La ciudadana Huffington

| La empresaria greco-americana, conservadora y reconvertida en progresista, comienza ahora a exportar a Europa su exitoso modelo periodístico en Internet.

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LUIS PRATS

Saber hacia dónde se dirige el periodismo en estos tiempos ciberespaciales es motivo de conferencias en las universidades, debates en las redacciones y charlas después del cierre, pero esta señora parece tenerlo claro. De origen griego y con décadas de residencia en Estados Unidos, antaño conservadora y hoy referente del liberalismo norteamericano, Arianna Huffington decidió exportar a Europa el modelo de información y opinión por Internet que lleva su apellido.

En realidad, es el apellido de su exesposo, que la hizo conocida y por eso mantiene, porque cuando salió de Grecia, muy joven, se llamaba Arianna Stassinopoulos. En poco tiempo, su nombre será un distintivo de emprendimientos conjuntos con periódicos de prestigio como El País de Madrid, Le Monde y L`Espresso.

Tampoco se sabe bien hacia dónde va Estados Unidos, entre las promesas de cambio no cumplidas de Barack Obama y el extremismo del Tea Party. Huffington sostiene que la superpotencia mundial se desbarranca hacia el Tercer Mundo, dividida en dos grupos: los muy ricos y el resto de la gente. En su último libro, cuyo título puede ser traducido América tercermundista. Cómo nuestros políticos han abandonado a la clase media y traicionaron el sueño americano, denuncia cosas como ésta: "La magnitud del engaño al pueblo y del asalto a la clase media ha quedado en evidencia de manera muy chocante al comparar las medidas mínimas adoptadas para rescatar a las pequeñas y medianas empresas con las medidas máximas adoptadas para rescatar a las grandes entidades financieras de Wall Street".

ACENTO GRIEGO. Stassinopoulos nació hace 60 años en Atenas con el periodismo en los genes, transmitido por su padre. A los 16 años se fue a estudiar Economía en Cambridge. En Inglaterra incursionó en programas de radio y televisión, pese a su inglés con fuerte acento griego, que todavía mantiene (y con orgullo, porque dice que es un ejemplo de la diversidad que formó los Estados Unidos). A este país se fue a vivir en la década de 1980, escribió para revistas, publicó varios libros, fue actriz y también se casó con Michael Huffington, un magnate del petróleo que hizo política por el Partido Republicano. En aquel momento, ambos compartían opiniones conservadoras.

Poco a poco Arianna fue modificando sus posturas. Se opuso a las intervenciones militares de Estados Unidos en el exterior: Yugoslavia, Afganistán e Irak. Ya divorciada, en 2003 se animó a enfrentar como candidata independiente a Arnold Schwarzenegger en las elecciones para la gobernación de California. Ella presentaba el duelo como "híbrido vs. Hammer", es decir, un auto ecológico contra una camioneta todoterreno, pero los californianos terminaron prefiriendo a la 4x4.

En 2005 fundó con otros inversores The Huffington Post, un diario de Internet. Pronto se convirtió en un fenómeno mediático con su combinación de noticias, videos, blogs y debates. En 2011 superó en seguidores a The New York Times, hasta entonces el líder en la web. Desde el legendario diario de papel señalan que buena parte de los contenidos de su rival son noticias tomadas de otros medios. Levantes, en la jerga periodística rioplatense. Desde el HuffPo, como se lo conoce, contestan que su periódico es mucho más que noticias.

La idea de fundar el diario digital fue responder con posiciones más a la izquierda a The Drudge Report, un sitio web bastante popular entre los conservadores a comienzos del siglo XXI. Huffington buscó algunos periodistas y cedió espacios a blogueros, algunos muy conocidos como la actriz Diane Keaton o el periodista Walter Cronkite. La inversión en ese momento fue de un millón de dólares; hasta 2010, el sitio no dio ganancias, aunque fue multiplicando sus seguidores, hasta alcanzar los 25 millones de visitas por mes.

En abril pasado, The Huffington Post obtuvo una condecoración muy escasa entre los medios digitales: el premio Pulitzer en la categoría de periodismo nacional, con una serie de notas tituladas "Más allá del campo de batalla", escrita por David Wood, sobre las dificultades que afrontan los veteranos de guerra tras su regreso a Estados Unidos.

VENTA. En febrero, America Online (AOL), que llegó a ser propietaria del gigante Time Warner, pagó 315 millones de dólares por The Huffington Post y designó a Arianna para un alto cargo.

Cuando los blogueros se enteraron de la cifra pagada, pusieron el grito en el cielo y una demanda ante los tribunales, reclamando su parte. El pleito ascendió a 105 millones de dólares, suma que los blogueros justificaron por su "aporte decisivo" al crecimiento del HuffPo. Sin embargo, la sentencia desestimó la demanda. El juez recordó que el acuerdo del medio con los blogueros era que ellos entregaban sus notas gratuitamente, a cambio de la difusión que obtenían, por lo cual no podían exigir después un porcentaje del precio de venta.

"Si Karl Marx pudiera resucitar por un día tendría la oportunidad de conocer la versión más perfecta de su teoría de la explotación", escribió a propósito de este conflicto otra bloguera, Edurne Uriarte, en el diario conservador madrileño ABC.

En abril pasado, Huffington cerró el acuerdo con el grupo Prisa, editor de El País de Madrid, para lanzar la versión en español de The Huffington Post. Además, Arianna se incorporará al Consejo de Administración de El País. La periodista-empresaria llegó a convenios similares con Le Monde y el grupo L`Espresso para tener sus versiones en francés e italiano, además de las ya existentes en inglés en Canadá y el Reino Unido.

"En el periodismo moderno tenemos que redescubrir al arte de contar historias", aseguró Huffington hace poco. "Si somos capaces de combinar la diversidad de fuentes y testimonios que ofrecen las nuevas tecnologías con el buen hacer tradicional de los medios, podremos construir el futuro y tendremos una nueva edad de oro del periodismo".

Comunicar es la clave

"Comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente", afirma Arianna Huffington, sobre el creciente número de blogueros, incluso los que colaboran gratuitamente con su diario digital. "Hay mucha gente que no lo entiende porque es un nuevo modelo, pero hacia allí se dirige la tendencia. Es una nueva fuente de autorrealización", asegura la empresaria.

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