Con el verano ya instalado y los termómetros registrando altas temperaturas, el organismo comienza la lucha por mantener constantes los 37° o 38° que necesita para funcionar correctamente.
Con ese objetivo utiliza distintos mecanismos para bajar la temperatura; como la vasodilatación, la convección y la evaporación. El primero consiste en la dilatación de las arterias cutáneas para que la sangre llegue a la superficie de la piel y se enfríe con el contacto con el aire del ambiente (de ahí que la piel se vea enrojecida cuando hace calor). La convección, en tanto, es un proceso que hace que el aire caliente ascienda y se reemplace por aire más frío, bajando así un 12% del calor.
Con la evaporación del sudor se pierde el 22% de la temperatura corporal debido a que para conseguirla el cuerpo necesita absorber calor, lo cual produce un enfriamiento.
Pero estos reguladores naturales no siempre resultan suficientes. Especialmente en días con temperaturas que superan por lejos los 30 grados. De ahí que sea necesario estar atentos a colaborar con el organismo. En caso contrario, se pueden sufrir síntomas de un Síncope por calor o, más complejo aún, un Golpe de calor.
Lo primero y más importante es mantenerse hidratado. Para ello es obligatorio beber abundante agua, incluso antes de tener sed. En este sentido, los niños y los adultos mayores conforman el grupo de mayor riesgo de sufrir deshidratación. Los primeros porque tienen más tendencia a padecerla y los segundos porque tienen alterado el mecanismo de la sed. "De ahí que haya que llamarles la atención para que tomen líquidos", ilustra Eduardo Casanova, médico internista de UCM. Según este especialista, los obesos también conforman otro de los grupos de riesgo, en la medida que sus cuerpos tienen menos agua que el de las personas delgadas. El consumo abundante de frutas y verduras también colabora en mantener la hidratación.
Paralelamente, Casanova recomienda vestir prendas holgadas que permitan la circulación de aire y, en lo posible, de colores claros.
Si se realizan esfuerzos físicos en días con altas temperaturas es crucial estar alerta a los síntomas de fatiga extrema, vértigo, náuseas, pulso débil y acelerado, piel húmeda, fría y con pilo-erección ("de gallina"); ya que se puede estar sufriendo un Síncope por calor. De suceder, el Ministerio de Salud Pública recomienda llevar a la persona a un lugar fresco y ventilado, e hidratarla lentamente.
De no revertirse la situación, se puede desencadenar lo que se llama Golpe de calor, cuya sintomatología incluye temperatura corporal superior a los 40°, cese de la sudoración, pulso acelerado, piel seca, caliente y enrojecida, depresión de la consciencia (tendencia al sueño, desorientación) y estado de coma.
Dado que el agua en contacto con la piel es un modo rápido y eficiente de eliminar calor, una ducha fría es una excelente manera de recobrar el equilibrio térmico.
El ejercicio en verano
Sugerencias para deportistas
El apuro por verse delgado lleva a las personas a hacer deporte en situaciones que ponen en riesgo su salud. Para evitar malos momentos, el Ministerio de Salud Pública realizó una serie de recomendaciones a tener en cuenta a la hora de ejercitarse: mantener una adecuada hidratación, comer alimentos ricos en carbohidratos tres horas antes del ejercicio, evitar los horarios de más calor, utilizar vestimenta de algodón holgada (porque absorbe el sudor y facilita la evaporación); y dosificar las cargas físicas, haciendo pausas para recuperarse e hidratarse correctamente.