IGNACIO ÁLVAREZ
El sindicato de Adeom ha demostrado una vez más por qué se ha transformado en uno de los menos populares del país. Sus medidas no sólo han sumergido a los montevideanos entre la basura, sino que las razones del conflicto son absolutamente insostenibles. Los municipales aspiran alcanzar un sueldo de 20 mil pesos al final del quinquenio y para ello piden aumentos de 2,5% cada cuatro meses. Quizás no sea una aspiración descabellada, pero la Intendencia -con números en rojo y altos impuestos que pesan sobre las espaldas de los montevideanos- dijo que no lo puede pagar y les ofreció a sus funcionarios ajustarles el 100% del IPC para que no pierdan poder adquisitivo. Resultado: Adeom se ofuscó y tomó medidas de fuerza para presionar y conseguir por las malas lo que no logró por las buenas. Frente a tanta insensatez, la comuna, empujada por el gobierno nacional, terminó decretando la esencialidad de los servicios.
Está claro que los gremios tienen a los paros como herramientas extremas para reclamar por sus derechos. Pero justamente, esas medidas deben aplicarse en casos extremos, y no caprichosamente, como nenes chicos, simplemente "porque el patrón no me dio el aumento que yo quería". Para empezar porque todos querríamos tener aumento de sueldo y no siempre se puede; pero sobre todo porque en este caso el patrón somos los cientos de miles de montevideanos que bancamos a esa monstruo municipal que nos chupa la sangre con unas de las contribuciones inmobiliarias y patentes más caras del mundo. Y la mayoría de estos contribuyentes gana mucho menos que los 20 mil pesos que aspira ganar Adeom (de hecho el promedio de ingreso de los trabajadores privados está por debajo de los 10 mil pesos), mientras trabaja bastante más que las seis horas municipales.
Pero es evidente que a Adeom poco le importan los demás, y sólo le preocupan sus intereses. Como dijera el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, la semana pasada en Sarandí: "Creo que en Adeom hay una conducción cuyo único objetivo es el logro de reivindicaciones para los trabajadores municipales; esto en mi opinión no se condice para nada con lo que ha sido la historia del movimiento sindical uruguayo donde en realidad los sindicatos hacían siempre una evaluación global de la realidad del país, desde una óptica de clase. Se consideraban no solamente los elementos estrictamente reivindicativos sino también cómo se aportaba desde cada ámbito sindical al desarrollo nacional. (…) Ese es el movimiento sindical que yo integré y el que yo quiero; un movimiento sindical comprometido con el Uruguay, en el acierto o en el error, pero con una visión de que primero está el país. Lo que yo veo en este caso es que la situación es totalmente al revés: primero están las reivindicaciones específicas y concretas que yo puedo tener para mí, y luego veremos cómo le va al país. Todo eso se acompaña con un discurso muy radical, que yo creo que es un discurso muy conservador en realidad, y defiende intereses fuertemente corporativos".
Más allá de lo relativo de sus palabras, y de cómo puede cambiar el discurso según el lado del mostrador que se ocupe, está claro que el comportamiento de Adeom termina quitándole legitimidad a sus propios reclamos.
Pero el de los municipales no es el único caso. De hecho, el pasado 26 de noviembre, en la edición del diario El País se reflejaba esta triste realidad del sindicalismo nacional. Una noticia consignaba que la Justicia finalmente había procesado por el delito de "apropiación indebida" al funcionario despedido de Conaprole que el gremio tanto había defendido, dejando sin leche durante semanas a la población en el mes de abril. Otra nota daba cuenta de que otra jueza había intimado al sindicato de trabajadores de Consorcio Ambiental de Plata a "cesar las conductas de hostigamiento y coacción" contra los compañeros que no se adhirieran a las medidas impulsadas por el gremio de los recolectores de basura. Un tercer artículo informaba que el sindicato del Inau resolvió suspender por seis meses a una dirigente por apoyar declaraciones del presidente Javier Salsamendi al afirmar que en el Instituto existen "mafias", "consumo de drogas" y "golpizas a internos".
En la misma edición del diario, se consignaba que "el gobierno aflojó con aduaneros y logró que se levantara el paro", mientras el ministro Brenta afirmaba que hay una sensación de que "ahora consigo todo". Y a su vez, AEBU se aprestaba a bloquear los cajeros automáticos del este del país en vísperas del fin de semana, al tiempo que se daba cuenta del inicio de la escalada de paros de Adeom.
Una semana después, en el mismo diario los uruguayos leímos lo que ya intuíamos. La empresa Cifra divulgó una encuesta según la cual el 46% de la población manifiesta desaprobar la forma en que se están desempeñando los sindicatos y sólo el 25% la aprueba. Apenas un 14% piensa que la mayoría de las huelgas son justificadas y sólo el 29% de los encuestados tiene confianza en el Pit-Cnt, mientras el 62% no confía en la central sindical. Sólo falta que ellos se den cuenta. igalvar71@hotmail.com