MAGDALENA HERRERA
Actúo de 14, tengo la energía de 22, aparento 34 y poseo un poco más de experiencia. Pero no son acumulativos", es la respuesta entre risas del multimillonario mexicano Roque de la Fuente cuando se le pregunta su edad. No hay forma que la confiese, aún luego de una larga charla en uno de los livings del Restaurante La Vista, flamante emprendimiento del empresario, en el piso 24, giratorio (comprobado in situ), del emblemático El Torreón. Además de los cuatro pisos en ese edificio, que compró en 2005, en estos últimos años De La Fuente adquirió todo el complejo del cine Concorde y los locales comerciales aledaños, así como el Hotel Petit, que hoy funciona como Hotel Concorde, y el espacio donde se ubica el Bar Tabaré. En definitiva se compró la manzana 55 completa de la península, a una cuadra del puerto, además de otros espacios que trabajan como reductos gastronómicos. Pero su orgullo hoy es el recientemente inaugurado La Vista, un emprendimiento que reúne galería de arte en la planta baja, restaurante en el piso 24, mirador panorámico y salón de eventos, todo en El Torreón donde él vive dos meses al año.
-¿Se acuerda por qué razón aterrizó en Punta del Este en el verano 2003-2004?
-Ah, sí, porque me dijeron que había unas muchachas argentinas, brasileñas y uruguayas muy bonitas. Y me dije: tengo que ir a comprobar personalmente si lo que muestran las fotos es cierto (ríe a carcajadas).
-En serio, ¿vino como inversionista o a veranear en una primera instancia?
-Siempre tuve muchas ganas de conocer Buenos Aires, Santiago y Punta del Este. Lo que me sucedía era que, al vivir con mi familia en California, Estados Unidos, me resultaba más fácil irme de vacaciones a Europa, Oriente, Hawai, Nueva York, el Caribe. Los vuelos son más cortos y accesibles. Pero mis padres me habían hablado mucho de lo bonito que era Buenos Aires. Y me decidí a venir a conocer a todas esas mujeres argentinas tan bonitas de las que se hablaba (nuevamente carcajadas).
-Su esposa no estaría tan feliz con su objetivo.
-Para ese entonces ya me había divorciado pero tengo cinco hijos maravillosos, con los que trato de pasar la mayor parte del tiempo posible. La menor tiene 9 años, se llama Karina y tiene una actitud y una personalidad increíble. Después está Kasandra que acaba de cumplir 12 años, luego un hijo varón que ahora está conmigo en Punta, aunque estudia en Boston, en Harvard. Acaba de correr la San Fernando y le fue muy bien. Tengo otra hija muy bonita y mi hijo mayor, Roque. Pero no te voy a decir las edades sino van a empezar a sumar…
-¿Cuánto tiempo pasa en Uruguay?
-Normalmente vengo como el 26 de diciembre y me voy el 28 de febrero. De vez en cuando, si hay algún evento especial o algo interesante, puedo venir, como para el 24 de agosto, la Noche de la Nostalgia, o el cumpleaños de algún amigo.
-Cuando se instaló en Punta, y compró cuatro pisos del edificio El Torreón se corrieron rumores de todo tipo. Los años pasaron y usted siguió invirtiendo en la península. Pero, ¿cómo le cayeron en aquel momento todas las fantasías que se tejían alrededor del extravagante millonario mexicano?
-La gente puede hablar, tiene derecho y lo puede seguir haciendo. Pero todo cambia cuando me conocen y saben quién soy, lo duro que trabajé para llegar a mi posición, porque todo lo que he ganado fue peso por peso. Mi padre trabajó mucho tiempo, somos una familia muy orgullosa, hemos cuidado mucho nuestro perfil, reputación y nuestra vida. Cuidamos muy bien en los negocios que nos metemos y a quienes contratamos. Por supuesto que no nos gustan que nos levanten falsos, pero quienes nos conocen o trabajan con nosotros saben que somos empresarios muy serios. No puedo manejar lo que otra gente dice, hay personas cariñosas, respetuosas, pero otras envidiosas.
-¿Por qué cree que llamó tanto la atención cuando hay tantas inversiones en Punta del Este?
-Este edificio, El Torreón, en la Parada 1 de La Mansa, es emblemático en Punta del Este. Se encuentra en una magnifica ubicación, la mejor de la península, y llevaba apagado como 20 años. Necesitó que viniera un extranjero a prenderlo. Era como un diamante en bruto, necesitaba que alguien le quitara el polvo. Cuando llegué y vi este lugar único, en el que se ve la salida del sol por Isla de Lobos y la puesta por la Gorriti, me pareció espectacular.
