Mujeres: 10% la padecen

| Enfermedad poco conocida pero con gran incidencia, la endometriosis es frecuente entre mujeres en edad reproductiva. Dolor y esterilidad están entre sus consecuencias.

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DANIELA BLUTH

Durante la adolescencia, para Karina Danglada el día que comenzaba su período menstrual era una pesadilla. Tan intenso era el dolor que no lograba levantarse de la cama, mucho menos ir al liceo. A veces recurría a un analgésico, otras a la bolsa de agua caliente. Otras, simplemente se quedaba en posición horizontal esperando que éste cediera. "No es nada m`hija, tómese un calmante", recuerda que le decían. Más de una vez le sugirieron que podía tener un cólico nefrítico o que sufría de colon irritable. Pasaron 11 años y decenas de exámenes y tratamientos hasta que le diagnosticaron endometriosis, una enfermedad que padecen 10% de las mujeres en edad reproductiva y que constituye la segunda causa de esterilidad.

A los dolores, que en cada menstruación se volvían más intensos, con los años se sumaron las dificultades para lograr un embarazo. "Pasaban los meses y yo no quedaba, pero como me casé a los 21, me decían que era muy joven, que esperara otro año", dice Karina. Le hicieron seis inseminaciones artificiales (una de las técnicas de reproducción asistida de baja complejidad) antes de saber que tenía endometriosis; y tres fertilizaciones in vitro luego del diagnóstico. Pero el embarazo nunca llegó.

En esta enfermedad, el tejido normal del endometrio -revestimiento interno del útero- crece fuera de la cavidad uterina y produce un proceso inflamatorio que empeora con cada menstruación. "Esos focos menstrúan afuera de su lugar habitual y como no tienen el drenaje habitual que tiene el útero a través de la vagina, la sangre se va acumulando debajo de los tejidos y forma quistes o adherencias", explica el ginecólogo Juan Scasso. "Los implantes endometriósicos lloran sangre en cada menstruación", agrega utilizando una metáfora tan clara como estremecedora.

La endometriosis es más frecuente de lo que se cree. Se estima que en todo el mundo 176 millones de mujeres cargan con ella y aunque varía según la región del globo que se estudie, siempre aparece entre las primeras causas de infertilidad. Por tratarse de una patología que depende de las hormonas, afecta sobre todo a mujeres de 16 a 49 años. "Mientras sos niña o cuando entrás en la menopausia y no tenés hormonas, los focos pueden estar pero se atrofian", señala Scasso.

Afecta sobre todo la cavidad pelviana y los órganos que están en su interior, como los ovarios, las trompas, la vagina, los uréteres, la vejiga o el intestino grueso. Son raros los casos en los que los focos se implantan fuera de la pelvis, pero los médicos señalan que se han encontrado en el ombligo, los pulmones o el cerebro. Se manifiesta con pequeñas lesiones hasta grandes quistes ováricos, que son su consecuencia más severa y pueden llegar a medir unos 15 centímetros.

En Uruguay no hay estadísticas, sin embargo a nivel mundial se estima que 50% de las mujeres a las que le duele la menstruación, 75% de las que tienen un dolor pelviano crónico y 40% de las que presentan esterilidad, tienen endometriosis.

DOLOR. El principal indicador de la enfermedad es el intenso dolor abdominal. "No todos los dolores son endometriosis, pero si los hay muy fuertes se debe estar atentos", explica el ginecólogo y especialista en reproducción Gerardo Bossano. "Si a eso se le suma el spotting premenstrual (pequeños sangrados en los días previos) y la dismenorrea (menstruación dolorosa), seguramente estemos ante un caso, agrega. El dolor puede ser difuso o centralizado en el foco, pero siempre muy fuerte.

Algunas mujeres también sienten dolor al mantener relaciones sexuales o en la defecación. En el primer caso se debe a que en ciertas posiciones del coito se tocan las zonas que están inflamadas por el tejido endometrial. En el segundo, porque los focos pueden estar ubicados cerca del intestino.

Médicos y pacientes coinciden en que las consecuencias de la enfermedad se hacen evidentes en distintos aspectos de la calidad de vida de quienes la padecen. Según una encuesta en la que se le preguntó a las mujeres "en qué impactó la endometriosis en los últimos 12 meses de su vida", 50% respondió que en la vida sexual, 36% en la relación familiar, 35% en la performance estudiantil, 32% en la asistencia al trabajo o la universidad, y 29% en la actividad social.

DIAGNÓSTICO. La única forma de diagnosticarla es a través de una laparoscopia, un procedimiento quirúrgico que permite la observación de los órganos pélvicos a través de la introducción de un tubo en una incisión hecha debajo del ombligo. Aunque es una cirugía menor, el diagnóstico todavía es tardío. Según Scasso, 26% de las mujeres con endometriosis fueron referidas a otro especialista antes que a un ginecólogo. "Si una mujer llega a la emergencia por dolor menstrual, primero la mandan al urólogo, al gastroenterólogo, al cirujano y al último que llaman es al ginecólogo". Y agrega: 50% de las mujeres que fueron diagnosticadas con dolor espasmódico tenían endometriosis.

