TOMER URWICZ
Hay un reloj que nunca cambia de hora, no adelanta ni atrasa y jamás da descuentos. Un cronómetro perfecto que regula la temperatura corporal, la presión arterial y las ganas de dormir. Un tictac que no requiere pilas y se rompe con la muerte, momento que también es controlado por él. Es el reloj de la vida, o biológico, como se lo conoce.
Son las siete de la mañana y Mario no se levanta, no hay caso. Anoche se acostó tarde, se quedó haciendo unos deberes (eso dice), pero no importa; en un rato suena el timbre de entrada al liceo y él debe estar ahí, de punta en blanco. No es algo de un día, más bien lo contrario. Esta actitud del adolescente se repite hasta los fines de semana. Su abuela, doña Marta, vive una rutina contraria. Cuando canta el gallo ya se despierta y lo hace con una energía que da envidia. A la noche se toma una pastilla para dormir, porque si no dice que descansa mal. Se equivoca, asevera el fisiólogo Pablo Torterolo. "Es común que a medida que uno envejece requiera fisiológicamente menos horas de sueño y que pase a levantarse más temprano", indica. Los adolescentes, como Mario, tienen un comportamiento de búho: cuando llega la noche tienen su estado de mayor actividad.
Los factores genéticos también inciden en el ritmo del reloj biológico. "Por eso es que hay personas de la misma edad que están más despiertas bien temprano y otras que lo hacen en horas nocturnas", dice Torterolo.
Las agujas del cronómetro humano son movilizadas por un grupo de neuronas que están ubicadas en el cerebro y que, si bien influyen algunos factores externos como la luz, están reguladas internamente. "Hay tres tipos de ciclos biológicos según la frecuencia. Están los ciclos circadianos, que tienen una periodicidad de una vez por día como ocurre con el sueño. Los ultradianos, como el ritmo cardíaco, que se da varias veces en esas 24 horas. Y los infradianos, más lentos, como el ciclo menstrual en las mujeres", dice el fisiólogo. Y agrega que "la mayoría de los cambios fisiológicos (la generación hormonal, la temperatura corporal, la presión arterial, entre otros) cumplen un ritmo circadiano".
Doña Marta es muy exigente con sus horarios. Siempre lleva una agenda para no olvidarse de los detalles y en una planilla anota los horarios en que debe tomar cada medicamento. "Hay fármacos que necesitan ser suministrados en determinadas horas para hacer su máximo efecto", dice el subdirector del Centro de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Montevideo, Aurelio Fernández. "El caso más común es la tiroxina, utilizada para los problemas de tiroides, que debe ser ingerida en la mañana y en ayunas para su mejor absorción. Lo mismo ocurre con algunos fármacos para la osteoporosis y los medicamentos con corticoides", dice.
Cuando Marta lee el prospecto de un medicamento que altera su sistema nervioso y le da sueño, lo toma hacia el final del día, momento en que disminuye la capacidad de reacción y también los músculos se aflojan.
"Teniendo en cuenta que hay momentos del día en los cuales se ingieren determinados alimentos, los médicos deben considerar que hay medicamentos que asociados a esos alimentos pierden su efecto, como el hierro con el calcio (la leche)", indica Fernández. Reparar en este aspecto, es tan importante como acompasar el suministro de los fármacos ante un cambio en los husos horarios (jet-lag). "Supongamos que usted toma un medicamento cada ocho horas, al viajar a un país lejano debe adaptar la ingesta a la nueva rutina", asevera.
A fin de año Mario viajará a Europa con un grupo de amigos quinceañeros. Sabe que conocer un nuevo destino es casi siempre encantador, pero las consecuencias del desplazamiento pueden generar alteraciones en el sueño, ansiedad y problemas gastrointestinales. "Más difícil es cuando uno se traslada hacia el Este y se le acorta el día, porque debe dormirse a la fuerza", señala Torterolo.
Hay profesiones que deben lidiar con este trauma del viajero, típicamente los tripulantes de avión. Otros, como los jugadores de fútbol, sufren de los cambios cuando tienen partidos internacionales. El fisiólogo argentino Daniel Cardinali descubrió que el suministro de melatonina puede acelerar el proceso de adaptación al nuevo horario. En el 2000, el doctor aplicó dosis de esta hormona en jugadores de Boca Junios, quienes debieron cambiar su reloj biológico al viajar hasta Tokio, lugar donde disputaron la final de la Copa Intercontinental frente al Real Madrid. El resultado fue elocuente: la adaptación duró entre 48 y 72 horas, mucho más rápido que los 10 días que hubiesen pasado sin la ingesta de esta sustancia. El club argentino ganó (no se sabe si la melatonina influyó en el resultado).
"Lo peor son los trabajos rotativos, en los que un día se duerme de día y otro en la noche", afirma Torterolo. En esos casos conciliar el sueño es un sacrificio, como lo es para Mario cuando sale los fines de semana y regresa a su casa con plena luz del día. Solo le queda estar acostado en su cama, con las persianas cerradas, a la espera de que su reloj biológico se vuelva a sincronizar.
LAS CIFRAS
10
Días en promedio dura la adaptación del reloj biológico ante un cambio de los husos horarios.
5
Horas esenciales hay de sueño. Las restantes son un complemento. En promedio un adulto joven duerme unas ocho horas.
76
Años es la esperanza de vida promedio en Uruguay. Ellas viven siete años más que ellos, en una relación de 80 a 73.
Un tictac sin agujas
A las siete de la mañana se despierta y no sabe por qué. A los treinta años quiere ser madre sin un porqué. A los 60 se levanta más temprano y su médico le explica por qué. A los 80 años fallece y ante la tumba la gente pregunta por qué. Y todo se responde del mismo modo: el reloj biológico condiciona nuestras vidas. Se trata de un cronómetro interno, regulado por un grupo de neuronas e influenciado genéticamente, que es capaz de ordenar las funciones fisiológicas que se realizan durante el día y de fraccionar nuestra existencia en etapas. De su buen funcionamiento depende la calidad de vida, el estado anímico y el rendimiento.
Las horas del ser humano
01.00 Se da en promedio el comienzo del trabajo de parto.
02.00 Sueño profundo.
03.00 Pico en procesos de reparación.
04.00 Mayor número de nacimientos espontáneos.
05.00 Temperatura corporal mínima.
06.00 Alta secreción de cortisol (incrementa nivel de azúcar en sangre).
06.45 Aumento agudo de la presión arterial.
08.00 Aumento de movimientos de vientre.
09.00 Mínimo peso corporal.
10.00 Aumento de las funciones de alerta, con tendencia a incrementarse en el día.
14.30 Máxima coordinación manual.
15.30 Mejor tiempo de reacción.
17.00 Mayor fuerza muscular.
18.00 Pico más alto de presión arterial.
19.00 Temperatura corporal más elevada.
19.30 Mínimo umbral para el dolor.
20.00 Mayor tolerancia al alcohol.
21.00 Comienza caída de temperatura y la secreción de melatonina.
23.00 Mayor frecuencia de relaciones sexuales.