La nieve de Suiza

LA APUESTA DE LOS INVERSORES AL URUGUAY

ANDRÉS CERISOLA / FERRERE ABOGADOS

Uruguay crece a tasas "chinas". La inversión extranjera, de los orígenes más variados, no para de aumentar. Los empresarios uruguayos, pese al desánimo que generan los arrebatos sindicales y los excesos recaudadores del Gobierno, muestran creciente confanza en la economía. Y cada semana se reciben consultas de empresarios argentinos que pretenden, no ya invertir en Uruguay, sino vivir aquí. Seguridad personal para sus familias y un razonable ambiente de negocios son los argumentos más habituales. Es que, pese a todo lo que podemos legítimamente puntualizar, Uruguay es un ámbito sensato para invertir.

¿Qué hace que un inversor, que tiene opciones, elija este país? Obviamente, el requisito de partida es que haya oportunidades de inversión atractivas. Uruguay, con su mercado pequeño, tuvo muy pocas mientras pensó solamente "hacia adentro", pero las oportunidades aparecieron una vez que empezó a repensarse "hacia afuera", desde la dé cada de 1980. Y, cuando la crisis de 2002 llevó a diversificar los clientes turísticos, hasta en ese sector se multiplicaron las oportunidades.

Secretos del chocolate

Las oportunidades no son recursos naturales. Suiza no los tiene y es muy próspera, mientras que Bolivia los tiene y es un país de inversión mínima. Las oportunidades se pueden apoyar en recursos naturales, pero no alcanzan ni son imprescindibles. Suiza no es lo que es porque la nieve sea importante para el desarrollo. Los extranjeros invierten y se mudan a Suiza porque los gobernantes respetan la ley, su población está muy educada, las personas viven sin miedo a ser robadas o secuestradas, las comunicaciones e infraestructura son impecables, la economía está abierta e integrada, la honestidad es un valor supremo, la ley es estable y los tribunales la aplican sin prejuicios o desviaciones, las políticas se mantienen hasta que hay un consenso contrario y aún entonces los cambios son respetuosos a los derechos de todos. Y, por supuesto, los tributos son adecuados a sus extraordinarios servicios. La nieve del desarrollo no cae del cielo...

El patrimonio común

Uruguay no es Suiza. Tenemos mucho para aprender y mejorar. Pero hoy, todos quienes podían, ya han gobernado. Y uruguayos y extranjeros sabemos que hay normas y principios que son patrimonio común. Nos respetamos y queremos convivir. No hay "uruguayos enemigos". Los políticos se hablan. Los gobernantes no llegan al extremo de avasallar el Poder Judicial.

El Presidente Mujica probablemente no es consciente del golazo que metió hace un año con su discurso de Punta del Este o con sus compromisos de asunción el 1º de marzo. Los empresarios extranjeros los mencionan cuando explican por qué eligen Uruguay. Estos efectos deberían confirmarle que ese era y es el camino a transitar.

Uruguay en el ranking de la inversión

Respeto liberal: Los políticos no buscan enemigos. Con luces y sombras, el esfuerzo es por sumar. El Gobierno mantiene un apego general a la Constitución.

Sometimiento a la ley: El Gobierno acierta y erra, pero no suele violar brutalmente los derechos básicos de individuos y empresas. Y, cuando lo hace, se somete alas decisiones de la Justicia.

Estado de derecho: Con limitaciones, Uruguay exhibe una Justicia honesta y eso destaca en Latinoamérica. En otras áreas de institucionalidad, hay señales de alerta.

Libertad de prensa: Uruguay sigue siendo un modelo. Las recientes declaraciones del Presidente y Vicepresidente dan tranquilidad ante proyectos que generaron preocupación.

Honestidad: Corrupción existe, pero somos un país en el que un empresario puede tener éxito sin involucrarse en actos de corrupción.

Seguridad pública: No se atacan las causas de la inseguridad y, en base a estándares de primer mundo, estamos mal. Aunque aún vivimos más seguros que la mayoría de los latinoamericanos, hay serias señales de peligro.

Previsibilidad: La inversión privada es impensable sin previsibilidad. El Gobierno debe resistir su tentación de cambiar las reglas de juego.

Educación: El Vicepresidente Astori planteó con puntería que Uruguay debe dejar de enfocarse en gastar más, a enfocarse en obtener y medir resultados mucho mejores.

Apertura de la economía: Si bien Uruguay ha mantenido un rumbo de apertura, el ritmo no es el que debería. Los otros países se mueven rápido.

Infraestructura: Requiere mucha inversión y los tímidos esfuerzos por asociar inversión privada siguen mostrando más fracasos que éxitos.

Tributación: Las señales, más allá del exceso de las cargas específicas, generan dudas que dificultan confiar y planificar.

Regulación microeconómica y mercado: El panorama es incierto, con crecientes señales de interferencia política. Puede resultar problemático para la inversión.

Regulación laboral: Es un área de deterioro, imprevisibilidad y desigualdad en la regulación. El Gobierno, además, no logra lidiar con un sindicalismo desnorteado.

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