La eficiente protección de las empresas

Medidas ya

VERÓNICA RAFFO / FERRERE ABOGADOS

Una regulación laboral cada vez más frondosa y exigente, sumada a relaciones colectivas de trabajo sin atisbo de armonía, impone en los empresarios la necesidad de resolver cómo actuar. Quedarse paralizados y desensillar hasta que aclare parece poco recomendable. No es conveniente ni es coherente con la vocación de emprender, que es la esencia de cualquier negocio que funciona.

Según cómo se manifieste, la perplejidad, la incertidumbre o incluso la mirada crítica sobre la oleada de normas nuevas, políticas públicas suspicaces, actitudes maniqueas de sindicalistas y gobernantes, puede terminar expresándose en un discurso quejumbroso, tan ignorado como improductivo. El debate constructivo sobre estos temas requiere un nivel de compromiso plural significativo. Hoy nuestra realidad demuestra que esa predisposición no existe y que es improbable que los paradigmas imperantes ganen en flexibilidad en el corto plazo. Esto significa que, además de persistir en el debate público, estamos en una etapa propicia para reforzar el esfuerzo en donde sí se puede influir en forma contundente: en la gestión de la propia empresa.

Profesionalizar la gestión interna de los asuntos laborales y sindicales es impostergable; ya no basta gerenciar los recursos humanos con intuición, "boliche" y sentido común. Ahora es imprescindible asumir que la certidumbre mínima radica en conocer a fondo las reglas, tener experiencia sobre su aplicación práctica cotidiana y generar procesos uniformes que reduzcan al mínimo los riesgos "extra" de ser empresario en tiempos de cólera. A mediano y largo plazo, la implementación de protocolos eficaces y procedimientos verificables repercutirá positivamente sobre el clima laboral y la productividad. Quizás, increíblemente, hasta se comprenda un poco más la verdadera lógica del quehacer empresarial y su papel en el desarrollo social.

Estandarizar y documentar

La improvisación debe desaparecer cuando se trata de establecer o mantener relaciones laborales. La prevención de riesgos y conflictos en la empresa supone mejorar progresivamente los procesos internos que facilitan establecer controles y permiten, sin gasto excesivo, la autoevaluación respecto del cumplimiento de todas las normas habidas y por haber.

Esto puede significar documentar todos los eventos relevantes vinculados a los empleados. Si bien esta medida puede ser percibida como un factor de endurecimiento, que contribuye a la rigidez de las relaciones laborales en la empresa, eso es un error ya que ahora no es suficiente explicar que se cumple con la normativa vigente y se aplican las buenas prácticas recomendadas, sino que la empresa tiene que estar en posición de probarlo en forma aplastante. Y eso va flexibilizando durezas trasnochadas y amortiguando radicalismos.

Si bien no hay una estrategia única y cada empresa debe analizar cuáles son los ingredientes tácticos esenciales para su resguardo, las siguientes medidas básicas son recomendables:

• celebrar contratos de trabajo (aprueba, a plazo o definitivo, según corresponda);

• documentar los cambios relevantes que sucedan a lo largo de la relación laboral;

• revisar las políticas disciplinarias escritas o instauradas por la costumbre y documentar las inconductas;

• desarrollar sistemas de evaluación basados en criterios objetivos;

• analizar la viabilidad de establecer sistemas de remuneración no tradicionales, por ejemplo vinculados a productividad;

• establecer políticas claras en cuanto a ausentismo, enfermedad, accidentes de trabajo, uso de mails y otras herramientas de trabajo, confidencialidad, acoso sexual, entre otros;

• cumplir y controlar los aspectos de Seguridad e Higiene Ocupacional;

• asignar a los responsables de recursos humanos la misión de dialogar y detectar disconformidades razonables en cuanto al nivel de cumplimiento o la gestión;

• formalizar la terminación de las relaciones laborales en forma adecuada;

• consultar con sus asesores antes de adoptar decisiones estratégicas que pueden traer "cola" y por último, aunque no menos importante, darse cuenta que la eventual incomodidad transitoria de este blindaje es la salvaguarda necesaria en caso de eventuales negociaciones y litigios.

Esperando la racionalidad

Además de ser convenientes por aumentar la eficiencia y la competitividad, el costo de establecer procedimientos técnicos rigurosos para gestionar los recursos humanos es menor en el presupuesto general de la empresa. Es que, precisamente por ser rigurosos, deben guardar proporción con su contexto. Y si parece que no es así, hay que seguir buscando el gasto óptimo, pero sin abandonar la implementación de los procedimientos.

Las políticas de prevención que sugerimos son una apuesta a la racionalidad que debe residir y todavía predominar en el ámbito de la Justicia. Documentar sistemáticamente que en la empresa se cumplen las normas, es prepararse para los problemas mientras se hace lo posible por evitarlos. Esa documentación, quizás, será útil para alguien que, en algún despacho, todavía se interesa en las cosas como son, en los hechos y sus consecuencias. Capaz que ese sabe que la rentabilidad no es un botín de guerra y se toma el trabajo de leer, hacer cuentas y verificar. Para ese, a quien de verdad le incumbe la ley y no comprar ni vender eslóganes, hay que tener ordenado el testimonio de lo actuado. Y, también, por si acaso, para estar prontos y disponibles si el debate respetuoso y la negociación sensata se ponen de moda.

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