Por: Bernadette Laitano
Hoy se estrena un texto de ingmar bergman
Omar Varela y Estela Medina juntos en un mismo espectáculo teatral. Él lleva veinte años al frente de Italia Fausta, compañía teatral que encabeza éxitos cargados de humor y música. Ella cumplió más de cincuenta años en el elenco de la Comedia Nacional, se retiró y ahora es actriz residente del Teatro Solís, aunque uno no arriesga si afirma que es la primera actriz nacional. ¿Qué podrían tener en común para unirse en una obra que no es otra que Sonata de otoño, de Ingmar Bergman? Ambos se conocían del ámbito profesional, pero por poco mágico que suene -o no- todo fue una gran casualidad: "Cuando yo vine a pedir el teatro (Solís) para hacer un musical, (Gerardo) Grieco me dijo `¿No tenés nada para la Medina?` Y yo dije `No, no tengo`. Después pensé en mi casa que sería bueno Sonata de otoño. Pedí los derechos, me los dieron inmediatamente, llamaron a Estela y dijo que sí, que encantada. No me preguntes por qué porque hacía años que había visto esa película en Cinemateca cuando tenía veinte años", resume Omar. El equipo se completó con Margarita Musto y Silvia Rivero.
En los hechos, Omar cumple con un propósito y un sueño. El sueño era dirigir a "la" Medina. El propósito, trabajar en un espectáculo que se alejara de las propuestas por las que hoy el público lo reconoce: "No puedo no pensar en los espectadores, pero estoy haciendo un texto que realmente me fascina, que es una cosa bien diferente en mi carrera y que es un paso muy importante como para mostrarme a mí mismo que la base, la técnica que uno puede adquirir y la sensibilidad que uno pueda tener para realizar un texto es también de la formación". Omar egresó de la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD), donde estudió junto a Margarita Musto. En los ensayos, su ex compañera le señaló las similitudes entre su trabajo de dirección y el de Schinca: "Hay una búsqueda formal del espectáculo que tiene que ver con la forma en que nos marcaba Schinca los movimientos escénicos, es eso. Desde ahí vas armando internamente los movimientos, que se supone que son impulsos auténticos del personaje. Él los pide de determinada manera y vos tenés que ajustarte a eso", explica Margarita.
La entrevista al elenco se realizó después del primer ensayo en la Zavala Muniz del Teatro Solís. Luego, Sábado Show tuvo la oportunidad de entrevistar a Estela Medina, con quien también conversó sobre su situación actual, a un año de haber dejado de integrar el elenco de la Comedia Nacional.
LA OBRA. En 1978 se estrenó Sonata de otoño, película escrita y dirigida por Ingmar Bergman, sobre una mujer (Charlotte/Ingrid Bergman) que priorizó su carrera como pianista profesional por sobre su rol de madre. Los hechos transcurren durante una visita que esta madre hace a su hija (Eva/ Liv Ullman) después de siete años sin verse. En casa de su hija, se entera de que ésta se hizo cargo de su hermana menor (Helena/Lena Nyman), discapacitada, y a quien la madre creía internada en un asilo.
El largometraje ganó el Globo de Oro a Mejor Película Extranjera, además de estar nominada al Oscar a Mejor Actriz (Ingrid Bergman) y Guión Original. La hija reprocha a su madre la ausencia de años, luchando ella misma entre el amor y el odio, y el mundo interior de los personajes se desnuda de a poco hasta quedar al descubierto por completo durante una charla que enfrenta a madre e hija.
En Uruguay, en diciembre de 2009 y en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís, Omar Varela adapta el texto cinematográfico para llevarlo al teatro. El también director de la puesta retoma el tema de la vuelta a los orígenes de su formación en arte dramático: "Esto no quiere decir que sea un espectáculo acartonado ni nada por el estilo, es un espectáculo absolutamente moderno, despojado, que tiene cuatro sillas y un piano en el medio y nada más. Es simplemente el hecho de volver a un estilo, de tratar de reencontrarse con un estilo que uno recordaba y de pronto perdió porque hay tanto teatro nuevo... La palabra, el texto, pero no el texto por el texto sino el texto con la poesía del texto, que es lo que tiene esta obra, y con lo psicológico, la comprensión de la poesía de la obra".
-¿Qué creés que pasará con el público? ¿Será el mismo que asiste a tus espectáculos de Italia Fausta?
