La discriminación positiva a la mujer da buenos resultados

Un experimento concluyó que el incentivo favorece la competitividad femenina

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¿Son eficaces las políticas de acción positiva para aumentar la competitividad de las mujeres y promover su presencia en ámbitos de responsabilidad? ¿Reducen el rendimiento del colectivo? Para intentar responder a estas cuestiones, dos economistas hicieron un experimento controlado con 360 estudiantes y su conclusión es doble: sí, son efectivas las políticas para promover la competitividad femenina; y no, no merma el rendimiento del grupo.

Se parte de la realidad de la inferior presencia de mujeres en los altos puestos de responsabilidad social y económica (aunque el nivel educativo de ellas es superior), y se centran en la menor competitividad de las mujeres como una causa clave.

"Los programas de acción positiva intentan fomentar una representación paritaria de las mujeres en los altos cargos, tanto en el mundo de los negocios como en la política", explicaron Loukas Balafoutas y Mathias Sutter (Universidad de Insbruck, Austria, y Universidad de Gotemburgo, Suecia, respectivamente), autores del estudio presentado en la revista Science. Pero, dada la dificultad de medir el impacto de estas políticas de promoción de la igualdad, incluidas las de cuotas, ellos han diseñado el experimento controlado.

En la prueba, 360 estudiantes participantes, de ambos sexos, solucionan problemas aritméticos en varias fases en que optan a participar en la competencia y con cinco escenarios diferentes: uno de control (ausencia de políticas activas a favor de la mujer); otro de estrategia de cuotas; dos de tratamiento preferencial para ellas (más o menos intenso), y uno de repetición de la prueba si al final no gana al menos una mujer.

Los resultados indican que, en comparación con el escenario de control, sin ventajas, "todas las actuaciones promueven la participación de las mujeres y el rendimiento es, al menos, igual de bueno", concluyeron Balafoutas y Sutter. Y las políticas de acción positiva no afectan a las probabilidades de éxito de los hombres con alta formación, dijo en Science Marie Claire Villeval (Centro Nacional de Investigación Científica, Francia).

El papel de la mujer en la familia y la discriminación en el mercado laboral han sido las explicaciones para la brecha de género en la ocupación de hombres y mujeres en el mundo laboral, señala Villeval. Pero a eso se añade otra hipótesis: la menor tendencia de las mujeres a asumir riesgos y a competir en comparación con hombres.

La diferencia en la competitividad, dijo la experta francesa, tiene un origen cultural que emerge a partir de los cinco años, ya que antes, niños y niñas muestran un perfil similar en este rasgo. La realidad es que, pese a los avances de las últimas décadas, sigue habiendo diferencias por sexo en el mercado laboral y las mujeres tienen menos oportunidades de avanzar en su carrera que los hombres. EL PAIS DE MADRID

Ellas rinden menos en competencia

Según algunos estudios, los hombres rinden mejor en entornos de competencia y ellas a menudo abandonan aunque estén igualmente calificadas, lo que explicaría que las mujeres tengan menos posibilidades de promoción. Pero la ventaja que se dé a las mujeres puede ir en detrimento de la eficacia final del grupo seleccionado al dejar fuera a hombres muy calificados para dar entrada a mujeres que pueden ser menos.

Sin embargo, por otro lado, las actuaciones que incentivan la presencia femenina hacen que más mujeres decidan competir por los puestos.

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