Fuerte expansión del crédito bancario

| Desde agosto a la fecha se incrementó a una tasa anualizada del 50% en dólares, lo que puede desembocar en un recalentamiento de la economía

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A enero del presente año, los préstamos concedidos al sector privado residente ascendían al equivalente de US$ 8.715 millones. Si comparamos con las cifras de un año atrás, observamos que se incrementaron en US$ 1.521 millones (una tasa anualizada del 21%).

Pero más que realizar un análisis con respecto a los saldos vigentes un año atrás, comentaremos el desempeño de los últimos meses en los que se han registrado cambios importantes. Hasta el mes de agosto, el crédito venía creciendo a un ritmo lento (en los doce meses a agosto de 2010 creció un 11%). Pero desde agosto a la fecha se incrementó un 18%, lo que equivale a una tasa anualizada del 50% en dólares (ver Gráfico N°1).

En términos absolutos, en los primeros ocho meses de 2010 el crédito al sector privado se expandió en US$ 169 millones, desde entonces aumentó en US$ 1.333 millones. Hasta agosto se hablaba de un proceso de desintermediación bancaria, ya que aumentaban los depósitos pero no así los préstamos. La balanza de pagos a lo largo de los tres primeros trimestres de ese año (último dato conocido) mostraba claramente cómo las instituciones financieras locales aumentaban sus colocaciones en el exterior ante la escasa demanda interna por financiamiento bancario. En esos meses era el crédito a las familias el único que aumentaba, prácticamente sin aumentar el que se concedía al sector empresarial, que se financiaba con fondos propios.

Pero en los últimos meses se revirtió esta tendencia. El cambio se dio en el comportamiento del crédito de la banca privada al sector empresarial. Mientras que entre diciembre de 2009 y agosto de 2010 los préstamos aumentaron en US$ 21 millones, desde agosto a la fecha crecieron en US$ 592 millones. A nivel del BROU, el aumento del crédito a las empresas también fue muy importante, aunque de menor magnitud, pasando de US$ 17 millones a US$ 157 millones respectivamente.

En particular, el crédito a las familias se incrementó un 18% (equivalente al 50% anual) desde agosto a la fecha, al mismo ritmo que el crédito total. Esta expansión es superior a la evolución del consumo, que en el último año creció a tasas superiores a las de su tendencia de largo plazo. Claramente, es una tendencia que no es sostenible en el mediano plazo y que puede estar marcando el comienzo de un recalentamiento de la economía. El Director Ejecutivo del FMI que la semana pasada visitó nuestro país, alertó al respecto al señalar precisamente que el riesgo de recalentamiento existe y que sería bueno tomar medidas para mitigarlo.

PESIFICACIÓN. A lo largo del último año fueron los créditos concedidos en moneda nacional los que más crecieron. Debido a ello, aumentó el grado de pesificación, esto es, la participación de préstamos en pesos en el total de los créditos concedidos.

De hecho, este es un fenómeno que ya lleva varios años en el país, y responde a varias causas. En primer lugar, los cambios en la regulación del BCU que determina que los préstamos deben otorgarse en la moneda en que percibe sus ingresos el deudor.

Pero también incidió en ello la evolución de los precios relativos, los cambios en las fuentes de financiamiento en el sector productivo y las opciones de inversión de los propios bancos. Con respecto a este último punto, hasta el año 2007 aproximadamente dos tercios del crédito concedido por el sistema bancario se dirigía al sector empresarial y el tercio restante a las familias. Por aquel entonces, los bancos uruguayos tenían colocaciones muy importantes en el exterior. Al detectarse los primeros síntomas de la crisis internacional y comenzar a disminuir los retornos obtenidos en el exterior, los bancos repatriaron ese dinero y comenzaron a canalizarlo internamente, en particular hacia las familias, cuyos ingresos son en moneda nacional; de ahí que haya crecido el crédito en esa moneda.

En los últimos meses se frenó este proceso de la mano de un aumento de los préstamos a las empresas denominados mayoritariamente en moneda extranjera (ver Gráfico N°2).

