TOMER URWICZ
Y a no se oye nada. Antes se avivaban unas trompetas entonando un ritmo tropical. Una tímida musicalización que acercaba a los vecinos en el Día del Patrimonio. Pero desde que se desactivó la banda de la Jefatura de Policía de Montevideo, el lunes 21 de noviembre, los 30 músicos han colgado los trajes de gala. Policías cuyas armas eran instrumentos musicales. Veteranos, muchos de ellos retirados de bandas del Ejército, que tocaban cumbia a viva voz.
¡Claro! No hay nada más nacional que una buena plena. Los músicos lo sabían. El repertorio era de lo más variado, pero de uruguayo tenía poco y nada. Soy feliz, esa era la más aplaudida. La canción de Ricardo Montaner en versión cumbia. La misma que el programa televisivo que conduce Marcelo Tinelli en Argentina llevó a la fama y que hoy es ícono de cualquier boliche.
Uno, dos, tres; indicaba el maestro capitán César Pereira, director de la orquesta, para dar inicio al tema. Con batuta en mano, estaba siempre compenetrado, tanto que de vez en cuando no se percataba que el baterista andaba desatento. Más de una vez no pudo arrancar el tema a tiempo. El maestro se disculpaba. Le "robaba" el micrófono a un cantante y aclaraba: "Sólo lo ensayamos una vez".
La segunda es la vencida. Así ocurrió en el homenaje a Mario Benedetti. El director vuelve a dar la señal y adentro. Un custodio del Ministerio del Interior se ríe disimuladamente mientras protege a las autoridades. Inmóvil. Sólo deja relucir dos hoyuelos, cada uno al margen de unos voluptuosos mostachos, que no pueden esconder su gracia. A su lado una señora aplaude desorientada, siente el ritmo en la sangre; pero sin seguirlo. Otros atienden a la batería orgánica que es la misma que en las murgas: bombo, platillo y redoblante.
Es la banda policial, la misma que fue creada en 1974, cuando el único sonido que se podía escuchar era el oficial. Un grupo que supo valerse de marchas solemnes, emblema de un pasado que aterra a quien lo escucha. Ahora, todo es distinto. Tanto que de negro se pasa a blanco. De la amargura al "azúcar". Y otra vez al sinsabor del final.
"Azúcar", como Celia Cruz, gritaba un veterano músico desde su sillita. Tiene 60 años. Es un jubilado policial que pidió pase en comisión para ingresar a la banda. "La paso chiche", dice a carcajadas, dejando relucir sus arrugas que denotan el paso del tiempo.
Al público le cuesta imaginar la edad de los integrantes. Cada uno porta el traje de función especial. Un sombrero azul con franja celeste al medio, del que se despliegan unos flequillos dorados. El saco a tono con el pantalón. Lo más curioso, quizás, son los lentes de sol que portan gran parte de los componentes. Los mismos que se pueden comprar en cualquier feria, con logos de reconocidas marcas, pero importados de Ciudad del Este.
A la orden. "Si están en la banda la función primoridal es la música", contó tiempo atrás el maestro. Hoy se niega a hablar con la prensa. Nada de armas y uniformes estropeados. Algunos tienen sus bandas privadas, pero a la hora de una función que pauta la Jefatura de Policía de Montevideo tenían que estar todos, de punta en blanco.
Los conocimientos de música los traen. Ensayaban lunes, miércoles y viernes. Dos horas y media cada día. Cobraban unos 15.000 pesos, lo que líquido era unos 11.000. "Ahora nos van a llevar a una comisaría, a hacer las ochos horas", cuenta angustiado un integrante de la banda que prefiere ocultar su identidad. El muchacho de unos 35 años integró la Policía Turística y luego pasó al conjunto musical que le sirvió "para mantener sus otros negocios fuera de la Jefatura", explica.
Como tantos, este agente se considera artista más que policía, y se nota. Se emociona y vibra al son policial. Eso ya es pasado porque la banda dejó de funcionar (ver nota aparte).
Militares. En el Ejército todo es distinto. No sólo hay bandas militares (20 en total), sino que los músicos ascienden a los 600 integrantes.
La policromía de grupos musicales dependientes del Ejército Nacional hace que varíen según la banda, los estilos y la calidad artística. En la ciudad de Durazno está la banda militar más antigua del país, nacida en 1880 como el conjunto musical del Regimiento de Caballería N°2 que hoy cuenta con 14 componentes. Por el contario, hay más nuevos que tienen una mayor integración. Es el caso de la Brigada de Infantería N°1, formada en 1939.
