Por: Miguel Bardesio
A los 22 años, Lucía Brocal conduce todos los días de enero la edición de Telenoche 4 junto a Fernando Vilar. Es la conductora de noticiero más joven de la historia televisiva uruguaya y, claro, fuera del aire hace propias de su edad: sale a veces a bailar y va y viene de su trabajo en el ómnibus, por ejemplo.
Precisamente en un ómnibus vivió una de las anécdotas que le trajo la exposición de la TV. Ella está sentada en uno de los asientos paralelos. En frente, dos señoras le posan fijo la mirada y Lucía escucha: "Es la de Canal 4, ¿te diste cuenta?". dicen las mujeres en voz baja. Suben otros dos muchachos y se sientan detrás de Brocal. "Mirá, la del informativo del 4", indica uno de ellos. Y el otro le responde: "Andá, ¡qué va a andar en ómnibus!"
Historias de este tipo vuelven "real" el vuelco que ha tenido la vida de Brocal durante el año 2009. Y es que, realmente, el ascenso de la periodista parece cosa de película. Ella era (y es) modelo, estudió periodismo en el Ipep y en la Facultad de Comunicación, aunque no terminó la carrera. Trabajó en algunas radios (Nuevo Tiempo, AM Libre e Imparcial) y fue notera televisiva de Viva el verano y Guía Show, los ciclos de Verónica D`Andrea. En enero de 2009 mandó un correo electrónico a Telenoche, presentándose y con un currículum. La llamaron y a los tres días entró como notera suplente. "Si solo hubiera pasado eso en 2009, ya me alcanzaba y me sobraba, feliz de la vida", reconoce.
Pero las noticias para Lucía continuaron. En marzo, el 14 para ser exactos, Brocal condujo junto a Roberto Hernández la primera edición de Telenoche Sábado. Se apagó la cámara y se puso a llorar sobre mesa del Centro Monte Carlo de Noticias; era el sueño cumplido. Pero los escalones continuaron hacia arriba: pasó luego a conducir también los domingos y en este enero, debido a las vacaciones de Elsa Levrero, Lucía Brocal tomó la suplencia en la edición central. "En la vorágine, muchas veces se pierde ese contacto con la realidad de lo que me está pasando. A veces lo pienso y digo: ¡qué loco todo! Es muy fuerte, estoy en el noticiero central, en este set, con Fernando Vilar que lo miraba de chica. Que no me escuche porque me mata, lo trato de viejo", se ríe la periodista.
Segunda anécdota. Lucía, como cualquiera de su edad, sale a menudo a bailar con sus amigas. Le gusta el reggaetón y la música divertida y baila mucho. En eso estaba cuando se acercó un muchacho y al reconocerla, empezó a darle consejos sobre el noticiero. Ella, ahora, cada vez está más serena en los boliches. "Bajo un poco los decibeles, porque está esa presión de mostrar seriedad. Me da cosa".
Oriunda de Juan Lacaze, Brocal tuvo más novedades en 2009: se fue a vivir con su novio a Malvín. Por lo demás, es muy sencilla y en persona aparenta los 22 años que tiene. "En pantalla, con el maquillaje, parece que tuviera más", asegura.
-Empezaste en los medios como modelo, ¿cómo se dio tu paso al periodismo?
-Fue raro como empecé como modelo. Cuando tenía 15 años, iba caminando por Montevideo Shopping y me vio el booker de (la agencia) Valentino Bookings. Soy muy alta y flaca, entonces me paró y me preguntó si quería ser modelo. Más allá de esas cosas que se dicen de chica, que quería ser modelo, actriz o cantante, nunca había pensado seriamente en eso. Pero acepté. Me presenté a un certamen y quedé entre las finalistas. Luego hice otros desfiles, era como un hobby, lo hacía por diversión: yo soy de Juan Lacaze y luego me mudé a El Prado, soy muy de barrio y todo ese mundo de la moda era raro para mí, me deslumbraba. Pero poco a poco se fue transformando en un trabajo, de muchas horas y gracias a eso me pude pagar un curso de periodismo.
-¿Por qué?
-Porque terminé el liceo y me dije: ¿qué hago? Las opciones eran tres: asistente social, actriz o periodista. La primera la descarté porque soy muy sensible y me iba a quebrar muy fácilmente. Lo de actriz es algo que algún día voy a intentarlo. Opté por el periodismo porque un poco resume las tres: podés ayudar personas con notas sociales, me ha pasado en Telenoche, que logramos conseguir donaciones a raíz de informes que he hecho. Y al estar comunicando, siempre un poco estás actuando.
