Grameen Uruguay es una entidad privada independiente, que inició sus actividades en el año 2000 basada en la filosofía del Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus. Hoy proporciona capacitación laboral a mujeres desocupadas que viven bajo la línea de pobreza para que emprendan su propio negocio. Hasta ahora ha concedido 481 microcréditos con intereses blandos por un monto total de 1,5 millones de pesos, situándose el grado de cumplimiento de la devolución de los préstamos en un 90%. A continuación un resumen de la entrevista con el Dr. Eduardo Arechavaleta, presidente de Grameen Uruguay, y la Lic. Alejandra Bustamante, coordinadora de la organización.
-¿Cuáles es el objetivo central de Grameen Uruguay?
Eduardo Arechavaleta-La capacitación como herramienta de transformación social define en forma muy acertada la razón de ser de Grameen Uruguay, que está enfocada en el problema de la pobreza en el país. Nuestra organización, que se inspira en la tarea cumplida por el economista Muhammad Yunus en Bangladesh, no tiene una relación orgánica con el Grameen Bank, llamado "el banco de los pobres", pero sí estamos autorizados por su fundador a utilizar el nombre de esa entidad en Uruguay.
-¿Qué tipo de transformación social se propone lograr?
EA-Entendemos que la pobreza y su grado más agudo, la indigencia, se pueden atacar de distintas maneras. Por lo general, diversas organizaciones sociales procuran mitigar los efectos negativos derivados de la pobreza, ya sea mediante la donación de alimentos, la construcción de viviendas, el apoyo a los discapacitados, etc. En cambio, Grameen Uruguay procura un cambio en la situación socioeconómica de mujeres pobres que están desocupadas mediante la capacitación laboral con el fin de darles instrumentos para crear una empresa unipersonal.
-¿Cuál es el perfil de las personas que reciben capacitación laboral?
Alejandra Bustamante-Todos los integrantes de los grupos de capacitación son del sexo femenino, porque la propuesta de Yunus se basa en proyectos de género dirigidos a mujeres jefas de hogares. Si bien eso no quita que en algunos casos excepcionales se acepten hombres, hay una intención de apoyar en forma explícita a las mujeres, quienes históricamente han tenido menores posibilidades de desarrollar actividades fuera del hogar y crear un proyecto laboral propio.
-¿Qué experiencia ha recogido Grameen Uruguay al encarar la capacitación laboral?
EA-Desde la fundación de nuestra organización en el año 2000, hemos comprobado que la capacitación laboral requiere mucho tiempo y esfuerzo. La mayoría de las participantes tienen instrucción primaria completa y, en algunos casos, secundaria, pero los conocimientos adquiridos en la educación formal les sirven muy poco para poder administrar un pequeño negocio, ya sea un puesto en la feria, un almacén, o un quiosco. Al comenzar los cursos, estas personas apenas distinguen las diferencias de algunos conceptos básicos del comercio como entradas, salidas, caja, etc.
Programas
-¿Qué programas de capacitación funcionan hoy?
EA-En este momento, hay dos programas de capacitación laboral vigentes. Uno, basado en un acuerdo con la Dirección Nacional de Proyectos de Desarrollo (Diprode), dependiente de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, y la Intendencia de San José, funciona en la Ciudad del Plata con cuatro grupos de diez mujeres cada uno.
El otro, que está en proceso de conformación, constará de diez grupos. En cada uno de ellos participarán diez personas que sean residentes de la zona oeste de Montevideo, incluyendo La Teja y Belvedere. La implementación de este programa ha sido posible gracias a que el año pasado Grameen Uruguay calificó para recibir una subvención de 59.300 euros de la Unión Europea, que financia anualmente a ONG uruguayas que presentan proyectos dirigidos a cumplir tareas solidarias. A su vez, Grameen tiene que aportar un 10% adicional para poner en funcionamiento dicho programa.
-¿Quiénes están a cargo de los cursos de capacitación?
AB-La capacitación laboral es un proceso integral. Los programas cuentan con operadores de campo, básicamente profesionales de las ciencias sociales y psicólogos, que reciben una retribución por sus tareas. Además de tener vocación para trabajar en el ámbito social con poblaciones vulnerables, se requiere que estos facilitadores sean capaces de transmitir una serie de conceptos vinculados con los negocios. Por eso, Grameen Uruguay ha incorporado un economista y varios estudiantes de ciencias económicas para capacitar a los operadores.
