La flaccidez de las piernas

DR. PABLO PERA PIROTTO

La flaccidez de los miembros inferiores es un problema que comienza a manifestarse en las mujeres después de la cuarta o quinta década de la vida. La zona que normalmente se ve más afectada es la cara interna de los muslos, la superficie que va desde la ingle hasta las rodillas.

Esto se debe a que con el paso de los años se produce una disminución de las fibras elásticas que se encuentran a nivel de la dermis, lo que se manifiesta en la "flojedad" de los tejidos cutáneos.

La flaccidez muchas veces se acompaña de adiposidad localizada. Es muy común que en la zona de la entrepierna se encuentren cúmulos de grasa que hacen que los muslos se junten y rocen a ese nivel. Más allá de la molestia estética que despierta, esto lleva en muchos casos a que la piel a ese nivel esté siempre irritada, lo que facilita la colonización de hongos e incluso la infección bacteriana.

Con respecto al tratamiento de la flaccidez, existen distintas alternativas, cuya indicación y efectividad depende de cada caso en particular.

Todos leemos, escuchamos y vemos a diario en los medios de comunicación avisos publicitarios que promocionan un gran número de cremas, geles y lociones para combatir el trastorno. Tenemos en nuestro mercado una amplia gama de productos que van desde los que no tienen casi ningún efecto hasta los que contienen en su formulación sustancias que han demostrado resultados positivos en trabajos científicos serios.

Es fundamental, entonces, el consejo de un profesional especializado en este campo para orientar sobre cuáles son las más convenientes y efectivas, sin esperar en ningún caso soluciones mágicas ni super veloces. Es imprescindible el uso prolongado, teniendo mucha constancia y paciencia en la aplicación.

El ejercicio físico es otro aliado fundamental, al dar tonicidad a los músculos de los miembros inferiores. Pero hay que tener precaución, ya que si esta actividad no está orientada por alguien con experiencia en el tema, puede incluso llegar a ser perjudicial.

Pero no basta solo con esto para obtener los mejores resultados. Específicamente, en el campo de la medicina estética, hay opciones terapéuticas muy buenas, entre las que se destaca la mesoterapia. Esta técnica, mediante la inoculación de pequeñas dosis de fármacos específicos que se colocan a pocos milímetros de profundidad, logra dar una mayor tensión a la superficie cutánea alterada. El tratamiento es prácticamente indoloro y totalmente ambulatorio, llevándose a cabo en sesiones que generalmente son semanales. También mediante inyecciones se puede lograr un buen resultado a nivel de la redundancia adiposa, con sustancias que la disuelven gradualmente.

Asimismo, existe una variada oferta de aparatología cosmética y médica, en donde la radiofrecuencia y la electroestimulación han demostrado ser efectivas. De todas formas, es bueno resaltar que ningún aparato trabaja por sí solo, por lo que depende de quién haya realizado la indicación y cómo lo utilice.

En el campo de la cirugía plástica se practica una técnica quirúrgica llamada lifting de los muslos. Esta operación se lleva a cabo mediante incisiones a nivel inguinal a través de las cuales se aspira la grasa en exceso de la zona y, posteriormente, se levanta y estira la piel floja sobrante. Si bien se realiza con anestesia local y logra muy buenos resultados, tiene un postoperatorio un tanto molesto que requiere un reposo prolongado para que se produzca una cicatrización adecuada.

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