DEPÓSITOS. Los depósitos del sector privado en el sistema bancario ascendieron a US$ 18.476 millones al primer mes del presente año. Ello representa un aumento del 18% con respecto al mismo mes de 2010 (US$ 2.800 millones).

Si se discrimina entre depósitos en moneda nacional y moneda extranjera, se constata que fueron los primeros los que más crecieron, 33% y 14% respectivamente. Esta es la evolución del conjunto del sistema bancario que muestra similares comportamientos tanto de la banca privada como del BROU; en ambos grupos de instituciones los depósitos en moneda nacional aumentaron en los últimos doce meses más de un 30%.

Dicha evolución reafirma el proceso de pesificación creciente que se viene constatando desde mediados de 2009, cuando comenzaron a revertirse los efectos negativos de la crisis financiera internacional, alcanzando los depósitos en moneda nacional casi a la cuarta parte del total en la actualidad, tal cual lo muestra el Gráfico N°3 . Este porcentaje es mayor en el caso del BROU que en la banca privada en su conjunto (35% y 21% respectivamente).

La mayor pesificación es la respuesta lógica de los agentes ante la evolución del tipo de cambio. Mientras la economía crece a tasas elevadas y se aprecia el peso frente al dólar, aumentan los depósitos en moneda nacional. Cuando el contexto es incierto, como lo fue entre fines de 2008 y mediados de 2009, se desvaloriza relativamente la moneda, lo que unido a la incertidumbre, torna más atractivas las colocaciones en dólares.

Pero por otro lado, se incrementó la liquidez de los depósitos, tal cual se puede apreciar en el Gráfico N°4. De hecho, si se compara el saldo de los depósitos, tanto a la vista como a plazo entre enero de este año y el mismo mes de 2010, se constata que estos últimos prácticamente no variaron. De todas formas, al analizar por monedas se observan algunos cambios relevantes, observándose un traspaso de los depósitos a plazo en moneda extranjera a inmovilizaciones en moneda nacional. En efecto, si bien los depósitos a la vista crecieron a un ritmo mayor que aquellos a plazo en los últimos doce meses (22% y 1% respectivamente), al desagregar por monedas vemos comportamientos distintos. Los depósitos en moneda nacional fueron los que más crecieron, pero dentro de estos, son los depósitos a plazo los que más aumentan (41% frente al 31% de los depósitos a la vista). En el caso de los depósitos en moneda extranjera, se observa que los depósitos a la vista crecieron un 20%, al tiempo que caen los depósitos a plazo (-10%).

El comportamiento de los agentes al respecto también es racional. Los rendimientos esperados por los depósitos bancarios son inferiores a los que se pueden obtener en otro tipo de colocaciones. A vía de ejemplo, las tasas en moneda extranjera que pagó en promedio el sistema bancario para inmovilizaciones entre 3 y 6 meses a lo largo del último año se situaron en el 0,6% anual, guarismo que sube un poco pero sin llegar al 1% si se trata de colocaciones entre 6 meses y un año. Un retorno que no cubre bajo ningún concepto la pérdida del capital asociada a la devaluación del dólar y tampoco justifica su inmovilidad.

Por su parte, las tasas reales en pesos han sido neutras durante buena parte de 2010, tornándose negativas en los últimos meses, por lo que las colocaciones en UI, y en particular en LRM denominadas en esa variable son más atractivas.

Es interesante analizar el comportamiento de los depósitos de no residentes a la luz de los cambios en el tratamiento del secreto bancario. Hasta el mes de agosto del presente se mantuvieron estables entorno a los US$ 3.000 millones, pero desde entonces se han estado incrementando, ubicándose actualmente en US$ 3.146 millones (18% del total de los depósitos). Los que se vieron afectados son los depósitos en las Instituciones Financieras Externas (IFE), que a lo largo de 2010 se redujeron en US$ 90 millones, alcanzando a los US$ 835 millones. Vistos en su conjunto, los depósitos de los ciudadanos no residentes prácticamente no variaron en el último año. En tal sentido, los cambios anunciados en cuanto al secreto bancario parecería que, hasta el momento, no han generado impactos negativos.

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