El afrontar una temporada estival sin el puente San Martín cortado es, casi, una experiencia inédita para el ministro de Turismo Héctor Lescano. En eso, más una mejora competitiva de los precios en Uruguay, los antecedentes de años anteriores, y hasta en la buena figuración de la "Celeste" en el Mundial, el jerarca cifra sus esperanzas para un buen verano 2011. Este será el sexto con él al frente de la cartera, y en el que se espera un número récord de visitantes (hasta unos 830 mil, según sus previsiones más optimistas) y de cruceristas (unos 300 mil).
-¿Qué expectativas hay para este verano?
-Las de tener una buena temporada. Todos los indicadores, oficiales y privados, apuntan hacia esa dirección. La de 2010 fue buena y esta puede ser mejor aún, quizá en el entorno de un 7% a 10% más. Hablo tanto de gente como de ingreso de divisas, que son cosas que van de la mano. Esta es una estimación personal que coincide con las de consultoras que anualmente hacen una previsión de la temporada. Pero suelo decir que hay que practicar un ayuno de triunfalismo.
-El lanzamiento de la temporada fue en el Estadio Centenario. Muy simbólico. ¿Cree que la actuación de Uruguay en el Mundial puede repercutir en la afluencia de turistas? ¿Eso tiene algún sustento?
-Absolutamente. Está sustentado en la experiencia empírica de quienes recorren el mundo, de quienes van a las ferias (turísticas) donde está presente el stand del país, por los datos que surgen del servicio diplomático y por otros más técnicos: en sitios web como Google, hubo un incremento de más del 3.600% de búsquedas de información sobre Uruguay.
-Por primera vez, desde noviembre de 2006, tiene al puente San Martín liberado.
-El país tuvo esa preocupación y ese dolor. El puente cortado fue un problema de números -que con el tiempo pudimos recuperar, porque se mantuvo la fidelidad argentina-, un golpe muy fuerte, un elemento disuasivo muy importante. No se olvide que antes, por ese puente pasaba el 66% de los visitantes desde Argentina, que en aquel momento eran aproximadamente el 80% del turismo receptivo. Por suerte, no hay mal que por bien no venga. Esos hechos llevaron a un mayor equilibrio: eso fue compensado por un mayor interés de los brasileños, en especial los de Río Grande do Sul, y del resto de la región y el mundo.
-Este año, ¿el valor del dólar genera algún miedo? ¿O la tan mencionada posible devaluación del real?
- Miedo no, pero siempre hay que hacer un seguimiento. Son muchos los analistas que dicen que no habría un cambio (en el real). Respecto a Brasil estamos bien; Argentina tiene un nivel de inflación y encarecimiento de precios bastante importante, que nos pone este año en mejores condiciones competitivas que en temporadas pasadas. Esa es una de las razones -la otra es la apertura del puente- que hacen que esperemos más turistas de ese país.
-A días del inicio de la temporada, ¿qué es lo que aún hace falta en materia turística?
-Siento que en materia de precios debería primar la sensatez básica -que avanza, pero aún de forma insuficiente- de que no puede matarse la gallina de los huevos de oro. Nosotros apelamos a una mirada más a largo plazo. Por suerte, son miles los jóvenes que se están preparando, en todos los niveles, para trabajar en este sector, que representa entre el 7,5% y el 8% del PIB. Hoy calculamos que afecta a unos 50 mil puestos de trabajo directo, y por lo menos dos o dos veces y medio ese número en puestos indirectos. Pero el tema idiomático sigue siendo una debilidad importante. En infraestructura Uruguay está creciendo aunque todavía nos falta, también en lo referido a los puertos, en la formalidad del sector inmobiliario. Pero seguimos teniendo un plus importante en materia de seguridad ciudadana, de nuestras playas, y de la calidad de nuestros alimentos y carreteras. Nuestras fortalezas se han ido mejorando. Estamos trabajando fuerte para trascender la estacionalidad; está el impulso al turismo social y otras tres grandes líneas de trabajo a través de convenios con el BID para fomentar el turismo de eventos, el rural y el náutico fluvial. No hay un episodio en particular (que sustente las buenas previsiones para esta temporada), pero sí una acumulación de pequeñas cosas que transforman al turismo en una de las locomotoras del crecimiento.
Datos estivales
Pasado, presente y futuro
Según datos oficiales, en el verano 2010, llegaron a Uruguay 755.279 visitantes. Un 4% más que en 2009.
Esos visitantes generaron gastos totales por US$ 675.462.340, y un gasto per cápita de US$ 93,5; esto significó, respectivamente, un 20,9% y un 18,5% más que en 2009.
El verano pasado, Punta del Este albergó al 32,6% de los visitantes. Le siguieron Montevideo (21,5%) y la costa de Rocha (11%).
Los argentinos representaron el 59,9% del turismo receptivo; los brasileños,12,7%; los uruguayos no residentes ,10,1%.
Lescano estima que este verano puede darse un incremento de entre el 7% y el 10% de los visitantes. En cifras, esto significa entre 808 mil y 830 mil turistas.
En todo 2009, entraron al país 2.304.454 turistas (incluyendo curceristas) que gastaron US$ 1.312 millones. La expectativa de Lescano es que para el fin de la actual administración, se llegue a los 2,7 millones de visitantes anuales que dejen US$ 1.600 millones.