Uruguay en 266 entregas
MAGDALENA HERRERA
Había celebrado su triunfo con aquella frase que luego se repetiría hasta el cansancio, venerándola y criticándola: "Festejen, uruguayos, festejen". Y le restaban apenas dos semanas para asumir como Presidente de la República. Desde entonces, se sucedieron uno tras otro cinco años de gestión de Tabaré Vázquez con políticas que tomaron diferentes rumbos tanto en salud, educación, economía, seguridad social y pública, y otras. Entre tanto, se coló una reñida campaña electoral que enfrentó a los uruguayos en dos mitades, pero que hoy vuelven a unificarse bajo el mandato de José Mujica. Pasaron cinco años y la sociedad se vio ante nuevas medidas educativas, sociales, impositivas. Esas y otras presentaban desafíos, fenómenos, comportamientos, resultados, para bien y para mal. En la cotidianidad de las familias se observaron otras formas de vivir y de convivir en un país que, según registró este suplemento, padecía de escuelas superpobladas, de alto índice de repetición escolar y de una elevada tasa de analfabetismo. Pero la sociedad también aprendía a vivir sin humo en espacios públicos, con miles de computadoras en las escuelas, una para cada niño, o con una emigración que decidía regresar lentamente. También encaraba un Impuesto a la Renta de las Personas Físicas que quizás todavía cuesta aceptar pero que atemorizaba, como hoy lo hace en mucha mayor medida la inseguridad de las calles agravada por flagelos como la pasta base y el alcohol. La tecnología, por otro lado, avasallaba en todas las áreas, acarreando enormes beneficios pero también un lastre delictivo como la pornografía infantil o los delitos informáticos. Esos y otros temas que ocupan y preocupan a los uruguayos fueron abordados por Domingo, observando cómo influyeron en el día a día de adultos, jóvenes y niños. En este repaso, de apenas algunos informes realizados, bien vale una puesta a punto de los mismos.
"En una escuela pública de Carrasco Norte pierden el primer año diez veces más niños que en una de Carrasco Sur. Incide la zona, la familia, la comunidad, pero también causas propias del sistema". (Suplemento Domingo, mayo 2005). Entonces se daba cuenta de que en los barrios de recursos más bajos la repetición pública era diez veces mayor que la de escuelas en zonas más pudientes. La diferencia era alarmante: mientras en Carrasco Norte el índice en primer año era de 37.9%, en Carrasco Sur la repetición no superaba el 4,2%. La investigación del Codicen, en 250 centros de Montevideo, dejaba a luz las brechas, que tenían gran incidencia de los contextos socioeconómicos, pero que también mostraba las carencias del sistema, y de la política educativa de la propia escuela. El Centro de Investigación y Promoción Educativa y Social (Cipes) realizó una investigación, y mientras implementaba su proyecto en la escuela 175 de Carrasco Norte, la repetición en primer año bajó a 27%, con charlas de técnicos y trabajo humano. Al año siguiente subió a un 45%.
Desde entonces, la situación ha cambiado sustancialmente, y para bien. Lo avalan el consejero de Educación Primaria, Óscar Gómez, así como el autor de la investigación, Jorge Scuro. Ese monitoreo llevó a tomar medidas correctivas como la extensión de tiempo. "Pero el pico de caída de la repetición fue en 2008 cuando se implementaron tres programas: el Maestro Comunitario (trabaja con el núcleo duro de repetición), el Maestro + Maestro (el docente regular más otro en un `contraturno`) y Verano Educativo (implementado en 100 escuelas de un maestro para 12 niños)", dice Gómez.
En cifras, mientras en 2005 se registraba una repetición en primero de escuela de 16,1%, en 2008 bajó al 13.8%. Similar fenómeno se observa en todos los grados de Primaria.