Estos infantes se dedican exclusivamente a la música. Viven para ello y se les nota en sus caras cansadas de tanto inflar los pulmones para sacar el aire a través de la trompa de un instrumento musical. Ensayan toda la mañana y sólo paran para comer. En seguida suben a un ómnibus que los conduce a Toledo, en Canelones, donde dan un concierto y en la noche tienen otro en la capital. Así son sus días.
Visten atuendos en base al verde, blanco y azul, "los mismos que utilizaba el Batallón Florida", cuenta el inspector de Bandas Militares, Van Velthoven. Son esos músicos que se los pueden ver en los actos de apertura y cierre de cada período legislativo.
Género. Dentro de la infantería está ella, con voz de soprano y actitud tanguera. Ella solita con su micrófono. Es la única mujer en un conjunto de 51 componentes y eso que un 15% de los integrantes de las bandas militares pueden ser del sexo femenino. "En 1998 se permitió el ingreso de mujeres", cuenta el inspector. "Fui a colegios del interior del país a reclutar gente para la Escuela de Música y la mayoría de los interesados eran mujeres", agrega. Ellas se dedican al canto o "a tocar instrumentos de bajo peso, porque son muchas las horas que puede demorar un desfile", explica Velthoven. Por eso a la infante la cuidan como una reina y canta solista el hit Héroes.
Valores. Si el silencio es el vacío, la música "realza el espíritu militar", explica el inspector. El arte es un efecto terapéutico para motivar a la tropa. "Fueron los griegos los primeros en sistematizar el efecto de la música sobre la mente humana. Decían que podía aliviar a los deprimidos y detener a los violentos", agrega el músico que aprendió dirección orquestal con Federico García Vigil.
No cantan aspectos ideológicos aunque sí se animan con un folklore y un canto melódico. También hay de las clásicas marchas militares, como "la San Lorenzo que fue con la que Alemania ocupó París y luego con la que los Aliados recuperaron la capital francesa", recuerda.
El Himno Nacional tiene su origen en un músico militar, Francisco José Debali, quien fue mayor en el Ejército de Rivera.
También desfilan anónimos que ganan como un soldado raso pero dedicados full-time a la música. Otros viajan a las misiones de paz para crear grupos musicales con los que Uruguay se ha insertado a la población de esos países en conflicto. Además, hay espacio para un curso experimental que involucra a jóvenes no videntes, con la participación de tres alumnos provenientes de la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay (UNCU). Es una forma más de contar con músicos que estén a la orden de la batuta.
"Desactivada por la coyuntura"
El nuevo jefe de Policía de Montevideo, Diego Fernández, decretó la desactivación de la banda musical de su dependencia. "En esta coyuntura de seguridad es necesario destinar todos los recursos de la Jefatura al orden público", explica el jerarca, quien se reunió con el director del conjunto (César Pereira) para comentarle la determinación. Los músicos serán destinados a la Policía Comunitaria, una de las cuatro líneas estratégicas de la nueva dirección.
"Necesitamos los efectivos y los artistas, por sus cualidades, tienen las posibilidades de llegarle de forma directa a las comunidades", comenta Fernández. Todos los integrantes de la banda son efectivos y recibieron las instrucciones policiales antes de oficiar como músicos. De todas formas, la Jefatura prevé "una instancia especial de capacitación en la práctica de tiro, marco legal y particularidades de la Policía Comunitaria", agrega.
La banda ensayaba tres veces por semana, por dos horas y media cada día. Ahora "pasarán a cumplir un régimen de ocho horas; como cualquier policía", afirma el jefe.
Para Fernández, la música es relevante dentro de la Policía "porque acerca a la sociedad", pero, "por ahora, la banda está desactivada, cuando la coyuntura varíe se volverá a formar".
Las cifras
20 Son las bandas militares con las que cuenta el Ejército Nacional. La más antigua está en la ciudad de Durazno y data de 1880.
600 Músicos integran las bandas del Ejército. En promedio tienen 25 años. Todos han cursado estudios en la Escuela de Música.
7.000 Pesos es el salario líquido que percibe en promedio un músico de una banda militar. El sueldo se equipara al de un soldado raso.
15% De los componentes de los conjuntos musicales en el Ejército son mujeres. En su mayoría se dedican a cantar y evitan cargas pesadas.