Un golpe suave

El Barómetro de las Américas analiza cómo salió la región de la última crisis económica. Los uruguayos creen haberla sorteado ilesos. Y todo indica que no se equivocan.

 20101105 647x400

Paula Barquet

Cuando en setiembre de 2008 se desató la crisis económica internacional, había en Uruguay quienes creían que el impacto local sería duro, sobre todo por nuestra condición de economía chica y abierta. Otros expertos, alineados a los pronósticos optimistas del gobierno, hablaban de un Uruguay fuerte y bien preparado.

En ese entonces recién se empezaba a disfrutar de cifras positivas tras la crisis de 2002, aquella que muchos catalogan como la más devastadora en la historia uruguaya. Los números de desempleo, pobreza y disminución del ingreso en 2004 habían sido espantosos, pero de a poco se estaba saliendo del pozo.

¿Otra vez crisis? ¿Otra vez depresión? En el común de los ciudadanos se percibía cierta resignación a vivir en un país de constantes malas noticias económicas. Una suerte de destino irrevocable ante el cual no podrían rebelarse.

En 2009 los "números duros", como les llaman los especialistas, ya demostraban que Uruguay había salido casi ileso de la crisis internacional. Durante la campaña electoral los politólogos aseguraban que por primera vez desde el retorno a la democracia, para los uruguayos era más acuciante el problema de la inseguridad que cualquier embrollo económico.

Hoy, a dos años de que el mundo comenzara a hablar de números rojos, una encuesta continental revela que en Uruguay no sólo se eludieron con éxito los mentados coletazos sino que, además, los uruguayos dejaron atrás la costumbre pesimista y, en vez de quejarse y lamentarse, muchos respondieron que no había tal crisis.

Esa encuesta es la edición 2010 del Barómetro de las Américas, un informe elaborado por el Latin American Public Opinion Project (Lapop) de la Universidad de Vanderbilt, que integra unas 40.000 encuestas en 26 países. Qué Pasa accedió a algunos capítulos por adelantado y en exclusiva.

¿QUÉ CRISIS? Alrededor de 64 millones de personas más que en 2009 viven en pobreza extrema y mil millones padecen hambruna. Más de 200 millones de personas están desempleadas y 100 millones más que en 2008 desempeñan trabajos vulnerables. Las consecuencias de la crisis económica internacional más grave de los últimos 80 años aún golpean en varios países, entre ellos Estados Unidos, los miembros de la Unión Europea y Japón.

Con el asombro de muchos, en la lista de los más desgraciados esta vez no aparece América Latina ni el Caribe. Mientras el crecimiento del PBI mundial entre 2008 y 2009 disminuyó 4,4%, América Latina vio caer ese guarismo apenas 1,3%.

La región, felicitada a nivel internacional por su "habilidad para soportar un choque extremadamente severo" (eso dice en uno de los últimos informes del Banco Interamericano de Desarrollo, el BID), tiene a Uruguay como una de sus estrellas.

El principal impacto acá fue al sector exportador, que tuvo que enfrentar precios más bajos y menos mercados dispuestos a comprar. Con todo, durante la crisis Uruguay no disminuyó su crecimiento sino que, aunque a un ritmo más lento, continuó aumentándolo. Tampoco subió el desempleo; por el contrario, siguió bajando. Si bien no hay datos actualizados a 2009 sobre pobreza e indigencia, al no haber más desempleo, no es de esperar que la situación haya empeorado.

La tormenta pasó. Causó estragos en muchos países pero no en Uruguay. Según el Banco Mundial, en 2009 nuestro país fue el tercero en crecimiento de PBI real en la región (2,9%) después de República Dominicana y Bolivia.

Un documento del Banco República titulado Uruguay, ¿desacoplado de la crisis internacional?, sugiere incluso un fortalecimiento tras la debacle al señalar la existencia de "un creciente flujo de inversión extranjera directa, que alcanzó en 2008 su récord histórico, superando los 2.000 millones de dólares, o sea, más del 6% del PBI".

Ante el escenario de crisis mundial, Lapop se propuso investigar las percepciones y experiencias de los ciudadanos respecto a esta coyuntura, por su eventual repercusión en el apoyo a la democracia. El desarrollo del proyecto a nivel nacional estuvo a cargo de las politólogas Rosario Queirolo y Fernanda Boidi, ambas docentes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo. Esa universidad y la consultora Cifra participaron del proyecto como socios académicos.