Otras de las puntas álgidas que se desprendía del estudio del Cipes fue que el índice de alfabetización en el país estaba afectado por el alto porcentaje de niños que no aprueba primer año, algo en lo que se profundizaría en este suplemento, en septiembre de 2006: "Detrás de la cifra oficial de uruguayos que no saben leer ni escribir, se esconde una realidad mucho más compleja. Son más y cada vez más jóvenes, advirtieron los expertos. Preparan plan piloto y más cursos para adultos". En 1985, uno de cada cinco niños no terminaba Primaria, mientras que 20 años después eran dos de cada cinco, según un trabajo realizado por el Ministerio de Desarrollo Social, tras la información para el Plan de Emergencia.
Eso llevó a implementar "En el país de Varela yo sí puedo", que logró que 5.000 personas aprendieran a leer y escribir en 2007. Todavía restan 180 mil personas que no superaron el tercer año primario, el 7,6% de la población mayor de 16 años. Los programas se focalizarán en los 30 mil uruguayos que nunca asistieron a la escuela. Algo se logró, pero todavía resta un largo camino por delante en lo que es la alfabetización adulta.
En 2007 había mil uruguayos, un gran porcentaje, que no sólo no había asistido a ningún centro educativo sino que además vivía en situación de calle en Montevideo. "Se los llama crónicos y estructurales, pernoctan al aire libre pese a sensaciones térmicas bajo cero. Existen diferentes perfiles, los hay psiquiátricos, adictos, desempleados momentáneos, viejos sin posibilidades, nuevos pobres". Ese monitoreo que además arrojaba que más de 600 llegaban hasta los refugios, y casi 400 pernoctaban bajo nylon o cartón, no volvió a replicarse, por lo que no se conocen cifras actuales de uruguayos sin techo. Lo que sí es alentador es que de seis refugios nocturnos y dos diurnos que existían entonces en la capital, hoy hay en total once, por lo que se han sumado camas y comida para esos sectores vulnerables. También en el interior, donde había cinco centros, la cifra subió a ocho. Además se sumaron dos casas de Medio Camino, que trabajan en situaciones aún mejores.
no enfermarse. "No tienen otra que vivir en el hospital: llegan del interior con un enfermo y pocos pesos. Duermen en el piso, sufren robos y pasan hambre. El sistema no los contempla". (Marzo, 2008). Al drama diario de los enfermos que acuden a varios de los hospitales de la capital -basta recorrer la historia del Clínicas en estos últimos 5 años para constatarlo- se sumaba otra realidad a la vista de todo aquel que acudiera al Maciel, al Pasteur (más allá de sus innovaciones en otras áreas) o al propio Clínicas. "Se pelean por los bancos para dormir, se cuelan en baños de enfermería para lavar la ropa y, si tienen suerte, logran algún ticket para una comida del Inda", se consignaba, aunque se rescataba la situación del Pereira Rossell donde un familiar tiene derecho a cuatro comidas diarias, ropa, jabón, entre otras cosas. Y la sala para padres cuenta con duchas, camas y otros servicios.
En una recorrida, la semana pasada, se constató que la situación también cambió sensiblemente. La entrada a Emergencias del Pasteur fue remodelada con sillas nuevas, las mismas que se observan en la sala de espera del CTI, donde también se colocaron sillones semicama, que aunque antiguos y algo rotos, brindan una estadía más confortable a los familiares. En el Maciel, en tanto, también se observan cambios. Se borraron los grafitis de las paredes, el lugar está más limpio y sobre la pared de la sala de espera del CTI se apilan colchones, desgastados, pero que no se brindaban años atrás.