- No sé cuál va a ser el público. Hay buen teatro y mal teatro. Si este es un buen espectáculo va a tener mucho público, si no es un buen espectáculo, no. Sea quien sea que esté al frente y quien dirija y en el teatro que sea.
-¿Influyeron las actuaciones de Ingrid Bergman y Liv Ullman en la interpretación teatral de estos personajes?
Margarita Musto (MM): Yo vi la película hace muchos años, pero hemos procurado no verla (de nuevo). Omar siempre nos dice si la queremos ver, pero preferimos encontrar nosotras ese vínculo madre-hija. Está muy bien actuada la película, por supuesto, pero optamos por no tener memoria para encontrar en nosotros los resortes auténticos que tiene cada uno. Las escenas deben ser resueltas en forma diferente: cada uno de los enfrentamientos, el vínculo mío con la hermana y de la hermana con la madre, con toda la dificultad que tiene la hermana para expresarse.
Omar Varela (OV): El personaje de Silvia Rivero tiene una fuerza mucho más fuerte que la película. La presencia escénica de ella es muy fuerte porque es un motor afectivo para la madre.
Silvia Rivero (SR): El trabajo físico mío es el resultado del trabajo de ellas porque el trabajo de ellas es lo que me motiva a mí físicamente para la relación. En realidad parece que no escucha pero la chica escucha todo, tiene un problema neurológico que la dejó sin habla, sin caminar y demás, pero ella sabe y es parte de todo, del abandono, de los reclamos de su hermana a la madre.
-¿Qué tan desnudos quedan estos personajes en la escena?
MM: Es casi imposible no apelar a la realidad de tus vínculos familiares. Crecés, cumplís años, pero ante tu madre seguís siendo una niña que reclama. Tenés hijos, ya sos grande y seguís reclamando. Yo me cuestionaba a mí misma y creo que el personaje se lo cuestiona, ¿cómo podés seguir siendo adolescente y pidiendo algo que no apareció nunca y no va a aparecer? La incapacidad o la dificultad para perdonar a los padres que tenés, es un tema duro y muy liberador y catártico. En algunos ensayos nos damos cuenta de que nos pasamos de rosca, ¿con quién te estás enfrentando?, ¿estás enfrentando al personaje de la obra o a tu propia madre?
-Como director, ¿cómo lograste desligarte de la influencia de la película?
OV: Yo tenía muy clara la puesta en escena desde el primer día, antes del primer día. Cuando vine, dije `quiero hacer esto`. Saldrá bien o saldrá mal, pero lo que vas a ver es lo que yo quería ver.
-¿Cómo podrías describirme la experiencia de dirigir a Estela Medina?
-Es muy extraño. A mí me provoca una mezcla de respeto, miedo, amor, odio. Al principio estaba muy inhibido de marcarle, entonces la taladraba a la pobre Margarita para que se diera cuenta ella, pero después no, me animé y ahora ya me animo.
- El humor está presente incluso en tu vida personal. ¿Cómo dirigir y ensayar esta obra que está cargada de dramatismo?
-Te divertís haciendo drama, también, porque cuando ella le dice las cosas terribles que le dice a la hija… La subestima terriblemente, le dice cosas que la dejan por el piso. La hija la ama con todo su corazón y ella en cierta forma se burla.
LA MADRE TERRIBLE. Aún sin acostumbrarse a hablar sobre sí misma con la prensa, algo cambió en Estela Medina. Se la siente más "cómoda": "Tantos años que estuve en la Comedia y bueno, lo de las entrevistas lo obviaba porque en la Comedia uno puede tener perfil bajo, hay mucha gente que tiene dotes naturales para eso y está muy bien, pero yo no".
-Será que a la gente le interesa saber qué opina usted sobre sus propios trabajos.
-Que me vengan a ver, eso es lo que me interesa a mí. Había un actor o una actriz que dijo que lo bueno para el público es estar bien en un papel, estar bien en el escenario. Lo que sea después no importa, lo que ves en el escenario es lo que venís a buscar como espectador, pienso yo…
-¿Cuál ha sido su experiencia desde que no integra el elenco de la Comedia Nacional?
- Yo siempre tenía tanto miedo porque fueron tantos años... Tenía como pánico de salir, pero me ha ido tan bien, me siento feliz, libre de decir `no` a algunas cosas, que eso en la Comedia no se puede decir. Uno siente cierta libertad y un regocijo muy especial. La seguridad de la Comedia es buena, pero esto está entre el riesgo y la libertad.
