Un francés que copó Hollywood

Flojo estudiante, rugbista frustrado, cerrajero sin futuro, Jean Dujardin encontró su mundo en la actuación. Y no paró hasta lograr el Oscar.

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LEONEL GARCÍA

El primer francés en ganar el Oscar a Mejor Actor no se destacaba mucho de joven, en nada. Probó en el rugby. Pero incluso un amigo suyo, Marc Lievremont, otrora entrenador, ha mostrado su alegría por el hecho de que Jean Dujardin, de 39 años, se haya dedicado a la actuación. Así comienza una semblanza sobre el flamante rey de Hollywood publicada el lunes en Le Monde. Correr tras una pelota ovalada no era su destino. Dedicarse a la cerrajería o al negocio de la construcción de sus padres, hacia donde pareció rumbear en algún otro momento de su vida, tampoco. Faltaba un largo trecho para convertirse en una estrella en su país, y aún más para conquistar a la Academia.

Es que en la prehistoria de su notable actuación como el actor de cine mudo George Valentin en El artista, a Jean Dujardin -que sería "Juan el del jardín", necesaria traducción para justificar innumerables bromas infantiles- le decían "Jean de la Lune" ("Juan el de la luna"), debido a su carácter por demás disperso. También según Le Monde, su rendimiento escolar dejaba mucho que desear. Padecía una patología psicomotriz llamada dispraxia, conocida cruel y comúnmente como "síndrome del niño torpe", aunque ésta no aparejaba problemas cognitivos. Con el tiempo, las imitaciones que hacía de compañeros y profesores causaban la hilaridad de quienes lo rodeaban. Tal vez ahí nació el actor.

Dujardin -nacido el 19 de junio de 1972 en un suburbio parisino llamado Hauts-de-Seine, como el menor de cuatro hermanos de una familia de clase media- hizo el correspondiente servicio militar. Ahí no ocurrió nada que le despertara una vocación por lo castrense; tampoco los sargentos a su cargo descubrieron nada en él que imaginara un futuro en uniforme. Sin embargo, ahí empezó a notar que tenía talento para la actuación, según consigna la agencia francesa AFP. Comenzó con una serie de monólogos en bares y cabarets de la Ciudad Luz. En uno de ellos decidió tomar clases para mejorar su desempeño en escena. Para 1996, ya había formado el grupo de comediantes Nous C Nous. El futuro se estaba comenzando a despejar.

desde la comedia. La francesa El artista se convirtió no sólo en la primera producción no anglosajona en ganar el Oscar más preciado de todos (el de Mejor Película), sino en el primer filme mudo en lograr semejante premio en 83 años.

Dujardin encarnó a un astro del cine mudo cuya debacle comienza con la llegada del sonido a Hollywood. Fue una suerte para él que, en los siempre discutibles encasillamientos, esta producción haya sido rotulada como "comedia dramática", género en el que ya se había destacado en su país. Y más suerte todavía que no haya tenido que hablar en la película ya que, como quedó patente en la ceremonia, su inglés es bastante pobre.

Es que no son pocos los que creen que si esta película no hubiese sido un homenaje a las primeras décadas del cine en Estados Unidos, no hubiera resultado la gran ganadora de la noche; pero para eso, claro, hubiera hecho falta un buen manejo de la lengua de Shakespeare. Para darle más fuerza a ese reconocimiento (y tal vez para halagar aún más a los encargados de votar), Dujardin siempre resaltó que se había inspirado en Douglas Fairbanks, un mito de Hollywood, a la hora de crear a Valenti. Luego diría que John Wayne, Paul Newman y John Travolta también fueron sus espejos; muchas caricias para la Academia.

Si bien Jean Dujardin, a quien Le Monde calificó como "un francés que no puede ser más francés", era hasta El artista un total desconocido para Hollywood, en su país ya era el actor más popular de su generación, de acuerdo con AFP. La comedia era lo suyo. Entre 1999 y 2003 protagonizó la serie Un gars et une fille (Un chico y una chica). El éxito de rating fue mayúsculo; el personal también. Es que ahí tuvo como partenarie a Alexandra Lamy, quien desde hace tres años se convirtió en su esposa.

De la pantalla chica saltó en 2002 a la grande, casi siempre en plan de comedia. Ah! Si j`etais riche, Toutes les filles son folles, Bienvenue chez les Rozes, Les clefs de Bagnole, Mariages! o Brice de Nice. Si bien, enumera AFP, su filmografía incluye papeles dramáticos como el policía que busca al asesino de su hija en Contre-enquete, o al escritor enfermo de cáncer en Le bruit des glacons, lo suyo pasaba por hacer reír. Tanto es así, que realizó una serie de parodias a James Bond, como el agente Hubert Bonisseur de la Bath en OSS 117, Le Caire Nid d`espions (algo así como "El Cairo, nido de espías") o OSS 117, Rio ne répond plus (traducido como "Perdido en Río"). Estas producciones no sólo le valieron ser uno de los personajes más exitosos en su país, sino que también representaron su primera colaboración con Michel Hazanavicius, el flamante Oscar a Mejor Director por El Artista.

Lo suyo era hacer reír y también suspirar. En más de una ocasión fue llamado "el George Clooney francés". Curiosidades de la vida, entre los artistas a quien derrotó para quedarse con la estatuilla estaba el mismísimo George Clooney, candidateado por Los descendientes.

FUTURO. "¡Amo su país!", dijo en inglés el actor ni bien recibió la estatuilla. Luego, como se encargó de consignar Fabián W. Waintal, un reconocido periodista latino de Hollywood, un emocionado Dujardin lanzó una andanada de exclamaciones en francés: "Putain, génial, merci, formidable, merci beacoup". Para ninguna de ellas hace falta traducción.

"Es algo irracional, surrealista, estoy impactado", le dijo Dujardin a Waintal poco después de recibir el galardón, según Vanguardia de México y ABC de España. "Parece un sueño, necesito que alguien me pellizque. Pero no es un sueño, tengo el Oscar en la mano. Es increíble".

Dice que fueron "maravillosos" los meses vividos en Hollywood para rodar El artista, pero es cauto a la hora de aventurar un futuro dorado en La Meca del cine. "¿En Estados Unidos? No soy un actor norteamericano, soy francés y pienso seguir actuando en Francia. Pero es posible. Sí puedo hacer otra película muda en Estados Unidos, me encantaría. Pero sé que siempre voy a ser un actor francés en Hollywood", le aseguró a Waintal.

El orgullo francés quedó por los aires luego del éxito de El artista, que en total ganó cinco Oscar. En plena campaña electoral, no hay candidato que no haga alusión al tema buscando rédito político. En el caso particular de Dujardin, ese niño disperso, mal alumno y penoso deportista, significó una enorme reivindicación artística y personal: la Academia de Hollywood le otorgó el galardón máximo (así como también había ganado el Bafta, el Globo de Oro y el del Sindicato de Actores), pero la francesa jamás lo ha engalanado con un César, su máxima distinción.

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