Que hablen, bien o mal, pero que hablen. Esa premisa, que muchas figuras de la farándula argentina parecen cultivar a rajatabla, puede volverse, claramente, un arma de doble filo. En el caso de Martín Lousteau, todavía el saldo no está claro. El economista volvió a los noticieros centrales de televisión gracias al envión de la revista Paparazzi primero, y de los programas de chimentos después, un trampolín de cuestionable deseabilidad para quien fue el ministro de Economía más joven de la Argentina y formó parte de la élite académica y política de ese país.
Sin embargo, desde hace tres semanas, el nombre de este profesional patricio -nació y creció en Barrio Norte, una de las zonas más caras de Buenos Aires; estudió en el Nacional BA, el colegio público al que la élite intelectual manda a sus hijos; cursó Economía en la exclusiva Universidad de San Andrés; y a los 22, beca mediante, se fue a cursar una maestría en la prestigiosa London School of Economics- se vincula únicamente a un complicado problema de polleras: fue fotografiado a los besos con Juana Viale, la actriz (y nieta de Mirtha Legrand) embarazada (aunque ahora los medios se permiten ironizar con un "presuntamente") de su actual marido, el actor chileno Gonzalo Valenzuela. Un efecto extraño: desde entonces, las ventas del libro Economía 3D, que Lousteau escribió y publicó recientemente, se dispararon: 15 mil ejemplares se fueron en diez días. Como si el público esperara encontrar alguna revelación privada entre páginas sobre macroeconomía. (Aunque vale reconocer que, lejos de un manual riguroso, el texto pretende ser un entretenido manifiesto donde se cuelan incluso conceptos sobre el sexo y la infidelidad).
Desde entonces, después de venir a refugiarse en la costa uruguaya, apenas se refirió al asunto para tirar la pelota hacia adelante. "Yo me hago cargo de mis cosas. Voy a esperar a que se acabe la superposición de un montón de voces opinando sobre un tema que la mayoría desconoce y cuando eso se modere voy a decir lo que pienso", declaró a Perros de la Calle, el programa de radio del que es columnista.
problemas. Llegó a la función pública a los 32 años como asesor en el Banco Central, y ya a los 37 era ministro de Economía del gabinete de Cristina Fernández. Su brevísima gestión -no llegó a los cuatro meses- estuvo signada por el conflicto entre el gobierno argentino y el campo. Fue él quien el 11 de marzo de 2008 anunció la subida de los aranceles a las exportaciones de soja y con esa medida -de la que sólo era el rostro visible- sumió a la administración K en una profunda crisis política. Un mes y medio después, presentaba su renuncia.
Pero el alejamiento de la función pública no lo apartó de los problemas generados en ella. Él mismo declaró en una entrevista a Rolling Stone Argentina en abril de 2009 que el ejercicio del poder es de pérdida constante: no se dispone del propio tiempo; no se tiene intimidad ("me ha pasado de ir a comer con mi mujer a un lugar y que al día siguiente saliera en la radio lo que hablé"); se resigna la salud (llegó a tener piedras en un riñón, hernias y apendicitis) y desaparecen los amigos. De acuerdo a una nota del diario chileno El Mercurio, una noche, cuando había parado a comer en la ruta con su pareja de entonces, Ana Paula Oriol, un grupo de comensales -gente de campo que se había visto perjudicada por sus medidas de gobierno- empezó a increparlo. El economista se dirigió a la mesa, pidió permiso para sentarse y se quedó hablando con ellos hasta llegar a un acuerdo.
Pero la paciencia se fue agotando. Ocho meses después de ese episodio, en la boda de un amigo, Lousteau se hartó de que un invitado lo insultara y zanjó el problema de otro modo: le dio un trompazo a su agresor que terminó con ocho puntos de sutura en la cabeza.
Con el capítulo de la función pública cerrado, el exministro recalculó y se volcó a nuevos horizontes: empezó a trabajar como columnista de radio y puso una consultora privada -LCG: Labour, Capital and Growth- desde donde vende informes y organiza charlas de economía. También entonces se separó de su novia Ana Paula, tras cinco años de relación, y en marzo de 2009 se le conoció un touch and go con Valeria Gastaldi, excantante de Bandana y, al mejor estilo de un culebrón caribeño, hermanastra de Juana Viale (el padre de Valeria está casado con Marcela Tinayre). Poco después, formó una relación estable con Rosario Ortega, la hija menor de Palito y (¿quién dijo que solo en Uruguay nos conocemos todos?) hermana de Sebastián, productor de la tira donde hoy trabaja Valenzuela, el marido de Juana. Si es necesario, arme el árbol genealógico.
Hasta el momento, el único favorecido por este escándalo es el mundo editorial: la revista Paparazzi agotó su tirada de 150 mil ejemplares y el libro de Lousteau es el best seller del año. El texto se llama Economía 3D, pero, tal como consigna El Mercurio, desde el affaire Viale-Lousteau, algún gracioso sugirió cambiar el título por Ecografía 3D. Hubo bromas peores.