Álvaro Ojeda
EN EL PRÓLOGO de una exhaustiva compilación recién editada, Juan Antonio Varese -investigador y responsable de la misma- hace referencia a un hecho militar: la ocupación de Montevideo en 1807 por las tropas inglesas durante siete meses y seis días. Fracasada la inviable empresa bélica (dos serias derrotas en Buenos Aires y una enconada resistencia en la toma de Montevideo) los ingleses obtuvieron brillantes resultados en el terreno comercial. Mientras las clases altas criollas confraternizaban con los civilizados, liberales invasores, la estructura anacrónica del virreinato español quedó al descubierto. Como señala Varese:"El 7 de setiembre de 1807, tras el retiro definitivo de las tropas británicas junto con casi todos los comerciantes -previa venta de sus mercaderías- quedó sembrada en el ánimo de los criollos la confianza en sus propias fuerzas, a la vez que demostradas las ventajas de la libertad de comercio, con tiendas abarrotadas de productos alimenticios y vestimentas de calidad." Abandonada la opción militar, Inglaterra se ofrecerá como modelo de civilización y progreso. Y de progreso modélico, libertad de comercio y liberalismo, trata esta exhaustiva y variopinta compilación. El volumen ofrece 19 ensayos y se encuentra dividido en seis secciones -"Iconografía", "Vida social", "Educación", "Economía", "Servicios" y "Tiempo libre"- redactadas por trece investigadores de formación ecléctica. Se completa con una detallada cronología de referencia.
Noticias y religión. El artículo de Juan Antonio Varese dedicado al primer órgano de prensa que se editó en Montevideo durante 1807 (The Southern Star/La Estrella del Sur) resulta esclarecedor. Al respecto escribe: "La instalación fue ardua al decir de Veritas, firmante del Prospectus que apareció como preámbulo del primer número, y supuso un gran esfuerzo que pudo concretarse gracias al apoyo de la autoridad militar."
Como siempre, la conquista militar fue el soporte de la conquista ideológica, en especial del concepto de libre comercio. Como se da cuenta en el artículo, la imprenta se encontraba en la calle de San Diego Nº 4 -en la actualidad Juan Lindolfo Cuestas y los retiros de la escollera Sarandí- y en ella se imprimió además de La Estrella del Sur y el ya citado "Prospectus", la Proclama del general Whitelocke (conquistador de Montevideo) un par de avisos a la población y el parte de una victoria obtenida por los ingleses en Colonia ante las tropas españolas comandadas por Elío. La Estrella del Sur tuvo pese a su corta vida (7 números entre mayo y julio de 1807) un contenido variado: noticias, prédicas a favor del sistema de libre comercio, difusión de ordenanzas de los ocupantes, literatura y la primera sección de avisos clasificados de la que se tiene noticia. La impresión presentaba una calidad excepcional y en cuanto a los redactores se menciona a dos españoles: Francisco Antonio Cabello y Mesa y Manuel Aniceto Padilla. Respecto al seudónimo "Veritas" se sospecha que ocultaba a un joven estadounidense egresado de Harvard (cuyo lema universitario es Veritas): William Scollay. Es que la toma de Montevideo formaba parte del macro conflicto de las guerras napoleónicas, acaso la primera guerra a escala mundial. En ese contexto de expansión imperial, Inglaterra debía mantener los nexos culturales con sus súbditos y la religión fue esencial. El artículo "La Iglesia Anglicana" de Ellen Apolant ilustra sobre el acelerado proceso que llevó a la construcción del Templo Inglés (Holy Trinity Church) que no por casualidad es el edificio más antiguo que los ingleses edificaron en Montevideo. El 23 de julio de 1841, treinta residentes británicos realizan ante la legación inglesa un acuciante pedido: un clérigo, preferentemente casado, para que se afinque en esta ciudad como capellán, con cinco años de estadía asegurada y un estipendio de 800 libras anuales. Con la llegada el 24 de marzo de 1843 del primer capellán (James Wheeler Birch) y con la celebración de los primeros oficios religiosos en salones alquilados por Samuel Lafone, la necesidad de un templo se volvió imperiosa. Es interesante la oposición brindada al emprendimiento por el vicario apostólico Dámaso Larrañaga, en contraposición a la actitud del gobierno nacional -necesitado de la flota inglesa para resistir el sitio de Oribe- acudiendo en pleno, encabezado por el presidente Joaquín Suárez, al lugar del futuro emplazamiento del templo en la calle Treinta y Tres esquina Reconquista, de espaldas al río. La necesidad tiene cara de hereje. En 1845 y con un diseño neoclásico del arquitecto Antonio Paullier, quedó inaugurado el Templo Inglés, que se mantuvo en ese sitio hasta su demolición en 1934. El 16 de mayo de 1936 será reinaugurado casi sin modificaciones, en su emplazamiento actual.
Negocios redondos. Acaso el ensayo "La prensa victoriana en Montevideo" de Álvaro Cuenca, brinde una esclarecedora explicación al despliegue británico por estas tierras.
"La Revolución Industrial y el ascenso y proliferación de la clase media aumentó el público capaz y necesitado de leer. Nuevas formas literarias como el ensayo y la novela fomentaron la lectura hasta niveles socio económicos (trabajadores) y géneros (mujeres) impensados pocas décadas antes. La lectura se transformó en una necesidad y costumbre del hombre victoriano que precisaba información rápida y veraz para tomar decisiones que afectaban todos los aspectos de su vida." Ese hombre victoriano que ataba negocios en todos los continentes, formaba parte de un imperio universal. Era poseedor de una tecnología que le permitía prosperar, enarbolando la bandera del progreso y del librecambio, mientras interactuaba con los "nativos" a los que deslumbraba o, llegado el caso, avasallaba. George Wilkinson Drabble es el empresario victoriano prototípico en el Uruguay. En 1853 alquila suertes de estancia en Colonia, San José y Soriano dedicándose a la cría de ganado y por supuesto, prospera. El país tiene 445.000 habitantes, 10.000 de ellos ingleses. Cuando en 1882 llegaron a Londres en perfecto estado de conservación, 5.000 carneros congelados, Drabble creó -gracias al telégrafo que también era inglés y a la navegación a vapor que le permitía cruzar el océano dominado por Inglaterra- con el aporte invalorable del cónsul inglés en el Uruguay, The River Plate Fresh Meat Company. Entonces comenzó a exportar la carne que él mismo producía. Si bien no era banquero, Drabble había obtenido años antes, el respaldo financiero apropiado para su empresa exportadora de carne congelada. En 1863 se instaló en Montevideo una compañía comercial que actuó como banco a partir de 1865 con habilitación para emitir billetes: The London and River Plate Bank. En 1869 Drabble presidirá su directorio. No es casualidad que este banco, con sucursales en ambas márgenes del Plata, invirtiera en el tendido de las vías del ferrocarril. El negocio perfecto. La reina Victoria -sus tropas y sus diplomáticos- mantenían el orden mientras los empresarios ingleses se enriquecían. Una globalización moral y económica.
George Wilkinson Drabble residía en Inglaterra desde 1870 donde murió, en la isla de Wight en 1899. De haber fallecido en Uruguay hubiese sido inhumado en el Cementerio Británico, habilitado para tales fines desde 1892.
INFLUENCIA BRITÁNICA EN EL URUGUAY, de Juan Antonio Varese (compilador). Torres del Vigía-Cruz del Sur, 2010. Montevideo, 396 págs. Distribuye Gussi.