-¿Cómo se seleccionan a las candidatas para los grupos de capacitación laboral?
AB-En realidad, la conformación de los grupos requiere una ardua tarea de difusión a través de redes de vínculos que Grameen ha establecido con organizaciones zonales para ubicar a potenciales emprendedoras. Los grupos se integran con mujeres que viven en el área geográfica del programa y, si bien no hay un requisito formal de escolaridad, es una condición necesaria que las participantes sepan leer y escribir.
-¿Dónde se realizan los cursos de capacitación laboral de Grameen Uruguay?
AB-Los grupos se reúnen en diversos locales, tales como CAIF, colegios, centros comunales, etc., conseguidos a través de nuestras redes de contacto. Sería importante conseguir pequeñas sedes en cada una de las zonas en donde se trabaja, porque no sólo facilitaría la concurrencia, sino también porque sería una manera de tener presencia física y lograr un conocimiento profundo de las características de la zona y del perfil de sus habitantes.
Capacitación
-¿En qué consisten los cursos de capacitación?
AB-Los cursos de capacitación se realizan en reuniones de dos horas semanales durante un año, aunque lo ideal es que las personas sigan asistiendo un año más. A lo largo de ese proceso, se tratan distintos temas relacionados concretamente con la posibilidad de crear un emprendimiento, lo que requiere desarrollar un plan de negocios. Al cabo de seis meses, cada integrante del grupo debe presentar al Comité Evaluador un proyecto diseñado de acuerdo con sus propios intereses, en el cual se incorporan los elementos trabajados en el curso.
-¿Hacia qué áreas apuntan los proyectos de negocios?
AB-Hay una gran diversidad de intereses entre las integrantes de los grupos de capacitación, pero existe una tendencia muy fuerte de las emprendedoras a orientarse al comercio, básicamente puestos en la feria, pequeños almacenes, locales de venta de artículos escolares, bisutería, etc. También participan artesanas, tejedoras, etc. que procuran funcionar como una empresa unipersonal porque ningún tipo de actividad comercial puede llevarse adelante satisfactoriamente si la titular no cuenta con una buena capacitación. Sin embargo, existe un problema adicional ya que a menudo nos encontramos con personas que no tienen condiciones para ser emprendedoras.
Microcréditos
-¿Cuándo se considera que las participantes del curso están aptas para obtener un préstamo de Grameen Uruguay?
EA-Si su proyecto de negocio es aprobado, la participante recibe su primer crédito. Los montos de los préstamos son relativamente proporcionales a la capacidad de repago de la solicitante, oscilando en torno a los 3.000 pesos. Según la metodología de Grameen, los préstamos son pagaderos en 26 cuotas semanales, o sea a los seis meses aproximadamente. Las cuotas no son reajustables y tienen una tasa de interés muy baja. Los ingresos por el pago de intereses son prácticamente insignificantes para nuestra organización; pero es importante que las personas no acostumbradas a manejar dinero aprendan lo que significa el costo financiero.
-¿Resulta muy difícil para las emprendedoras pagar sus deudas?
EA-A partir del otorgamiento del crédito, el proceso de capacitación adopta un rol de acompañamiento porque, generalmente, estas personas tropiezan con dificultades propias de su negocio y también ajenas a la actividad debido a problemas de salud, familiares, etc. El seguimiento de cada emprendimiento permite apoyar a la titular y tener la elasticidad suficiente cuando se producen atrasos en el pago de la deuda. El índice de cumplimiento en la devolución de los créditos es excelente, situándose en un nivel del 90%, que es una cifra muy alentadora teniendo en cuenta que no se les exige ninguna garantía real.
-¿No toma recaudos Grameen Uruguay para asegurarse la devolución de los préstamos?