Según datos estadísticos que maneja el especialista, entre que aparecen los primeros síntomas y el diagnóstico médico transcurren siete años. "Y habitualmente se realiza cuando la mujer consulta por dificultades reproductivas", agrega.

Del total de laparoscopias que se hicieron en Uruguay, en 27% de ellas se encontró endometriosis, puntualiza Scasso. Entre las pacientes estériles, en 47% se diagnosticó la enfermedad.

Karina pasó 11 años recorriendo consultorios antes de tener un diagnóstico. Fue recién después del sexto tratamiento de inseminación artificial, el cual le provocó fuertes malestares, que el ginecólogo que la atendió en la puerta de emergencia de su mutualista le hizo una laparoscopia. "Me dijo que era una de las endometriosis más severas que había visto en toda su carrera", recuerda. Ella tiene comprometido el intestino y los pulmones. Si bien la cirugía laparoscópica está cubierta por el sistema mutual, Karina debió cambiar cinco veces de institución asistencial debido a su enfermedad.

Tras el diagnóstico, intentó quedar embarazada con fertilización in vitro (se hizo tres), pero no lo logró. "Los medicamentos para los tratamientos empeoran la endometriosis, estaba inflada, dolorida, fue agotador", explica. "Embarazada, obviamente, nunca quedé", reflexiona hoy con una sonrisa y la foto de sus dos hijos en el celular. "Con mi esposo decidimos que padres íbamos a ser igual y por consejo de las personas que me estaban tratando empezamos en el camino de la adopción. La endometriosis cambió mi vida, tiene cosas horribles, pero eso es lo mejor que me dio. No quedé embarazada pero tengo unos hijos divinos".

EMBARAZO. Paradójicamente, el embarazo es el mejor tratamiento para la endometriosis. ¿Por qué? Porque al no tener menstruación durante los nueve meses de gestación y mientras se extiende la lactancia (seis meses en promedio), la enfermedad deja de crecer e incluso se repliega. Claro que lograr el embarazo en una mujer con endometriosis no es sencillo. "La paciente con endometriosis se embaraza menos y pierde más embarazos", sentencia Scasso.

Por su parte, Bossano asegura que siempre y cuando la endometriosis sea la única causa de esterilidad y no se trate de un grado severo, los tratamientos de fertilización -asistida e in vitro- alcanzan 90% de éxito.

Carolina está dentro de ese porcentaje. Aunque el camino no fue fácil, hoy se anima a decir que está feliz con la familia que formó junto a su esposo: tienen dos hijos. El primero llegó luego de tres fertilizaciones asistidas y dos in vitro; el segundo por un embarazo natural. "Me habían dicho que eso podía pasar, pero no lo creía, el primer embarazo me había costado tanto que si bien estaba dentro de las posibilidades lo veía muy lejano", recuerda.

Antes de su diagnóstico, ni Karina ni Carolina habían escuchado hablar de endometriosis. Igual que la mayoría, no sabían en qué consistía la enfermedad. Luego llegaron las consultas con especialistas, las llamadas a amigas y las búsquedas en Internet. Karina incluso viajó a un congreso médico en Estados Unidos y fundó la Asociación de Endometriosis del Uruguay.

Hoy, saben que es una enfermedad frecuente y que tiene tratamiento. Por eso, como dice Bossano, "lo más importante es pensar en ella, pensar que puede existir y no dejar pasar el tiempo".

Causas, efectos y sospechas

Una de las principales causas de la endometriosis es la "menstruación retrógrada", o sea cuando el sangrado se produce hacia adentro del peritoneo (membrana que envuelve la mayor parte de los órganos del abdomen). Se desconoce su origen.

Sentir dolor durante la menstruación es normal, pero cuando una mujer requiere más de dos o tres analgésicos por día "la sospecha de endometriosis hay que tenerla presente", dice Bossano.

La endometriosis afecta la reproducción por diferentes motivos, siendo uno de los principales que compromete la calidad de la ovulación. La mayoría de las pacientes requiere tratamiento de reproducción asistida.

Uno de los grados más severos es la endometriosis de ovario. El sangrado se produce hacia el interior del órgano reproductor y produce un tumor quístico que va creciendo y anulando su función. Se trata con reparación quirúrgica.

Aunque no está claro si hay un factor hereditario, es importante tener en cuenta los antecedentes familiares. La presencia de hiperestrogenismo o hiperprolactinemia puede ser una pista hacia la enfermedad.

Las cifras

176 Millones de mujeres padecen endometriosis en todo el mundo. La gran mayoría no tiene diagnóstico ni tratamiento.

10% De las mujeres en edad reproductiva sufren esta enfermedad, cuyas principales consecuencias son el dolor y la infertilidad.

47% De las laparoscopias realizadas por esterilidad, dieron como resultado una endometriosis, según datos del ginecólogo Juan Scasso.

7 Años transcurren entre el primer síntoma y el diagnóstico. En general, las pacientes demoran un año en llegar a la consulta médica.

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