Así como se narraron historias de una situación hospitalaria indeseable, también se daba cuenta de otra realidad bastante más alentadora "Aunque mucho menos conocido que su hermano mayor -el Pereira- el Canzani es el mejor sitio para bajarse de la cigüeña en Montevideo". Con nombre nuevo, la Unidad de Perinatología del BPS, realiza 7.000 partos por año, la mayoría de ellos de altísimo riesgo; los cuadros más comunes son hipertensión, diabetes e infecciones. Además, es una referencia en el país para el tratamiento de niños con malformaciones congénitas.
adiÓs pucho y ¿la sífilis? Si hay algo que quedó claro es que el presidente Vázquez aplicaría mano dura con respecto al cigarrillo, según también se informó en 2006 en estas páginas: "Desde el 1º de marzo sólo se podrá fumar al aire libre o en el hogar. Las sanciones llegarán hasta los 54 mil pesos. La gran interrogante es cómo se controlará. Bienvenidos al país sin humo en el que un millón de personas fuma". Las autoridades defendían como principal causa que morían 5.500 personas al año por enfermedades vinculadas con el tabaco.
La semana pasada, se conocían los primeros resultados de la embestida contra el pucho: la Encuesta Mundial de Tabaquismo (GATS) estimó en 130 mil uruguayos los que abandonaron el cigarrillo desde 2006.
Así como con toda razón se preocupaban de la mortalidad asociada al tabaquismo, las autoridades no prestaban demasiada atención a lo que hoy se convirtió en un gran déficit sanitario: la sífilis. "Los casos de la enfermedad en Uruguay, que nunca fue erradicada, se triplicaron en los últimos tres años. Preocupa el contagio de madre al hijo durante el embarazo". (Febrero 2008). En ese informe se señalaba que aunque aumentaba en adultos, y era fácilmente curable, también se elevaba dramáticamente el número de bebés que nacían con esa patología congénita bastante más peligrosa.
"Muchas jóvenes llegan a las policlínicas para sacar la libreta para ejercer la prostitución y no saben siquiera qué es sífilis, cuando en Uruguay es una grave infección de transmisión sexual en sensible aumento. Uno de cada cinco trabajadores masculinos y travestis tiene HIV positivo, pero no acuden al sistema de salud. Más de 8.000 personas venden sexo por dinero en las calles; no sólo presentan males venéreos sino también angustias y depresión". (Agosto 2009). En un informe sobre el trabajo sexual en Uruguay, también surgía la sífilis como una de las infecciones más graves. En el primer semestre de ese año fueron notificados 1.087 casos a Vigilancia Epidemiológica.
Hace seis meses, el MSP comenzó a realizar tests rápidos a embarazadas para detectar a portadoras de la enfermedad, ya que si no se cura a tiempo puede causar muerte, aborto o malformaciones en los recién nacidos. La tasa de sífils congénita -indican hoy las autoridades- es muy alta: 29 casos por cada 1.000.
con fE. La ciencia y la salud tuvo su buen espacio en Domingo, tal cual se narraba arriba, pero también la espiritualidad ocupó lo suyo. Mientras que los cines se convirtieron en su gran mayoría en iglesias "milagrosas", la sensación térmica era que cada vez más uruguayos se alejaban de las religiones tradicionales. Sin embargo, un estudio echó por tierra tal mito. Más de la mitad de la población (51,9%) se confiesa católica. Y aunque la gran masa que le sigue (29%) asegura ser ateo o agnóstico, el 9% de esos no creyentes igual rezan en la intimidad. Además, una de cada cinco personas que no profesan ninguna religión igual cree en milagros, el paraíso y la vida después de la muerte. Esos fueron algunos de los resultados de la investigación Religión y Religiosidad en Uruguay, de los economistas Máximo Rossi y Mariana Gerstenblüth, y la socióloga Zuleika Ferre, dados a conocer en una nota publicada en diciembre. También se apuntaba entonces que el tercer grupo correspondía a los protestantes (13%), quienes son los que más concurren a templos. Más lejos (3,7%) aparecían los adeptos a "otros grupos cristianos" -representados en su mayoría por las iglesias pentecostales-, las religiones afro (0,8%) y los judíos (0,2%).