-¿Cómo se da tu entrada al 4?
-En 2008, yo trabajaba en mil cosas. Hice radio en Nuevo Tiempo, después entré a Imparcial, a un programa de básquetbol. Es un deporte que me encanta, mis hermanos juegan en Cordón. Luego entré a AM Libre, era notera en un programa y coconductora en otro. También trabajé en TV Libre, hice especiales para Fashion TV y fui notera de Guía Show. Y encima, trabajaba como modelo, que era lo que en verdad me redituaba. Eran mil horas de trabajo por día, entonces me dije: "renuncio a todo" y me fui de vacaciones. A la vuelta, me puse a buscar trabajo. Entré a la página Web de Telenoche y mandé un mail al correo de contacto con mi currículum, una carta que decía que me encantaría trabajar en Telenoche y una foto de una nota que le hice a (Jorge) Batlle cuando estaba en Guía Show. Lo mandé por hacerlo nomás. Pero a las tres horas tenía respuesta: Adrián Vallarino (gerente de noticias del 4) me decía que quería tener una entrevista conmigo. Fui un viernes y me dijo: vení el lunes para hacer una prueba.
-¿Cómo fue esa prueba?
-No fue. Llegué y me dice Sergio Silvestri, que era el coordinador del informativo: "Lucía, un gusto. No tengo periodista, ¿te animás a hacer una notita?". Y allá fui, era en el Banco Central. Estaba muy nerviosa, la hice y desde ahí no paré.
-¿Seguís trabajando como modelo?
-Cada tanto. Pero yo le doy la prioridad a esto y muchas veces me llaman y no puedo.
-Son dos profesiones muy distintas. Quizás hasta contradictorias, ¿cómo lo vivís?
-Hoy en día, cuando hago de modelo, lo tomo como un paseo. Voy, veo a mis amigas. Estoy muy distendida. Es casi un juego, no lo vivo con el estrés de un trabajo.
-¿Qué área del periodismo te gusta?
-Me gusta la información dura. La política y lo social. Trabajar en la campaña electoral fue lo mejor que me pasó. Porque yo sigo haciendo notas, salgo a la calle. No quiero ser una lectora de teleprompter, un florero que lee lindo y nada más. Quiero ser una periodista.
-¿Policiales te han tocado?
-Me ha tocado pocas veces porque el canal tiene sus periodistas especializados. En lo personal, no me gustan. La primera vez que vi un muerto fue espantoso. Un accidente de un motociclista al que le estalló la cabeza. Lo vi y me bajó la presión. Después, no podía comer. No me sacaba esa imagen de la cabeza. Pero si hay que hacerlo, lo hago.
-En enero te tocó hacer la suplencia en la edición central, ¿cómo es esa experiencia?
-Técnicamente, es lo mismo que el noticiero del sábado. Leer el teleprompter, presentar los temas. Pero es distinto. Es el central. Tiene una carga energética muy especial, estás ahí, miles de personas mirando. Lo que decís puede influir. Cuando empieza la música del comienzo y estamos sentados ahí me viene como un susto.
-¿Y cómo es la dinámica con Vilar?
-Es un grande, es encantador y me ayuda mucho.
-¿Te pusiste colorada en cámara alguna vez?
-Sí, pero no sé si se nota al aire con el maquillaje. He tenido algunas equivocaciones, porque soy humana, pero la llevo. Cuando le erro en alguna palabra, la digo de nuevo y me río. Prefiero dar ternura a la gente que quedarme en blanco.
-¿El error que más sufriste?
-Un sábado que jugó Uruguay y un cámara, por hacerme una broma, me dijo que había empatado. Entonces, yo abro el noticiero y digo que Uruguay empató. Todos atrás empezaron a decirme que no. Le pregunto a Roberto: "Empató, ¿no?". "No, ganó", me corrige. "Ah, bueno, me perdí el último gol, entonces". Aunque después te querés matar, me parece que salí bien. Más allá de eso puntual, soy de mirarme mucho en las grabaciones para mejorar y corregir.
-Te ha tocado trabajar en enero, ¿cómo es tu día fuera del canal?
-Me gusta la playa. Cuando puedo, me levanto temprano y voy. Después, me voy para el canal y vuelvo a eso de las diez de la noche. Cocino, miramos alguna película con mi pareja. Y después, el noticiero de cierre. Estoy todo el día con las noticias.
Vestuario: Ayres. Peinado: Roberto Tajes. Agradecimiento: A Divino por la reposera.