subsistencia de toda nuestra cadena. Tenemos todo el esquema desde el comienzo: tenemos los cueros, fabricamos el calzado y lo vendemos en nuestras propias casas además de venderle a un gran número de zapaterías en todo el país.
También traen productos importados...
Nosotros le compramos calzados a cantidad de empresas en Uruguay. Y lo que no conseguimos en forma competitiva y conveniente dentro de nuestro mercado lo tenemos que ir a buscar recorriendo el mundo, que es lo que hacen nuestros colegas también. Buscamos tener la mejor oferta y el mejor producto aunque nunca apuntamos al precio. Siempre hemos apuntado al producto en sí, a la calidad.
Usted promovió el primer shopping del interior, el Mac Center de Paysandú. ¿Cómo ha evolucionado ese negocio en estos años?
El concepto de shopping está muy asociado a Montevideo pero hoy el comercio en el Uruguay está quedando en manos de unos pocos. Las grandes empresas por su capacidad de gestión, por su economía de gran escala han invadido el país y sus propias necesidades de crecimiento, importación, ventas y organización, han hecho que estén en casi todo el país. Hoy detenerse es retroceder y es una situación que lógicamente todos tratamos de evitar.
Proyecta un astillero y otros emprendimientos vinculados al puerto y a la logística. ¿Qué posibilidades de crecimiento ve allí?
Hay muy buenas posibilidades. El tema es que la burocracia de este país pone la carreta antes que los bueyes que la tiren. En China primero le dan trabajo a la gente, después le ponen exigencias; si tienen algo que tirar, hacer o mejorar después lo van a poder hacer y arreglar con la misma generación de riqueza y recursos que hace la gestión de la empresa. Acá no, acá le ponen primero los problemas y no se sabe si la empresa será viable y podrá desarrollarse.
¿Qué otros problemas ve en el Estado?
Yo no soy del partido que está en el gobierno pero tenía una expectativa muy grande cuando el doctor Tabaré Vázquez habló de "la madre de todas las reformas". Yo desde que nací dije que el gran problema del Uruguay era la inamovilidad del funcionario público. Usted lo ve. La propia gente y las propias fuerzas que llevaron al gobierno al Frente Amplio son las que han destrozado su capacidad de gestión. Usted ve que hoy los grupos de funcionarios de diferentes sectores de la actividad pública del país -mucho más que los de la actividad privada- le han puesto palos en la rueda al desarrollo de este país. Cuando tienen que hacer un paro en los bancos públicos, ¿a quién joroban? ¡Qué van a jorobar a los directores de los bancos! No, joroban al usuario que necesita sacar dinero para pagar sus cuentas, o pagar a su personal. En otros países hacen propuestas. Acá no; acá es hacer lo menos posible, con el menor esfuerzo posible, ganando lo más posible. No es la culpa de los empleados públicos, es de lo que le han permitido hacer.
¿Qué opina del desempeño de la economía?
Yo estoy en un todo de acuerdo con que la gente gane lo más posible, porque cuanto más gana más gasta. Sobre todo Juan Pueblo; el que menos tiene, más gasta. El asunto es si esto es una cosa que se continúa. Estamos en una coyuntura internacional en la que lo que produce el Uruguay (lana, carne, granos) se ha valorizado y estamos pasando por épocas de bonanza para la región. Ojalá esto continúe y por un tiempo más va a continuar. "Pero cuando las barbas del vecino veas arder, pon las tuyas en remojo". Y los golpes ya se están viendo, las pequeñas primeras señales en el consumo, las bajas de valores. Vamos a tener problemas. Hay que ser ordenados, no podemos tener empresas con altísimos costos con burocracias que nos obligan a asumir después, medidas que con el tiempo van a sacrificar a mucha gente que se va a quedar sin trabajo.
¿Qué valoración hace del paquete de leyes laborales creadas en los últimos años?
Las políticas laborales han sido buenas. Lo que no ha sido bueno es que se inclinó demasiado la balanza. Hoy ser empresario en alguna medida es mala palabra. Hoy hay un libertinaje sindical aunque hay gremios que son maduros, con gente que es capaz y muy ubicada. Hoy un patrón a veces no tiene derecho a despedir a una persona porque consideran que es una cuestión de persecución sindical. Nadie persigue a sus colaboradores, a los buenos empleados los quieren todos, ni hay nadie que los defienda más que el propio jefe.
A nivel laboral y judicial ha habido excesos grandes. Se toma demasiado tiempo para aplicar medidas cuando cortan una carretera, o toman una empresa. No puede ser. El gobierno ha estado omiso en un montón de oportunidades pero claro, este movimiento sindical es parte del gobierno, entonces se entiende. Pero que vean que a veces no es la forma, que las situaciones cambian y las personas deben ser sensatas porque todos nos necesitamos.
¿Qué le pediría al gobierno?
Que se pongan de acuerdo. Los uruguayos de cualquier partido, los que estamos fuera del ámbito político, lo vamos a apoyar cualquiera sea el color, el gobierno o el partido, si se hacen las cosas en forma positiva.
"La gente es faltadora; no tiene hábitos de trabajo"
La falta de mano de obra afecta a varias industrias. ¿A qué se debe esa carencia?
La gente con oficio es algo difícil de conseguir pero como el uruguayo es dúctil en poco tiempo aprende. Pero no sé. La gente no tiene hábito de trabajo, es faltadora, sorprenden con cualquier pretexto y dejan el trabajo porque sí, total encuentran trabajo. No es el tema del pago.
¿Es un tema cultural?
Falla la cultura de trabajo. Esta es una generación que en ese sentido la veo deficitaria. Lógicamente hemos fallado los mayores. Todavía hay gente que tiene su oficio y son solicitados; el buen trabajador no tiene problema.
Lo que le critico al gobierno es que tiene que enseñar a pescar y no dar el pescado. Hay tantos vagos en la calle porque es más fácil ponerse a lavar un auto, a cuidar un auto. Hoy, trabajar por las buenas no sirve, para cobrar 10, 12 o 15.000 pesos más los descuentos. Si no hago nada me pongo ahí y si no paro en la calle y le pido una monedita.