JORGE REBELLA
Es perfectamente factible que en los próximos cinco años nuestro país incorpore unos 500 MW adicionales de energía renovable si se le quitan a la sociedad uruguaya las trabas que hoy impiden el desarrollo sostenido de nuevos emprendimientos, dijo el Ing. José Luis Pou, secretario ejecutivo de la Asociación de Grandes Consumidores de Energía y ex director de la Administración del Mercado Eléctrico (ADME) en representación del sector privado. A continuación un resumen de la entrevista con ECONOMIA & MERCADO.
-¿Cómo evalúa la situación de Uruguay en materia de abastecimiento de energía eléctrica?
-Hay un déficit energético, estimado en unos 400 MW, que es muy preocupante sobre todo para el país que visualizamos, donde la demanda de energía eléctrica se incrementará un 7%-8% anual dado el crecimiento previsible de las economías productoras de materias primas como la uruguaya. Esto implica incorporar 100 MW adicionales cada año. Las soluciones encaradas por la actual administración no serán suficientes para satisfacer las crecientes necesidades del consumo, ni lograrán un suministro de energía eléctrica a precios razonables. En efecto, las centrales térmicas que se han instalado suponen una generación con costos muy altos, que seguirán aumentando a medida que suba el barril de petróleo. Además, algunos de los equipos que se han adquirido, como es el caso de las turbinas de 50 MW de Punta del Tigre, no deben funcionar en forma permanente ya que no fueron diseñadas para ello y, si había alguna duda al respecto, las costosas roturas producidas la despejan.
-¿Cuáles son las probabilidades de que el sistema de energía eléctrica uruguayo no pueda abastecer una parte de la demanda hoy día?
-El documento "Programación estacional del sistema interconectado nacional" de la ADME, para el período mayo 2009-octubre 2009, señala que existe la posibilidad de falla considerable durante todo el período estacional en curso, aunque más adelante la situación será sin duda peor. En realidad, la demanda de energía eléctrica ha llegado a niveles tan elevados que, si se fuera coherente con los decretos de la administración que definen la falla I cuando el costo de un MWh llega a US$ 250, ya tendrían que haberse impuesto restricciones en el suministro a la población debido a los enormes sacrificios que ha significado para el país importar energía desde Argentina y Brasil. En esas importaciones se pagaron precios exorbitantes de más de US$ 400 el MWh, cuando la opción de compra de energías renovables a generadores privados locales en todos los contratos ya firmados ha sido inferior a U$ 90 el MWh. Por eso es incomprensible haber demorado la incorporación de energía renovable no tradicional.
-¿Cuáles son las posibilidades de incrementar la generación de energía eléctrica firme para abastecer la demanda local en el corto y mediano plazo?
-En el corto plazo, hay que permitirle al sector privado que desarrolle todo su potencial de generación eléctrica a partir de energía eólica y de biomasa para eliminar el déficit energético existente en la actualidad. Es perfectamente factible que en los próximos cinco años nuestro país incorpore unos 500 MW adicionales de energía renovable si se le quitan a la sociedad uruguaya las trabas que hoy impiden el desarrollo sostenido de nuevos emprendimientos. Se debe facilitar la inversión en generación para que los uruguayos podamos colaborar con el problema de falta de disponibilidad energética.
En el mediano plazo, aunque tratando de empezar lo antes posible y evitando un socio como la Argentina de los Kirchner, habrá que construir una planta de regasificación con un ciclo combinado asociado de 400 MW, como ha hecho Chile.
Acciones oficiales
-La actual administración ha emprendido varias acciones para atacar el problema de la probabilidad de falla en el sistema eléctrico. ¿Ha resultado beneficiosa la interconexión eléctrica con Brasil?
-Esa medida está mal concebida porque se pretende conectar la red eléctrica uruguaya al sistema de 230 kilovoltios (kV) de Brasil en vez de hacer la conexión con el sistema de 500 kV (N.del R.: la red eléctrica brasileña tiene varios subsistemas). Allí no hay energía firme disponible, salvo la generada por la planta de Candiota, situada cerca de la frontera brasileño-uruguaya, cuyos índices de contaminación son altísimos. Como la Ley de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico Nº 16.832 impide importar energía de plantas que contaminen el territorio nacional, no vemos factible ni conveniente la importación de esa procedencia, sobre todo en un contexto en que Brasil está considerando el cierre de todas sus usinas a carbón y en Chile se paraliza las construcción de este tipo de plantas.