-¿Ha realizado inversiones de este tipo en otras partes del mundo que no sea Estados Unidos?
-Tengo una inversión, la más bonita de Punta Cana, en República Dominicana: Roco Ki. Es un lugar privilegiado, con sol los 365 días del año, un clima espectacular, y un gobierno muy progresivo en materia de impuestos. Llega un inversionista, le abren las puertas, y le dan 10 años de gracia sin pagar impuestos para recuperar su inversión. La política de ellos es "vengan ahorita, den trabajo, traigan ideas e inversiones sanas, que dentro de 10 años les cobro los impuestos". Solo hay que ver los vuelos diarios que llegan a Punta Cana; es una envidia. Actualmente hay 30 proyectos diferentes, de una dimensión que no existe en Punta.
-¿Y el suyo?
-Es como que me hubiera comprado toda la península en Punta del Este; un terreno privilegiado.
-Este año, convirtió la planta baja en una galería de arte, el piso giratorio en un restaurante y abrió las terrazas de su penthouse para que la gente subiera al ascensor panorámico. ¿Por qué lo hace si una inversión así nunca puede ser redituable en una temporada tan corta?
-Yo tengo muchos negocios que son muy, muy rentables, negocios que mi padre empezó y yo seguí, o que yo comencé y los continúo. En este caso te pongo un ejemplo: imagina cualquier casa de esas espectaculares que hay sobre La Brava o en Beverly Hills. Quizás sus propietarios vienen solamente 15 días al año. Estos pisos del Torreón son mi casa, que uso dos meses al año. Ahora, tengo dos alternativas: una es quedármela y compartirla con amigos, y otra es abrirla al público. El lugar es tan espectacular, divino, fuera de lo común, que para mi es más bonito compartirlo. Nada más ver la cara de los niños cuando suben por el ascensor panorámico me gusta, me da satisfacción. Es verdad, lo que se puede ganar aquí quizás alcance para pagar el impuesto de Primaria (carcajadas). No, hablando en serio, mientras me dé para pagar los impuestos ya me siento contento. Viene gente muy bonita de todas partes del mundo, y creo que hemos armado una de las mejores galerías de arte del Uruguay, y quizás de América. Me gusta mucho el arte, las esculturas, las obras bonitas. Allí tengo parte de mi colección privada, además de obras de varios artistas. Me gusta que el público lo pueda ver, gozar y si quiere invertir, que lo haga. Muchas de esas obras de arte suben de valor.
-¿Es cierto que le ofrecieron comprarle sus pisos en El Torreón?
-Sí, tuve una oferta muy directa de un argentino, que sacó la chequera y me dijo, refiriéndose al Torreón: "Esto es mío". Yo me le quedé viéndolo, y le pregunté por qué razón se lo iba a vender. Y me respondió: "En este precio usted me lo va a vender". Le dije: "Suponiendo que lo venda, ¿qué hago con el dinero?". Y me dijo: "Constrúyase otro". Y le afirmé: "Para qué me voy a construir otro si tengo este". No lo podía creer.
-¿Qué significa el dinero para usted?
-Es una responsabilidad, a veces es buena, a veces es mala. Cuido mucho cómo le traslado ese tema a mis hijos, en su educación. He visto mucha gente que se cree superior por tener dinero, y para mí son personas con complejos.
-¿Cómo se hace para mantener los pies sobre la tierra?
-A veces, el tema no es tener dinero, sino conservarlo. A una persona que no tenga educación y buenas costumbres, le es más difícil. Conozco muchos casos de gente que ha hecho mucho dinero y hoy no tiene nada. En cambio, hay otro tipo de persona que también tiene plata y le tiene miedo a su sombra. Y por otro lado está el más agresivo, inteligente, que le fascina ver crecer lo que tiene. No me encasillo en ninguno de esos casos. Lo fantástico de Punta del Este es eso, justamente, que uno puede andar de ojotas por todos lados.
-¿Se estresa alguna vez?
-Situaciones relacionadas con mis hijos me estresan.
-¿Y los negocios?
-No. Hay que saber delegar autoridad y confiar en la gente. Yo confío en la gente hasta que me demuestre lo contrario. No se puede crecer en un negocio si uno lo quiere hacer todo. Imposible. Si quieres crecer tienes que rodearte de buena gente, ir conociéndola y crecer junto a ella. Tú los apoyas, les das confianza y autonomía, y si es gente buena, ésta responde. De vez en cuando, se cuela alguno malo, que se le suben los humos.