La premisa se verificó. Aunque en forma dispar, en muchos países del continente se constató una repercusión negativa de la crisis en el apoyo a la democracia y a sus instituciones.

Pero no en Uruguay. Según el informe, éste "es el país de la región con mayores niveles de apoyo a la democracia, apoyo al sistema político y satisfacción con la democracia". También continúa estando entre los países con menores niveles de respaldo a los golpes militares. Algo así como la joya de la región.

Además, las politólogas consideran que si se hubiera sentido la crisis y eso hubiera incidido en los valores democráticos, el impacto habría sido, en todo caso, insignificante. "Puede haber un cimbronazo y que baje unos 10 puntos de 90; igual, seguimos estando en el mejor de los mundos posibles. Además, es un contexto de valores democráticos muy arraigados", opinó Boidi. Para afirmarlo se basa en que en 2002 no se generaron grandes protestas, renuncias, mandatos abruptamente terminados ni oposiciones desleales, como sí ocurrió en otros países.

LOS CULPABLES. Uruguay es el país de la región donde menos personas creen que exista una crisis económica. Se trata de poco más del 70% de la población, cuando en Estados Unidos, por ejemplo, el 98,8% reconoce la coyuntura negativa.

El 28,6% de los uruguayos consultados afirma que no hay crisis y el 10,4% advierte que la crisis económica que se está sufriendo es "muy grave". La amplia mayoría (61%) piensa que la crisis existe pero no es muy grave. Para las politólogas, la situación "no puede ser muy grave si sólo uno de cada 10 piensa esto".

Lo interesante de ese 71,4% que con mayor o menor gravedad identifica la coyuntura negativa es que cuando se le pregunta quién es el responsable de la misma, aduce como principal actor al gobierno de Jorge Batlle (2000-2005).

En rigor, un 20,8% culpó de la crisis actual al gobierno anterior -que viene a ser el anterior al de Tabaré Vázquez, ya que la encuesta se hizo en marzo, a pocos días de la asunción de José Mujica-. El otro gran responsable para el 19,4% de los que respondieron que sí hay crisis es el gobierno de Vázquez. Contrario a lo que cabría esperar en un contexto de debacle internacional, sólo el 7,8% de los uruguayos opinó que los culpables son "los países ricos". Con todo, la percepción de que los responsables de la crisis son esos países recibe el doble de menciones en Uruguay que en el promedio de la región.

"No es una confusión", explicó Queirolo. "Es simplemente que la gente está diciendo `esta crisis internacional no es importante`. En realidad, no es lo que pasamos en 2002. Y la identificación fuerte de una crisis económica es la relacionada a 2002, cuando Batlle era presidente".

La pregunta que realizaron los encuestadores de Lapop no identificaba a una crisis en particular porque, según las expertas, de esa forma se habría influenciado la respuesta. "Pero parece que los uruguayos tienen mucho menos fijado lo de 2008 que lo de 2002. Y eso condice con los números duros de cómo evolucionó la economía uruguaya", agregó Queirolo.

En otro sentido, Boidi señaló que culpar a los gobiernos anteriores es una tendencia habitual en el mundo. De hecho, la encuesta reveló que en todos los países coincide que es en esos gobiernos en los que recaen mayores responsabilidades respecto a la coyuntura.

Aunque Batlle parezca tan lejos de la crisis que disparó una especulación inmobiliaria en Estados Unidos, Boidi dijo que, en general, los presidentes anteriores "no necesariamente están totalmente desvinculados de las crisis internacionales, porque pueden ser gobiernos que no tomaron medidas anticíclicas o que dilapidaron todo antes de dejar el poder". Con todo, la politóloga reconoció que la asignación de culpas está muy influenciada por los "corazones políticos".

Más allá de las percepciones de los uruguayos sobre la situación de la economía, Lapop indagó también en sus experiencias en relación al empleo y al ingreso al hogar.

Los países donde hubo más pérdida de trabajo (presuntamente a raíz de la crisis internacional) fueron México, Colombia, República Dominicana y Brasil. Uruguay se encuentra en la mitad del ranking de la región: en una cuarta parte de los hogares al menos un miembro perdió su trabajo entre 2008 y 2010.

No se trata de una cifra de desempleo. En realidad, de los individuos que no conservaron sus trabajos en estos últimos dos años, un tercio fue por elección propia, un tercio ya encontró otro, y un último tercio es, por definición, desempleado (perdió su trabajo y no consiguió otro). No se pudo averiguar en términos absolutos cuántos individuos constituyen ese tercio que las expertas consideran "grave", pero representa el 7% de quienes perdieron su trabajo desde 2008.