-¿Cuáles son los trabajos o las propuestas a las que ahora dice que sí? ¿Qué es lo que le interesa hacer?
-Me interesa que sea una obra buena, que sea un papel hermoso, que lo sienta, que el equipo sea lindo, todo eso es lo principal, ¿no?, para sentirse bien.
-En las últimas propuestas que hizo (La amante inglesa, Juana en claroscuro, Rose) predomina el texto.
-Es que el texto es lo principal en el teatro. Será porque estoy formada así, siempre me inculcaron que el texto en el teatro es primordial, será por eso, los clásicos, más que estas cosas que se usan ahora de grandes puestas en escena.
-Hay un teatro de investigación y experimentación.
-Eso es bueno, a mí me gusta eso también, pero creo que el texto es importante. Uno va al teatro para oír, para nutrirse de cosas que el actor dice. Las tiene que decir bien y tiene que llegar al espectador bien. Lo otro está bien para llenar el ojo, visualmente, plásticamente puede ser hermoso, pero los textos son importantes, para mí.
-En el caso de Sonata de otoño, ¿cuál era el atractivo?
-El atractivo es que es un autor que nunca se hizo, un hombre de cine y de teatro porque ha hecho teatro muchísimo y es un genio. Y los papeles son hermosos, realmente hermosos. Se formó un equipo lindísimo. Realmente me sentí muy atraída, me parecía que podía ser una pieza hermosa e interesantísima.
-¿Qué tan presente tuvo la película para su trabajo sobre el escenario?
-La vi hace muchos años, se estrenó como por el `78, no sé cuándo vino acá. La vi y me encantó, pero preferimos no verla. A lo mejor después del estreno la veo porque, además, Ingrid Bergman era una actriz que a mí me encantaba, una de mis favoritas.
-El personaje que interpreta es difícil de querer y de entender.
-Es un personaje riquísimo, pero muy cambiante, va de un estado al otro. Eso lo hace rico e interesante para investigar, por qué esta mujer de repente dominante, de repente se quiebra, es brutal. Eso es bueno para trabajarlo.
-¿Cómo describiría la experiencia de trabajar con Omar Varela?
-Varela es divino. Yo lo conozco desde que es jovencito y siempre lo he admirado porque es un hombre realmente completo porque además dirige, es muy buen actor, escribe, tiene una compañía y ha hecho cosas muy interesantes. Realmente hemos trabajado tan bien... Es un hombre que sabe lo que quiere, desde el principio dijo `esto lo voy a hacer así`. Tiene una concepción clara de todo lo que tiene que hacer y lo trasmite muy bien, tiene una cabeza poderosa, esa inteligencia tan clara, con tanta potencia para trasmitir cosas.
-Para él era un sueño dirigirla.
-Bueno, eso no lo sé. Yo soy una actriz disciplinada, muy respetuosa de lo que dice el director y siempre fue así. Que sea dúctil o que haga lo que él quiere, eso me parece que entra dentro de lo profesional, todo el mundo tiene que ser así, porque si se es de otra manera las cosas no van bien.
-¿En los ensayos, aporta sus puntos de vista?
-Ojalá, yo creo que sí, eso tienen que decirlo los otros, uno siempre trata de hacer lo mejor. Pero en ese sentido tengo una cierta humildad, ojalá hiciera buenos aportes.
"saldrá bien o saldrá mal, pero lo que
vas a ver es lo que
yo quería ver".
Un equipo técnico sólido
Omar Varela dirige el elenco que integran, además de Estela Medina, Margarita Musto y Silvia Rivero. Pero la composición para que esta sonata suene en todo su esplendor es también resultado de un equipo que, cada uno en diferentes rubros, aporta a la calidad final del espectáculo. Se trata de un emprendimiento de la Fundación Amigos del Teatro Solís, en esta oportunidad con Carolina Viola encargada de la producción. El vestuario lo diseñó Nelson Mancebo y la realización estuvo a cargo de Rubens Reyes. La escenografía (mínima: un cuadrado blanco con un piano y cuatro sillas) la diseñó el propio Varela y la realizó Dante Alfonso. Finalmente, la preparación musical fue responsabilidad del maestro Eduardo Gilardoni.