Aunque los números demuestran que la mayoría de los uruguayos necesita explorar la espiritualidad, son muchísimos menos los que deciden dedicar su vida a Dios. La Iglesia Católica está en alerta por ese motivo. En un artículo de agosto de 2009, se consignaba cómo está decreciendo la vocación religiosa. Actualmente hay en Uruguay 473 sacerdotes, nacionales y extranjeros, cuando hace 20 años rondaban los 600. Pero las autoridades religiosas miran sobre todo a futuro. Cada vez son menos los que se forman para servir a la institución.
La preocupación de la Iglesia no es nueva. Ya en 2005, un artículo de Domingo que narraba la vida de 13 monjas de clausura, consignaba que cada vez menos mujeres optan no sólo por recluirse en un convento, sino por ponerse los hábitos. En Uruguay la cantidad de religiosos decreció 50% en el último cuarto de siglo. Los principales motivos: sacerdotes que fallecieron, escasa captación de jóvenes, y una significativa cantidad de religiosos que decide dejar esa vida.
¿SEGUROS? Así como se deben reconocer los logros del gobierno, que modificaron para bien comportamientos, la salud y el diario vivir de los uruguayos, la inseguridad pública fue un talón de Aquiles, que también registró estas páginas. "Barrios del noreste de Montevideo registran 100 robos por mes, crece violencia de las rapiñas; hay 102 zonas marginales y las autoridades no pueden controlar. Vecinos de Punta Rieles, Maroñas y otros enclaves de recursos menguados contratan seguridad privada, hay casetas que antes sólo se veían en Carrasco", alertaba en julio de 2007 un informe titulado: "Inseguros, 80 mil vecinos, 4 patrullas, 147 policías". Dado que los recursos no alcanzaban para vigilar una de las jurisdicciones más extensas de la capital, desde Jardines del Hipódromo y Flor de Maroñas hasta Ituzaingó y Punta Rieles, los vecinos habían formado comisiones para contratar seguridad. Mostraban sus casas enrejadas y hasta electrificadas, en una vida que los mantenía en vilo. Por ejemplo, en el complejo Los Hornos les era imposible pagar custodias, por lo que habían instaurado un sistema del "vecino alerta", una intercomunicación telefónica entre todos para que se avisen ante cualquier movimiento extraño. A eso, suman una cadena de chifles, alarmas y bocinas para espantar a merodeadores. El Observatorio Montevideo de Inclusión Social divulgaba entonces una encuesta: un 30% de los montevideanos había dejado de caminar por las calles por inseguridad. También, el 23% no se sentía a salvo ni siquiera en su casa, y el 65% temía en las noches, mientras que más del 50% se atemorizaba en el centro de la capital.
Exactamente un año después, llamaba la atención que hasta la fiscal penal Mirtha Guianze señalara: "Lo que hicimos fue defender nuestra seguridad cuando la policía no lo hace", a propósito de cuando negoció con ladrones para que le devolvieran dos celulares. Domingo la entrevistó como parte de un informe sobre inseguridad, que revelaba que en 2007 se habían registrado casi 100 mil hurtos según el Observatorio de Violencia y Criminalidad (a lo que se suma un 40% que no se denuncian). En 2009, los delitos más violentos arrastraban cualquier noticia alentadora al respecto: los homicidios subieron un 31% en todo el país en los primeros seis meses de 2009 con respecto al mismo período del año anterior, la rapiñas se elevaban un 3,4% y los copamientos, 24.7%.
Si bien pueden escribirse páginas enteras de los beneficios de las nuevas tecnologías, en el tema inseguridad, Internet no es una buena aliada, según se expresaba en el informe "La violencia expande sus redes", en 2009, cuando se confirmaba que la muerte de dos jóvenes hinchas de Aguada, de alguna manera, se habían anunciado en la red. "Ésta sirve para exacerbar la violencia, descargarla e incluso exhibirse", indicaban los expertos, que también aseguraban que las amenazas, los insultos y las agresiones ya son parte del diálogo cibernético local. Tal situación llevó a que las empresas servidoras estén continuamente colaborando con la Policía, aunque se anotaba que aún restan herramientas de control.
