GABRIELA VAZ
Aunque el lunes pasado el Uruguay entero tuvo posibilidad de observarlo funcionar en vivo y en directo, son muy pocos los que saben qué es eso de un auto eléctrico. ¿Se enchufa? ¿En lugar de pagar el combustible en la estación de servicio, hay que abonar la factura de UTE? Pues sí, exactamente. Luego de que el presidente José Mujica optara por un modelo de este tipo para realizar su primer recorrido como mandatario, algunos uruguayos comenzaron a interesarse. Son muchas las ventajas a tener en cuenta, y algunos dicen que -ante el inminente fin de los recursos petroleros- éstos serán los vehículos del futuro.
conversión. Si bien existen coches eléctricos de fábrica, también es posible -y según los expertos, más seguro- convertir su clásico auto con motor de combustión interna en uno que funcione sólo a electricidad. A esto se dedica la empresa uruguaya Auto Libre, que desde hace 15 años transforma modelos "normales" en vehículos eléctricos, básicamente trabajando para el exterior del país. Su director, Gabriel González, técnico especializado en Electrotecnia, explica que su interés en el tema nació por lo que para él era una necesidad: buscar un alternativa a los combustibles contaminantes. "Se considera que los vehículos con motor de combustión son responsables por el 30% de las emisiones de monóxido y dióxido de carbono en el mundo", señala. Desde hace un año, su empresa se unió a la compañía Renovables S.A. -que instala paneles fotovoltaicos, aerogeneradores eólicos y sistemas completos de energías renovables- con un proyecto común: crear un modelo de vehículo eléctrico uruguayo de calidad para comercializar. Ellos fueron quienes prepararon la camioneta que utilizó la dupla presidencial el lunes; el primer auto nacional de estas características, y que ya generó numerosas llamadas de interesados en seguir ese camino.
Lo cierto es que cualquier modelo, de cualquier marca, puede transformarse en un vehículo eléctrico. ¿Cómo es el proceso? "Primero hay una etapa de estudio y evaluación, donde definimos qué necesidades de autonomía por carga y qué performance de velocidad y potencia quiere el cliente. Luego se comienza con el trabajo, que consiste en retirar el motor de combustión interna y todas las piezas mecánicas que ya no serán utilizadas, como el radiador, el silenciador, el tanque de combustible, etc. Entonces instalamos el kit de conversión. Generalmente son varias unidades que se integran a la carrocería, siempre buscando no invadir el espacio útil del vehículo", explica González. La totalidad del proceso dura unos 20 días.
Una vez pronto, lo único que necesita para hacerlo funcionar es cargarlo, durante cinco horas y media, en un tomacorriente común, de 220 voltios. O sea, el mismo donde enchufa el televisor o una radio. Con la carga completa, la autonomía del auto es de 105 kilómetros. "Pero le vienen muy bien las recargas parciales", aclara el director de Auto Libre. "Por ejemplo, yo voy desde Canelones al Centro de Montevideo y sólo recorro 30 kilómetros. Esa recarga la recupero en una hora. No siempre es necesario esperar cinco horas para utilizar el auto".
Actualmente, la empresa está trabajando para sacar un modelo híbrido, que mantenga el motor a combustión y que pueda alternar con la electricidad, a gusto del conductor. Es una gran solución para aquellos cuya prioridad es viajar al Interior. En tal caso, pueden dejar la electricidad para andar en ciudad y prender el motor a nafta para recorrer distancias mayores, sin preocuparse por el tiempo de autonomía del vehículo.
El otro límite es de velocidad. La camioneta en la que se desplazaron Mujica y el vicepresidente, Danilo Astori, no puede avanzar a más de 90 kilómetros por hora. "Es por un tema de seguridad ya que el original, en el manual de fábrica, indica que su máximo era de 100 km/h. En general, la máxima velocidad que podemos lograr (con vehículos eléctricos) es 200 km/h", explica el especialista.
costo amortizable. Además de ser amigable con el medio ambiente, la principal ventaja del auto eléctrico es su menor costo tanto de mantenimiento como de funcionamiento. Si bien el precio para convertir un coche es en la actualidad bastante elevado -entre 12.000 y 20.000 dólares, aunque se espera una exoneración de impuestos para bajar de esas cifras-, éste puede ser amortizable.
"La manutención es mucho más económica. No hay que hacerle cambios de aceite; todos los fluidos que utilizaba el motor original ya no se necesitan. Tenés menos piezas móviles, por ende hay un montón de cosas que ya no precisás estar recambiando", sostiene González.
Por otra parte, recorriendo la misma distancia, un vehículo a motor gasta cinco veces más dinero en combustible que lo que le costaría la factura de UTE de un auto eléctrico.
A su vez, estos modelos pueden ser recargados con cualquier fuente de energía renovable. De hecho, una empresa que disponga de paneles fotovoltaicos o aerogeneradores podría utilizarlos, además de para su funcionamiento interno, para los vehículos, volviéndose energéticamente autosuficiente.
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