-El gobierno también recurrió a la instalación de la central de Punta del Tigre en el departamento de San José. ¿Fue esa una solución adecuada?
-En realidad, la central térmica de Punta del Tigre tiene un error de génesis. Es por su concepción técnica una central de respaldo, pero ha estado funcionando en forma casi permanente como una generadora de base. Por eso, su funcionamiento ha sido un fracaso estrepitoso dadas sus averías continuas, habiendo sido muy grave la última rotura de los álabes (N.del R.: aspas del ventilador de la turbina).
-¿No se había dicho que la central de Punta del Tigre estaba destinada a respaldar al sistema de generación eléctrica durante los picos de las temporadas estival e invernal?
-Justamente existe una incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace a nivel gubernamental. Mientras se instalaron 300 MW de generación térmica en Punta del Tigre y, próximamente, se agregarán 80 MW térmicos en la Central Batlle, sólo se licitaron 60 MW de energía generada a partir de biomasa y sistemas eólicos, de los cuales 34 MW fueron efectivamente contratados y muchos menos están funcionando. El gobierno anuncia que apuesta a las energías renovables, pero en los hechos se mantiene aferrado a lo estatal térmico. Tal solución está estrechamente vinculada al precio internacional del petróleo, que en un plazo de cinco años va a presentar problemas de oferta y con alta probabilidad de superar los máximos alcanzados el año pasado de US$ 147 por barril, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). En resumen, el gobierno anuncia que se apuesta a las energías renovables, pero nunca se contaminó tanto como ahora y, además, se incorporan motores dentro de la ciudad de Montevideo.
Recursos renovables
-¿Cuánta energía eléctrica se genera actualmente con recursos renovables no tradicionales?
-En 2008 se generaron unos 145 GWh, lo que representa un 1,6% de la totalidad de la energía que demanda Uruguay y este año se llegará al 2%. El detalle es que casi el 90% de la energía renovable no tradicional es generada por Botnia, proyecto que el actual gobierno tuvo el buen criterio de apoyar, pero cuya génesis es anterior a esta administración.
-¿Es líder Uruguay en la región en cuanto al uso de recursos no tradicionales para la generación de energía eléctrica?
-Junto con la mediocridad y prejuicios contra el sector privado que encontramos en algunos integrantes del gobierno, debemos agregar que faltan a la verdad. Hemos escuchado hasta el cansancio en boca del Dr. Ramón Méndez, actual Director Nacional de Energía del MIEM, que Uruguay es el país de América Latina con mayor participación de recursos renovables en su matriz energética y que ya hay varios emprendimientos operando. Eso no es cierto. Además, hay documentos oficiales señalando que determinados emprendimientos han entrado en funcionamiento, pero las fechas no son ciertas porque no se cumplieron y las fechas de otros que figuran como próximos a inaugurarse tampoco son correctas. Da vergüenza como se manipula la información. Cualquier ciudadano puede verificar estos datos si ingresa al sitio web de ADME. Además, sólo un proyecto de los cinco aprobados en febrero de 2007 ha comenzado a funcionar hasta ahora.
-¿Qué opina de los contratos con pequeñas centrales de energías renovables no tradicionales?
-Ese instrumento es excelente, pero el gobierno ha sido mezquino por querer implantar el modelo de comprador único. De ese modo, se ha frenado el desarrollo de muchísimos proyectos. Tampoco se han hecho más licitaciones para la generación eléctrica a base de energías renovables. Si se hubiese continuado licitando ese tipo de usinas al ritmo que había impuesto el ex ministro de Industria, Energía y Minería, Jorge Lepra, la matriz energética uruguaya hoy contaría con 200 MW de biomasa, además de los que ya genera Botnia, y otros 200 MW eólicos. Recién el mes pasado se aprobó el decreto que habilita a UTE a contratar 150 MW de energía eólica para granjas de entre 30 MW y 50 MW, pero el llamado licitatorio todavía no ha salido. Sólo aumentando la oferta nos aseguramos que los precios de la energía eléctrica no sigan creciendo en forma brutal como lo han venido haciendo últimamente.
-¿Por qué sólo se licitarán parques de energía eólica?