Por otro lado, la experiencia en cuanto a los ingresos también es más positiva en Uruguay que en el resto de la región.

La mitad de los habitantes de las Américas mantuvo su ingreso, mientras que 23% lo vio aumentar y 27%, disminuir. En nuestro país, en cambio, la mitad aumentó sus ingresos entre 2008 y 2010, a pesar del contexto de crisis internacional. Un 36% está igual y sólo para un 16% disminuyeron. Uruguay está entre los que mejor se encuentra en este índice, superado sólo por Surinam, la ex colonia holandesa, donde apenas al 14,5% se le redujeron los ingresos.

Respecto a ese 16% que empeoró su situación en estos últimos dos años, el informe no encuentra grandes variaciones según se resida en el sector rural o en el urbano, y tampoco según los quintiles de riqueza: es decir, no perdieron más los menos pudientes que los más acomodados. Por otro lado, las mujeres fueron levemente más afectadas en la pérdida de ingresos que los hombres, y de entre los desempleados, los jóvenes encuentran más dificultad en conseguir un nuevo empleo que el resto de los uruguayos.

Con todo, los resultados del Barómetro de las Américas son auspiciosos y muestran a Uruguay en una posición privilegiada en comparación con el resto de la región. A entender de las autoras, lo más interesante -y en todo caso, lo más novedoso- es que las percepciones de los uruguayos esta vez coinciden con los "números duros".

"Ya se sabía en términos macroeconómicos (que el impacto de la crisis había sido leve), pero otra cosa eran las percepciones", consideró Queirolo. "Muchas veces pasa que una cosa es cuando medís el desempleo, la inflación o el PBI, y otra cosa es lo que la gente percibe de eso. Y los uruguayos sienten que están incluso mejor que en 2008", agregó.

Así, la tormenta de una crisis que aún tiene en alerta al resto del mundo pasó por Uruguay (y por la región) casi sin hacerse notar, ajena a sobresaltos, y hasta fue percibida con indolencia por los habitualmente negativos uruguayos. Las crisis pueden, también, traer sorpresas gratas.

Presentación

Las autoras adelantaron a Qué Pasa un fragmento del Barómetro de las Américas. La presentación del informe completo se realizará el próximo miércoles 10 a las 9 horas en la Universidad de Montevideo (cupos limitados).

28,6%

de los uruguayos afirmó que no hay crisis económica. En la región, los que piensan eso son apenas 6,9%.

24,8%

de los que creen que sí hay crisis, responsabilizó de la misma al gobierno del colorado Jorge Batlle.

7,3%

de los uruguayos perdió su trabajo entre 2008 y 2010 y se mantiene desempleado todavía.

1

de cada dos dijo que sus ingresos aumentaron en los últimos dos años, a pesar de la crisis mundial.

2,9%

creció el PBI real en Uruguay entre 2008 y 2009; fue el tercero que más creció en la región.

LAPOP

América opina

El Barómetro de las Américas es la encuesta que hace el Latin American Public Opinion Project (Lapop, por sus siglas en inglés). Hoy se encuentra en la Universidad de Vanderbilt, Estados Unidos, a cargo de Mitchell Seligson. Tiene como objetivo medir los valores y el comportamiento democráticos en el continente, utilizando muestras nacionales probabilísticas de adultos en edad de votar. En 2004 se llevó a cabo la primera ronda de encuestas, en la cual participaron 11 países. La segunda ronda se hizo en 2006 e incorporó a 22 países en el hemisferio. En 2008 se realizó la tercera ronda, que también abarcó a 22 países. Finalmente, para 2010 el número de países se incrementó a 26 y se realizaron unas 40.000 encuestas. Uruguay participa desde 2007 pero el primer informe se hizo en 2008. La encuesta de Lapop se considera la más extensa y abarcativa en cuanto a cuestiones democráticas en las Américas. Los cuestionarios, tal como indicaron las politólogas Rosario Queirolo y Fernanda Boidi -encargadas de llevar adelante el proyecto en Uruguay- se mantienen año a año de modo de apreciar las variaciones en el tiempo, además de poder comparar entre países. Este año el informe tiene como eje el impacto de la crisis económica internacional y se titula Consolidación democrática en las Américas en tiempos difíciles.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar