"No puedo decidir en qué me gusta más hurgar: tú o estas burbujas", dice la sopladora de burbujas Kim Kardashian, una estrella de un reality televisivo que se transmite a través de una nueva aplicación de Facebook. Cameo Stars, la empresa responsable de esta innovación, permite que los miembros de Facebook envíen recortes a sus amigos de la red donde aparecen celebridades poco populares pronunciando saludos genéricos.
Más allá de enriquecer la cultura mundial, es posible que la empresa también esté generando una fortuna. Sin embargo, los pesimistas se preguntan si la abundancia de nuevas empresas de internet, altamente valuadas, con planes comerciales más livianos que el aire, evidencia la presencia de una clase diferente de burbuja.
Por primera vez desde 2000, internet y los empresarios de la tecnología pueden reunir un capital de lanzamiento con poco más que una idea a medio formar y una docena de diapositivas en PowerPoint. "Probablemente haya una burbuja en la cantidad de nuevas empresas", dice Alan Patricof, un empresario dedicado a las inversiones de riesgo, aunque todavía no está convencido de que exista una exuberancia irracional en las valuaciones de la última etapa.
Aún así, es un hecho que las valuaciones ascendieron, en especial para las empresas líderes durante esta última fase "social" de la revolución digital. Groupon, una empresa de dos años de antigüedad que ofrece descuentos grupales a consumidores por internet, habría rechazado una oferta por un valor potencial de 6.000 millones de dólares realizada por Google, lo que llevó a los analistas a consultar si el fundador de Groupon (Andrew Mason) había perdido sus cupones.
Una subasta de acciones de mercado secundario, realizada en Facebook este mes, tenía un precio mínimo de oferta que era un 77 por ciento más alto que el precio que se habría pagado en una transacción similar tres meses antes. Twitter tiene una valuación de 3.700 millones de dólares, lo que representa un aumento de casi cuatro veces en un año. La cantidad de acuerdos con valuaciones (previas a la inversión) de al menos 100 millones de dólares también se está incrementando, según Cooley, una empresa jurídica.
Existen diferencias entre la burbuja cibernética actual y la de hace una década. En aquel entonces, lo que se sobrevaloraba eran las ofertas públicas iniciales. Actualmente, a pesar de que el mercado de las ofertas públicas de acciones está reviviendo, continúa siendo la sombra de lo que fue. En cambio, la principal manera para lograr que los propietarios de una nueva empresa generen liquidez es vender su compañía a una más importante, como Cisco, Google, Facebook o incluso Groupon. Estas empresas de inteligencia tecnológica deberían ser menos crédulas que los inversores del mercado de valores de 1999. Aunque es posible que sus propietarios actualmente sean tan ricos que se preocupen menos por el valor del dinero que por ser los dueños del próximo gran descubrimiento.
RECAUDAR FORTUNAS. El surgimiento de un mercado secundario activo de acciones de nuevas empresas que aún no están cotizando en la Bolsa ha permitido que los fundadores y los primeros inversores de empresas como Facebook y Twitter recauden fortunas sin esperar una salida tradicional por medio de la oferta pública inicial (OPI) o de las adquisiciones. Estos precios de mercados secundarios alimentan una promoción exagerada respecto de lo que podrían valer esas empresas si cotizaran en la Bolsa. No hay muchas acciones disponibles; hay muchos clientes tras ellas. Y, por lo general, son desconocidos, como por ejemplo gerentes de fondos y empresas de capital privado que posiblemente no comprendan el negocio de la tecnología como lo hacen quienes están en el rubro.
Luego, está el crecimiento de los inversores "ángel" (angel investors), individuos ricos y de pequeños fondos que aportan capital de lanzamiento para las nuevas compañías que son demasiado pequeñas como para ser interesantes para una empresa de capital de riesgo.
Estos ángeles realizan muchas inversiones pequeñas (por ejemplo, de 100.000 dólares por vez) mediante una estrategia que los críticos denominan "pulverizar y rezar". Eso, de hecho, podría representar una burbuja para las nuevas empresas. Un ángel prominente, Chris Sacca, habría pausado su inversión con el justificativo de que las valuaciones se habían tornado excesivas.
Otros inversores manifiestan que se trata de "disparates alarmistas". "Por cada empresa fundada a una valuación más que la normal, hay cien que obtienen financiación a una valuación normal", dice Ron Conway, un famoso "superángel" que ha invertido en muchas nuevas empresas de alto perfil. Asimismo, muchas firmas de poca antigüedad pueden acceder a un mercado de publicidad por internet que no era más que un sueño cuando el auge de internet cayó en una profunda depresión económica.
Los empresarios actuales también poseen una mayor comprensión de las industrias que intentan transformar, dice Nick Beim, de Matrix Partners, una empresa de capital de riesgo. Cada vez menos son ingenieros y hay más "ambiciosos que no pertenecen al ámbito tecnológico y que tienen una idea comercial" para modificar industrias como los medios, la publicidad, los servicios financieros o la moda.
Estas industrias están concentradas en Nueva York, y este es el motivo por el cual el nuevo auge se da tanto en el Silicon Alley (zona con una gran concentración de internet y nuevas empresas de medios de comunicación) de Manhattan como en el Silicon Valley de California.
Beim considera que el conocimiento técnico de esta industria implicará que hay más probabilidades de que tengan éxito las nuevas empresas del "comercio social", donde existe un claro modelo de ingresos desde el principio, antes que las que se dedican a los medios sociales, donde nadie sabe de dónde provendrán las ganancias incluso cuando hay millones de usuarios del servicio (por ejemplo, Twitter). Tres de las compañías líderes del comercio social, Groupon, Gilt Groupe (una vendedora de mercadería de lujo donde Matrix invirtió) y Zynga (una empresa de juego social), están incrementando sus ingresos y ganancias con mayor rapidez que cualquier firma nueva de la historia, manifiesta Beim. Ese es el motivo por el cual esta vez puede ser diferente. Por supuesto, eso es lo que dicen durante cada burbuja.