-Llama la atención esa discriminación contra la energía generada por biomasa cuando es la más eficiente desde el punto de vista de precio, como ha quedado demostrado en las licitaciones de UTE para la compra de los 60 MW de renovables. Esa decisión gubernamental es un prejuicio a la participación del sector privado porque es sabido que la generación a partir de la biomasa asegura un flujo firme y continuo en tanto se cuente con el combustible necesario. En los hechos 1 MW generado con biomasa es equivalente a unos 3 MW eólicos, ya que el aerogenerador sólo produce energía dentro de determinados valores de viento: si su velocidad es muy baja no genera y si es muy alta tampoco pues se desconecta por seguridad.
-¿Qué otras ventajas tiene la generación a partir de biomasa?
-Por ejemplo, el decreto que habilita la licitación de parques eólicos exige un 20% de componente nacional, que es un nivel que puede complicar su cumplimiento. En cambio, los emprendimientos de biomasa actualmente en construcción superan el 50% de componente nacional, o sea que más de la mitad de la inversión en los emprendimientos de biomasa se gasta en Uruguay, lo cual a su vez crea más fuentes de trabajo. Esto marca otra incongruencia entre lo que dice el gobierno en cuanto a su apoyo al desarrollo de la ingeniería y la industria uruguaya y lo que realmente hace.
Negocios perdidos
-Se critica a la actual administración por no haber fijado las tarifas de los "peajes" que permitirían la compra-venta de energía eléctrica entre privados. A su vez, las autoridades oficiales aducen que, en la práctica, no es necesario establecer el costo de los peajes porque no habría ventas ya que el precio del MWh en esas operaciones sería menor al que UTE le paga a los generadores privados. ¿Cuál es su opinión al respecto?
-Lo que hay detrás de la no fijación de peajes y del intento de frenar las operaciones en el mercado "spot" (N. del R.: mercado en donde el megavatiohora se cotiza en cada hora del día al valor más alto de generación en Uruguay al momento de su comercialización.) es una enorme discriminación contra las empresas privadas y una falta grave de concepción democrática y republicana.
El argumento esgrimido por algunos voceros es inaceptable porque los peajes son parte de las reglas de juego ya que están previstos específicamente en la Ley de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico. Si bien no se cambia la legislación porque parte del Frente Amplio hoy la apoya, algunos intentan no cumplirla a efectos de mantener el modelo de comprador único. Es una muestra del caos que impera en el partido gobernante, donde algunos de sus integrantes piensan en forma diametralmente opuesta a otros. Hay, además, un grueso error conceptual dado que los peajes no están diseñados para funcionar en una determinada coyuntura de precios, sino en un horizonte de largo plazo.
-Pero, ¿se comercializaría energía renovable entre privados en las actuales circunstancias?
-Sí. En el caso hipotético que un gran consumidor de energía eléctrica asuma que existe un riesgo de que los costos de UTE suban de US$ 60-70 a US$ 120 por MWh dentro de unos años y que, además, consiga una oferta de un generador privado que fije un precio de US$ 90 por MWh a largo plazo, probablemente se va a concretar ese negocio. Además, cualquier consumidor privado puede evaluar la capacidad de abastecimiento de energía eléctrica a futuro. Por esa razón Weyerhaeuser está construyendo una planta de generación básicamente para consumo propio a efectos de asegurarse el suministro firme de energía porque una inversión de las dimensiones que hizo esa empresa requiere estar protegida contra una eventual discontinuidad del servicio. Otro caso concreto es en Melo, donde no existe disponibilidad de energía para una planta de madera contrachapada en proyecto y para las industrias que indudablemente se asociarán al proyecto.
En síntesis, los peajes son parte de las reglas de juego que, en general, no se fijan para una situación coyuntural de precios. Si se pretende que vengan inversiones y haya crecimiento, la regulación debe ser clara y estable para dar previsibilidad a los negocios. Estos errores y prejuicios de algunos integrantes del gobierno han tenido como consecuencia frenar proyectos de generación eléctrica por valores muy altos que hubieran creado empleos, dado independencia energética y provisto mayor protección al medio ambiente.
-¿A qué proyectos de inversión se refiere?
-Se han frenado inversiones tanto en energía eólica como en biomasa por valores superiores a los US$ 100 millones, por prejuicios contra la venta al mercado "spot". La negativa a dar el visto bueno a uno de los proyectos eólicos, cuya inversión era de unos US$ 43 millones, trascendió en la prensa en enero pasado. Tengo la convicción personal, aunque carezco de pruebas, que el Dr. Tabaré Vázquez no estaba enterado. De haberlo estado, esos emprendimientos se hubieran llevado a cabo.
