Mientras China continúa avanzando en su campaña contra la corrupción con arrestos resonantes, Hong Kong, una de las principales plazas financieras asiáticas, descubrió que tiene un problema relacionado con el lavado de dinero. Es a través de su sistema bancario que se mueven algunos capitales chinos obtenidos ilegalmente.
En estos meses, se detectaron los esfuerzos de muchos funcionarios corruptos para exportar fondos espurios, aunque las estructuras financieras locales se revelan insuficientes para individualizar parte de esas transacciones, sobre todo cuando ocurren a través de Internet Banking.
El caso que sacudió a la ex colonia británica involucra en primer término al HSBC, el coloso bancario británico nacido en Hong Kong. En diciembre pasado, la entidad fue condenada a pagar una multa de 1.920 millones de dólares, tras haber sido encontrada por la justicia de Estados Unidos como responsable de haber favorecido el reciclaje de dinero sucio y de no bloquear finanzas del terrorismo.
Hace dos semanas, en cambio, la corte local condenó a diez años de prisión a Luo Juncheng, un chino de 22 años, por haber reciclado 13 millones de euros en el lapso de ocho meses, todos a través de transferencias por Internet.
El de Luo es el caso más significativo en Hong Kong. El joven había creado una cuenta bancaria con la Chiyu Banking Corporation, una subsidiaria del Bank of China y en el lapso de ocho meses, Luo efectuó 4.800 depósitos y 3.500 transferencias de dinero desde su cuenta entre 2009 y 2010.
Al pronunciar su condena, la jueza Esther Toh señaló el aumento de transacciones de dinero ilegítimo en la ex colonia británica. En abril pasado, Hong Kong sancionó la ley, llamada Ordenanza de las instituciones financieras contra el lavado de dinero y el financiamiento terrorista. Ello, tras haber sido criticado por la Financial Action Task Force, un cuerpo internacional creado en 1989, que acusó a la ex colonia de no estar dotada de estándares internacionales para contrarrestar el financiamiento y el lavado de dinero. ANSA