AB-Si bien las emprendedoras carecen de bienes materiales para dar en garantía, los operadores de campo trabajan en el fortalecimiento de los vínculos entre los miembros del grupo. Se hace hincapié en el aspecto solidario de la metodología de Grameen, ya que el acceso individual al crédito depende del comportamiento del grupo en cuanto al reembolso. Por eso, es condición imprescindible para tener financiación en forma continuada estar al día en el pago de las cuotas. Como los créditos se van otorgando en forma escalonada entre las integrantes del grupo, el atraso de una de ellas en el repago de la deuda perjudica al resto, ya sea para cumplir con el primer objetivo, que es la concreción del emprendimiento, y luego asegurar su continuidad. Eso impone un compromiso muy importante de todas las participantes.
-¿No son muy pequeños los créditos que otorga Grameen?
EA-Si bien los montos de los préstamos parecen muy chicos, ese dinero puede resultar de mucha utilidad para el inicio o para capital de giro de un negocio unipersonal en un barrio periférico. En la medida que la emprendedora haya tenido un cumplimiento adecuado del primer crédito y que el negocio muestre cierta viabilidad comercial, el segundo préstamo puede ser de 5.000 pesos o más.
-¿Funcionan estos emprendimientos financiados por Grameen en la economía formal?
EA-Pese que la mayoría de las emprendedoras carece al principio de ingresos suficientes para soportar una carga impositiva pesada, nuestra organización apunta a que se formalicen los negocios que surgen de nuestros programas mediante el pago del monotributo.
Los créditos dependen de donaciones de privados
-¿De dónde provienen los fondos que permiten el funcionamiento de los cursos de capacitación laboral y el otorgamiento de préstamos blandos, dado que Grameen Uruguay no opera como un banco de microcréditos?
Eduardo Arechavaleta-Tanto el programa auspiciado por la Unión Europea que va a funcionar próximamente en Montevideo, como el que se desarrolla actualmente en la Ciudad del Plata que cuenta con aportes de Diprode, sólo costean los gastos fijos de funcionamiento y la capacitación de los operadores de campo.
Grameen Uruguay siempre ha trabajado con grandes dificultades económicas porque los únicos ingresos propios son los generados por concepto de intereses de los créditos que resultan insignificantes. Por eso, los fondos que nos permiten otorgar préstamos a las emprendedoras se basan en donaciones, mayoritariamente provenientes de fundaciones del exterior, si bien el apoyo estatal ha facilitado la labor de nuestra organización. Este año ha sido muy importante la colaboración de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), que nos ha facilitado una línea de crédito de hasta 600.000 pesos con intereses muy bajos, para llevar adelante los emprendimientos que hoy están funcionando. También Dinapyme del MIEM nos ha financiado la realización de cursos intensivos de capacitación de tres o cuatro días de duración en varias localidades del interior del país.
Se han creado cientos de autoempleos sostenibles
-¿Qué dificultades ha encontrado la propuesta de Grameen en la población objetivo?
Eduardo Arechavaleta-Hoy la pobreza en nuestro país que se ha ido gestando e incrementando durante décadas, tiene un volumen y una dureza que hace muy difícil cambiar la mentalidad de esas personas, así como su forma de vida. La gran vulnerabilidad de esa población en materia laboral, sanitaria, educativa, etc. hace que cualquier esfuerzo que haga nuestra organización puede derrumbarse por circunstancias independientes de la voluntad de los propios beneficiados.
-¿Está satisfecho con lo actuado por Grameen Uruguay en sus casi nueve años de trayectoria?
EA-Si nos atenemos a los 481 préstamos otorgados por un monto total de 1,5 millones de pesos desde el año 2001 y a la cantidad de personas, incluyendo cónyuges e hijos, que directa e indirectamente, se han beneficiado con estos créditos, los resultados son muy satisfactorios. Hemos visto algunos casos de éxito rotundo, en los cuales las participantes de nuestros cursos pasaron de no tener nada a ser propietarias de una pequeña tienda y del local comercial en barrios periféricos. Hay muchas otras emprendedoras que, sin tener resultados tan brillantes, han recorrido un trecho muy importante desde que iniciaron su propio negocio. También estamos conformes con la labor de Grameen Uruguay porque, a base de equivocarnos, hemos estado elaborando una metodología que posibilita la creación de cientos de autoempleos que perduran en el tiempo. Aspiramos a continuar perfeccionando estas técnicas para que, luego, otras entidades públicas o privadas puedan aplicarlas en nuevos proyectos aún más ambiciosos.