Generadores a base de recursos alternativos son viables
-¿Qué grandes riesgos enfrenta la economía uruguaya por problemas energéticos?
-Es conocida la delicada situación financiera de UTE, por lo cual Ancap "tuvo que pedir un préstamo de US$ 160 millones para UTE porque (la empresa estatal de energía eléctrica) está tan endeudada que no puede obtener préstamos propios", según el nuevo presidente de Ancap, Germán Riet. Por otro lado, el ente petrolero uruguayo le debe US$ 532 millones a Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), lo que es preocupante dada la poca solidaridad que ha demostrado la petrolera venezolana con Paraguay al querer cobrarle intereses usureros por una deuda vencida.
-¿Resulta económicamente viable una mayor participación de las energías alternativas?
-Por cierto que sí. En la medida que el precio del barril de petróleo continúe aumentando, que es el único escenario posible en el mediano y largo plazo, los emprendimientos de generación de energía eléctrica a partir de recursos renovables van a ser cada vez más viables desde el punto de vista económico. La realidad ya lo ha demostrado. En los pocos contratos que UTE ha firmado con empresas generadoras privadas, los precios del MWh son de entre US$ 80 y US$ 90, es decir muy inferiores a los que el ente estatal ha comprado en Argentina y Brasil y a los costos de generar con máquinas térmicas.
-¿A qué nivel debe situarse el precio internacional del barril de petróleo -elemento fundamental de referencia en el negocio de generación eléctrica- para que el precio de venta del MWh de los generadores privados sea competitivo?
-En Europa los estudios más recientes señalan que el punto de equilibrio para los emprendimientos de biomasa está en US$ 40 por MWh incluyendo el costo país, es decir los beneficios que el generador trae aparejado para la economía del país. Eso también es válido para Uruguay. El precio del MWh generado a partir de energía renovable a nivel local no es comparable con el mismo precio del MWh adquirido en el exterior. En efecto, la generación eléctrica a partir de combustibles no tradicionales es una importante fuente de puestos de trabajo, de recaudación impositiva, de independencia energética, de cuidado medioambiental, de descentralización, etc.
Políticas energética y de relaciones exteriores van juntas
-¿Qué opina del manejo de la política energética por la actual administración?
-Una buena política energética no puede desarrollarse, sino en conjunto con una política de relaciones exteriores. En los hechos es una única visión. Incluso los asuntos de energía están en la órbita de las cancillerías en algunos países.
-¿En qué se falló en esta área?
-Si hay algo que se hizo mal en los primeros años de la actual administración fue la política del Ministerio de Relaciones Exteriores. Sin duda fue un grave error haber apostado a hacer acuerdos con los gobiernos de Venezuela y Argentina que han batido récords en materia de corrupción e ineficiencia.
-¿Qué políticas debería adoptar el próximo gobierno para reforzar la capacidad de generación de energía eléctrica?
-Será necesario destrabar los elementos que frenan el potencial de la sociedad uruguaya para colaborar en la solución del problema energético, lo que se puede lograr sencillamente cumpliendo con lo preceptuado en la Ley Nº 16.832 de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico. No se precisa derogar ninguna ley, pero habría que modificar algunos decretos y aprobar otros. Por ejemplo, se le ha fijado un tope de US$ 250 por MWh al precio "spot" para los generadores privados, pero cuando el generador es argentino o brasileño no existe límite alguno, con lo cual Uruguay ha llegado a comprar energía eléctrica a precios superiores a US$ 400 el MWh. Se da la paradoja que hay tope si el MWh es generado por uruguayos, pero no existe límite alguno cuando la energía procede de Argentina o Brasil.
También se deben definir las tarifas de los peajes, es decir fijar el costo por el uso de la red de UTE; subir de 5 MW a 10 MW o más el límite de potencia de las centrales que está exonerado del pago de peajes, a efectos de fomentar la descentralización; y eliminar los prejuicios y chicanas con respecto al mercado "spot". En definitiva, hay que cumplir simplemente con la Ley. Eso supone que el Estado apueste a la participación de los propios uruguayos para que, a través de su capacidad emprendedora, se pueda resolver el déficit de generación eléctrica.