Para no envejecer tan rápido

| Recién llegado de un simposio sobre envejecimiento en Buenos Aires, el médico dermatólogo Pablo Pera enumera las causas y los más recientes tratamientos.

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PABLO PERA

Hoy en día, el envejecimiento es un importante tema de estudio y análisis para diversas disciplinas científicas, desde la genética y la biología molecular hasta la sociología. Por supuesto que también es el área en la que actúa la medicina estética y, más específicamente aún, la especialidad llamada medicina "anti aging".

Días atrás, en la última Reunión Anual de Dermatólogos Latinoamericanos desarrollada en Buenos Aires, se realizó un simposio en donde se trató en profundidad el envejecimiento. Allí, destacados especialistas de distintos países expusieron sus puntos de vista y experiencias, que constituyeron un importante aporte, no sólo para entender los procesos que se producen con el paso del tiempo, sino también los tratamientos o estrategias que se pueden aplicar para afrontarlo.

por dentro y por fuera. Hay que diferenciar dos grandes tipos de envejecimiento: el intrínseco y el extrínseco. El primero está determinado únicamente por el paso del tiempo y se trata de un proceso cronológico en el que tiene un papel fundamental la carga genética de cada individuo. Cada vez se identifican más genes y sustancias vinculadas a este proceso, y de un tiempo a esta parte se han comenzado a experimentar tratamientos que actúan a este nivel, aunque todavía es un campo en el que queda mucho camino por recorrer.

Pero también existe el envejecimiento extrínseco, que está dado por la acción de diversos factores como por ejemplo el tabaco, el consumo del alcohol y las radiaciones solares.

En cuanto al cigarrillo, el humo afecta la piel en forma directa al tomar contacto con ella, pero también las sustancias tóxicas que se absorben al fumar llegan a través de la circulación sanguínea a todas las capas cutáneas. Estas sustancias tóxicas estimulan mecanismos que producen el aumento de la producción de radicales libres, que son los responsables de los daños a nivel celular. La acción vasoconstrictora de la nicotina también disminuye la circulación a nivel de la piel, lo que lleva a que se altere su nutrición, reflejándose en una mayor sequedad, que se evidencia en forma marcada en las mujeres después de la menopausia.

También es muy conocida la acción que las radiaciones ultravioletas tienen sobre la piel, siendo las responsables del llamado fotoenvejecimiento, que lleva a la aparición prematura de manchas, flaccidez, arrugas y distinto tipo de lesiones.

En cuanto a la manera de encarar al envejecimiento, a grandes rasgos las conclusiones de los expertos son que no se debe apuntar a detener el tiempo y vivir una eterna juventud, sino que el objetivo debe ser lograr transitar los años de la mejor manera posible, apuntando a mejorar la calidad de vida. (Ver recuadro).

Formas de tratar el paso del tiempo

Desde el punto de vista de la piel existen muchos tratamientos. En relación a la prevención, es fundamental tener una dieta saludable rica en sustancias antioxidantes, protegerse del sol (sobre todo aquellas personas que tienen una piel más clara), así como evitar el cigarrillo y no abusar del consumo de alcohol. Específicamente para mejorar el brillo, color y textura, existen diferentes pulidos o peelings tanto químicos como físicos y tratamientos de mesoterapia, sumándose año a año nuevas tecnologías como los láser y la más reciente radiofrecuencia. Para actuar específicamente sobre las arrugas faciales se aplican la toxina botulínica y los materiales de relleno, que en manos entrenadas logran unos muy buenos resultados, sin perder la naturalidad ni expresividad del rostro.

En definitiva, no se trata de transformarse en otra persona o quedar anclado en la misma edad, sino acompañar el paso del tiempo de la mejor manera posible. Es que, como se ha dicho ya hace muchos años, se envejece como se ha vivido.

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