Desactivar las bombas

CONVIVENCIA Y CONFLICTOS

NICOLÁS COSTABILE / FERRERE ABOGADOS

Todas las sociedades son propensas a los conflictos entre los accionistas. Sucede en las empresas familiares pero también sucede en compañías de todo tipo. Los intereses que llevaron a los accionistas a unirse van variando a lo largo de la vida del emprendimiento, ya sea por concepciones estratégicas diversas, por reacciones tácticas antagónicas ante una situación o por un desgaste en las relaciones entre las personas que conforman la empresa, directores, accionistas, o ambos. Particularmente, en las empresas familiares, el ingreso de las nuevas generaciones puede ser el factor que altera el orden establecido, haciendo emerger problemáticas subyacentes. También ocurre que las relaciones entre los miembros de la segunda generación no son las mismas que entre los fundadores originales y las divergencias se salen de cauce.

Los empresarios suelen ocuparse de saber dónde están parados y qué pueden esperar en el futuro cercano, hacen y adquieren diagnósticos respecto a su negocio, verifican el análisis financiero, ponderan costos y calculan rentabilidades, pero lo que no es tan común es que atiendan el estado real de las relaciones entre los grupos o personas que componen la sociedad o dirigen la empresa.

Pese a ser las relaciones internas un factor determinante para el éxito o el fracaso de la compañía, llamativamente son pocas las veces que se examinan, como si las peripecias habituales en toda relación humana tuvieran su excepción en la vida empresarial. Ya sea por costumbre, por negación o subestimación, este tipo de problemas se dejan crecer con la esperanza de "dejar que los zapallos se acomoden en el andar". Ahorrarse discusiones y cuestionamientos, hasta que ya no hay vuelta atrás.

ESCARAMUZAS Y BATALLAS

Un conflicto latente puede ser una oportunidad de debatir sanamente, de clarificar y revisar estrategias. Por el contrario, si se soportan comportamientos que apenas se toleran o se convive sin comprender la lógica del otro, las diferencias son verdaderas bombas de tiempo. Y, cuando estallan, los grupos de interés se hacen ostensibles y es en ese momento que alguna de las partes recurre a los abogados, para "pelear" por sus derechos y procurar los mayores beneficios a costa de los otros.

A priori, parecería que son sólo los accionistas minoritarios los que deberían estar más alertas y saber detectar cuando es el momento oportuno para asesorarse.

Son los que tienen el control, quienes poseen mayores posibilidades de vulnerar los derechos de los accionistas ya que poseen más herramientas a su disposición para hacerlo. Sin embargo, este control absoluto por parte de las mayorías puede ser un arma de doble filo. "Dormirse en los laureles" es una mala idea ya que la bomba puede explotarles en cualquier momento.

MUESTRAS DEL ARSENAL

Existen una infinidad de mecanismos al alcance de los controladores de la sociedad que pueden utilizarse para perjudicar a las minorías. Uno de estos consiste en lo que habitualmente se conoce como "licuar las cuotas". Esto no es otra cosa que disminuir el porcentaje que tienen los minoritarios mediante la decisión de integrar capital a la empresa.

La constitución de reservas voluntarias puede utilizarse para evitar distribuir utilidades. Por eso la ley de sociedades comerciales exige que se cumplan determinados requisitos, entre ellos que deben obedecer probadamente a una prudente administración. Es detrás de este "escudo" que muchos directores encubren la creación de reservas cuyo verdadero fin es asfixiar a los minoritarios mediante la mínima o nula distribución de utilidades.

Muchas veces, este artificio se complementa con remuneraciones y premios anuales excesivos para los directores. Esto los deja sin necesidad de distribuir dividendos, simplemente porque al beneficio lo obtienen mes a mes en sus cargos de dirección.

CANALIZACIÓN PREVIA

Los desacuerdos en la vida empresarial pueden ser inofensivos y hasta positivos para la marcha de los negocios; lo que hay que asumir es que sin una adecuada canalización, sin prevención y manejo de conflictos, es muy probable sufrir los peores daños del efecto "bola de nieve". Los abogados pueden ayudar generando de antemano instancias de información y contención que ayudan a despejar "el campo minado". Para eso, la oportunidad en la que intervienen es crucial. Es recomendable para mayorías y minorías conocer a tiempo y a fondo las perspectivas e intereses en juego, los derechos que poseen y las vías para solucionar los problemas cuando apenas se vislumbran. En la empresa, ya sea para prevenir, para encontrar soluciones negociadas o para ir a la "guerra", la ausencia de especialistas asesorando en el momento indicado es perjudicial para todos.

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