Las grandes promesas económicas del siglo XXI comienzan a concretar las expectativas que hay sobre ellos desde que se acuñó el término Brics para referirse a los grandes emergentes. Y se vienen dando pasos para transformar ese potencial en realidad. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica tienen en agenda la creación de un banco de desarrollo, que les permita independizarse del Banco Mundial y del FMI, controlados por EE.UU. y Europa respectivamente.
El objetivo es contar con recursos propios para fomentar inversiones en áreas clave como infraestructura, y entregar ayuda a otros países. "Sin el ascenso de las potencias emergentes no habrá prosperidad mundial", dijo el presidente chino Hu Jintao.
Y ese ascenso no es sólo económico, sino político, ya que las diferencias entre los desarrollados y los emergentes comienzan a evidenciarse. La presidenta brasileña Dilma Rousseff realizó una dura crítica a las potencias por su manejo monetario. La crisis no se superará "con simples medidas de austeridad, consolidación fiscal y devaluación de la fuerza laboral", señaló.
Mientras, su ministro de Industria, Fernando Pimentel, señaló que existen "políticas monetarias injustas en Europa y EE.UU." que afectan indirectamente a países emergente. EL MERCURIO, GDA