La única solución realista será acelerar la oferta monetaria

-Se observa que los planes anticrisis del gobierno estadounidense están inundando de liquidez al mercado. ¿Estamos ante una nueva burbuja de "capital ficticio", pero ahora generada por el Estado?

-Sin duda ese capital ficticio es el resultado de una política monetaria expansiva sin precedentes en la historia de Estados Unidos junto con el "carry trade", o sea la operación de financiarse en monedas de tasas bajas, como hoy es el dólar, para invertir en monedas de tasas más altas. Por eso, se está creando una inflación de activos en el mundo, mientras que el peso de la deuda soberana está generando presiones deflacionarias en los mercados de bienes transables. Actualmente, el gobierno federal de Estados Unidos tiene un déficit presupuestario de US$ 1,4 billones, que supera el 10% de su PIB y una deuda pública de US$ 12,1 billones equivalente al 85% del producto de ese país. En definitiva, la preocupación es que se genere una espiral nociva entre la creciente deuda pública más sus intereses y las mayores tasas de interés de mercado.

-¿Cuáles son las perspectivas de la deuda del gobierno norteamericano?

-Estimo que la tasa del Bono del Tesoro de 30 años terminará el año 2010 en 5,5%, o sea que registrará una suba aproximada de 0,8% con respecto a su nivel actual. El gobierno hoy paga US$ 191.000 millones de intereses netos en la deuda, que equivalen al 5% del presupuesto. Para 2020 se proyecta un total de US$ 774.000 millones de intereses netos, que representarán un 15% del presupuesto. Tarde o temprano, Estados Unidos va a tener serios problemas de financiamiento y, lamentablemente, se deberá apoyar cada vez más en el endeudamiento de corto plazo a medida que el mercado le vaya imponiendo un mayor costo para extender la duración de la deuda. Por otro lado, se reducirán los ingresos fiscales ya que los impuestos corporativos permanecerán bajos por las pérdidas registradas durante esta crisis. Por el lado del consumo que representa el 70% del PIB, la recaudación del impuesto a las ventas descenderá porque los consumidores optarán por bienes de menor precio. Asimismo, el impuesto a la renta va a caer en forma más aguda dada su naturaleza progresiva. Por eso, la única solución realista será acelerar la oferta monetaria, lo que implica una desvalorización de la moneda en la cual esa deuda está medida.

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