Reabrió un clásico: La Giraldita
Juan Antonio Gil comenzó a preocuparse hace un año y medio, cuando notó que las ventas caían considerablemente, tanto en el bar de copas como en el almacén. Entonces le presentaron a quienes terminarían siendo sus tres socios, hombres con experiencia en el rubro restaurante. Juntos remodelaron y reabrieron un sitio histórico: La Giraldita, en la esquina de Benito Lamas y Enrique Muñoz.
Este tipo de proyectos corren el riesgo de sucumbir, porque que no es fácil realizar cambios sin dañar la identidad. Pero afortunadamente, en este caso el espíritu del lugar permanece intacto. Salvo por el hecho de que en la sección almacén solo se venden productos gourmet, y porque a las clásicas picadas se le incorporó una cocina de alta calidad. Ahora, La Giraldita es un restaurante, bar y almacén.
Para el área comedor se anexó un predio lindero, lo que amplió el espacio disponible, cortando en dos los ambientes: la zona de la barra - donde paran los parroquianos fieles-, y el salón propiamente dicho. La decoración conserva el espíritu de antaño: afiches de Vermouth Oyama, Cinzano o Martini; y los típicos póster de difusión de lugares turísticos, principalmente de España.
De la carta se destacan el filet mignon, la tortilla a la española, el ceviche y el salmón. También las pizzetas, quesadillas, provoletas y la pasta casera. Los precios de los platos oscilan entre los $ 200 y $ 350. De la carta de postres, Gil menciona dos: el parfait de maracuyá ($ 110) y la explosión de dulce de leche ($ 110). Para los amantes del whisky, La Giraldita tiene precios muy convenientes, como por ejemplo el Johnnie Walker etiqueta roja a $ 50 y negra a $ 80.
El lugar abre todos los días a las 18 horas, pero después de turismo también lo hará los sábados y domingos desde el mediodía. Reservas por el teléfono 2709 9997.