TV chatarra

IGNACIO ÁLVAREZ

El miércoles de la semana pasada, prendo la tele y veo a Bengoa proclamando su inocencia a la salida de los careos con Arana y Muñoz: que en los casinos municipales "no hubo pérdidas", y que su procesamiento fue producto de "una maniobra". Primero recuerdo que cuando fui a visitar el Comcar -donde Bengoa no recaló- la mayoría de los presos decían que eran inocentes. Segundo, lejos de confiar en el testimonio de un procesado o en el de sus indagados ex jerarcas, prefiero basarme en la Justicia y en el trabajo de los peritos contables. Y tercero, aún cuando no hubiera habido déficit, eso no sería prueba de que no cometió delitos: quizás la Intendencia pudo ganar más o perder menos, y de hecho hubiera sido así si Bengoa y compañía no hubieran negociado contratos que "lejos de reportar las prometidas ventajas para la administración, demuestran que fueron deficitarios, y cuantiosas las ganancias para los empresarios entre los que figuraban amigos y familiares de los `asesores` de Bengoa integrantes de la Comisión de Adjudicación (…) que además, de casualidad, fueron nombrados por éste en la Comisión", según lo establece la lapidaria sentencia ratificatoria del Tribunal de Apelaciones de noviembre de 2008. Una vez más Bengoa miente en cámaras a cara de perro; y los medios se limitan a reproducir sus mentiras).

Al día siguiente, haciendo zapping entre los distintos informativos, veo al diputado blanco José Carlos Cardoso interpelando al ministro Bonomi por el incendio en la cárcel de Rocha: demandaba toda la información al respecto, aseguraba que la tragedia "pudo haberse evitado" y que había "responsabilidades políticas por no haber actuado en tiempo y forma". (Y yo me pregunto por qué no empezamos por casa: porque el propio Cardoso fue quien dos semanas antes se retiró de sala cuando el ministro Bonomi empezaba a dar la versión oficial sobre el insuceso -lindo gesto de "responsabilidad política" del futuro interpelante-. Amén de que fue justamente este gobierno el primero en proponer medidas de fondo para paliar el hacinamiento carcelario, cuya realidad se mantuvo a lo largo de todas las administraciones pos dictadura, incluida la blanca que Cardoso supo integrar).

El martes pasado se conoció la renuncia del director general de Secretaría del Ministerio de Educación y Cultura, Alejandro Zavala. Un hombre que desde hace años venía trabajando al lado de Ehrlich, pero que a meses de asumir presentó renuncia a través de una carta que hizo pública. La respuesta del ministro para las cámaras fue que no iba a profundizar en el tema porque el alejamiento obedeció "a motivos personales", mientras la subsecretaria María Simon declaró que ella tuvo "una buena relación con Zavala". (Basta con leer la carta de Zavala para darse cuenta de que ambas cosas son falsas, o por lo menos incompletas: "No he logrado compatibilizar la forma de desempeñar mis funciones con las que la subsecretaria ha asumido como propias", escribió el renunciante. Y agregó que: "No siento que esté cumpliendo mi tarea de la mejor manera posible debido a las diferencias cotidianas existentes con los límites de las responsabilidades" de Simon. Por otra parte, rompe los ojos que para que el número tres del Ministerio renuncie, a cinco meses de asumir, las diferencias no deben ser moco de pavo).

Finalmente, el miércoles pudimos ver las imágenes de Cristina Fernández inaugurando la Cumbre del Mercosur en San Juan, y afirmando que los países del bloque "no sólo nos miramos como clientes, sino que tenemos una mirada más integral, abarcativa, como tenía que ser la relación". (Igualito a lo que su gobierno supo hacer durante más de tres años, avalando un corte de un puente binacional).

Después de tanto ninguneo televisivo, como para no querer poner a Tinelli y ver cómo Fort se putea con la Mole Moli. Por lo menos ahí se la juegan, se dicen las cosas de frente y no dilapidan nuestro dinero.

igalvar71@hotmail.com

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