-Se le debe aproximar mucha gente por interés. ¿Como discierne si es por eso o no?
-Yo espero que sea por mis piernas (lanza carcajadas).
-Además.
-Enseguida te das cuenta cuando alguien está contigo por cómo tú eres, o porque tiene un interés adicional. Si no te das cuenta al principio, sí al rato.
-¿Le sucede mucho?
-No, por eso ando muy sencillo vestido, no voy diciéndole a nadie quién soy... Donde me muevo trato de pasar desapercibido; personas de las que me he enamorado no tenían noción de quién soy, a qué me dedico ni qué tengo. Trato de no hablarlo. Por eso intento no dar entrevistas. En México y Estados Unidos nunca las doy. Aquí, como tengo más tiempo y estoy más tranquilo, me gusta hacer saber a la gente que está este lugar espectacular como La Vista. Doy la entrevista no para darme a conocer yo, sino este lugar tan bonito, para que el público venga, lo aproveche.
-¿Ha pensado en invertir en otros lugares de Uruguay?
-He visto otras oportunidades, algo en Salto, en Río Negro, pero se necesita gente que lo apoye a uno, que se le tenga confianza. No es solo invertir para ver qué pasa. Hay que estudiar quién lo maneja. Tengo en análisis una inversión muy interesante, atractiva, hay que ver si vale la pena meterse y si hay suficiente tiempo. Porque ahorita lo más importante es el tiempo. El tiempo se me va, la juventud se me va, estas piernas que tengo se me van (ríe).
-¿Hoy lo más valioso para usted es el tiempo?
-Es con quién se comparte el tiempo. Para mi hoy lo más importante es compartir mi tiempo con mis hijos, en segundo lugar están mis amigos, en tercer lugar los negocios, en cuarto las nuevas inversiones. Es la última de mis prioridades.
-En algún momento debe haber sido la primera.
-Bueno, había que pagar la luz, el agua, la escuela. Cuando tienes la necesidad se convierte en lo primero, pero no porque lo deseas.
-¿Pero usted no heredó?
-No, mi madre sigue viva. Todo lo que era de mis padres sigue siendo de mis padres. Y no estoy nada seguro que me lo quiera dar a mí.
-¿Disfrutó su trabajo, lo eligió, o la vida lo fue llevando a la representación en Estados Unidos de una importante marca de automóviles y a las inversiones inmobiliarias?
-Se va como en un velero, si hay viento se va más rápido, de lo contrario hay que remar. Si se rompe el motor, debe repararse. A todo en la vida hay que meterle ganas para que a uno le vaya bien. Pero lo importante, es la salud. Es lo único que no se puede comprar. Mi mejor amigo se murió en un accidente automovilístico con 42 años; una persona noble, alegre, divina, y de un día para otro se fue. Nada está asegurado.
-¿Fuera de la salud se puede comprar todo?
-No. Tampoco se puede comprar la felicidad, la lealtad, la honradez, y otras cosas.
-Generalmente las personas que llegan a determinado poderío económico, luego quieren el político. ¿Le ha sucedido?
-Depende del país en que se esté, si se quiere hacer política o se quiere a los hijos. Si se quiere hacer política o se quiere tranquilidad. Si se quiere ser político o se quiere vivir. Actualmente prefiero vivir tranquilo. En algún momento estuve muy activo en la política, por muchos años, desde los 25 a los 40, colaboré con muchos candidatos, presidentes, políticos, muchos de los cuales son muy amigos. Ese trabajo político me llevó a estar en puestos interesantes en otros países. Pero no es importante hoy, lo importante es que estamos en Punta, en este lugar privilegiado que es La Vista. Ya me sacaste 20 mil cosas. Ya está (se ríe).
-Última: ¿cómo ve las políticas uruguayas para el inversionista extranjero?
-Yo estoy aquí 60 días al año y me traen muchas cosas, veo muchas oportunidades. Si yo comparo las políticas de inversión con las de Punta Cana, Estados Unidos, Europa, la perspectiva cambia. El inversionista va a donde se la hacen más fácil, donde lo reciben con los brazos abiertos. Estoy esperando con el complejo Concorde. Cuando estén las políticas adecuadas, realizaré ahí uno de los lugares más emblemáticos de Punta del Este. Pero tengo tiempo, la manzana ya es mía, cuando todos estén de acuerdo en hacer algo ahí realmente bonito, lo haré.