Al día de hoy, la sensación térmica tan criticada se mantiene, así como las cifras de 2009, las últimas que se conocen. Bastante camino tiene para recorrer al respecto el futuro presidente José Mujica, aunque en otros aspectos se lo han allanado por completo: todos los niños de escuelas públicas del país tienen su ceibalita, lo que promete resultados a largo plazo muy estimulantes, según se ha revelado en varias notas. También, uno de cada cuatro emigrantes está retornando al país, lo que es importante, y la sangría se detuvo el año pasado. Por otro lado, mientras se debate si bajar o no la edad de inimputabilidad dada la alta violencia registrada por menores (muchos fugados del Inau), en ese mismo instituto estatal se atienden 70 mil niños y adolescentes, 4.500 duermen allí y hasta se otorgan becas laborales. Es "el otro Inau, el de las buenas noticias", como titulaba un informe del suplemento de abril pasado.
Conchillas: que sí, que no, que quizá
Comenzaba el 2007 cuando una pequeña localidad coloniense pasó del anonimato a la fama internacional. La CNN, diarios argentinos y hasta la revista Gente arribaron a Conchillas para informar sobre el gran negocio que allí estaba por producirse. La empresa española Ence instalaría una fábrica de pasta de celulosa y la rutina del pueblo estaba revolucionada. Domingo visitó el lugar y confirmó expectativas e ilusiones de los 600 pobladores, que esperaban mejorar sus posibilidades y revertir la continua sangría de jóvenes que dejaban la localidad por falta de trabajo. Se preveía entonces que para septiembre de 2009 la planta estaría funcionando.
Pero no pasó. Ence suspendió el proyecto y vendió la mayor parte de sus activos. Sin embargo, en el predio de Punta Pereira, donde se ubicaría la fábrica, se continuó con las obras. Montes del Plata, la nueva propietaria del terreno, iniciará un estudio de factibilidad del sitio para una nueva planta. Hoy existe moderado optimismo en Conchillas.
Aún es todo un paso el "salir del armario"
¿Sociedad abierta y tolerante con los homosexuales? Más allá de leyes sobre cambios de género, Uruguay sigue dejando bastante que desear. Así quedó demostrado en varios informes publicados.
Reconocerse, aceptarse, pero, ¿y después? "Bien dicen `pueblo chico, infierno grande`. Durante el día, el más machote te criticaba, pero de noche te venía a buscar", recordaba sobre su adolescencia Julio Sosa, "Canela", hoy de 76 años, en 2008. "Ser un niño gay en la escuela es lo peor que le puede pasar a alguien", afirmó en noviembre de 2009 Pablo Blanco, del colectivo Ovejas Negras, entonces de 19 años. Pasaron muchos años, poco cambió. Incluso hasta los `70, ser gay era ser enfermo.
Enfrentar a la familia suele ser un trauma. Perder el estatus social, ver quebrado el proyecto de hijo ya trazado y la culpa por la educación brindada son los muros que se le caen encima a los padres una vez que sus descendientes les reconocen su condición, se destacaba en abril de 2008.
El consumo más popular y conflictivo
Una noche de abril de 2006, una periodista de Domingo acompañó a cuatro adolescentes de 14 años en una recorrida por quioscos, almacenes y estaciones de servicio para comprar bebidas alcohólicas. En 12 de 15 recintos visitados, les vendieron. Otro, contestó que no le quedaban. Sólo dos se negaron, recordándoles que la venta de alcohol a menores está prohibida.
Pocas cosas han cambiado en este tiempo. Hoy se percibe mayor conciencia de los comerciantes y empresas de bebidas, dadas las alarmantes cifras al respecto, aunque también es cierto que el alcohol sigue siendo la droga legal más aceptada en sociedad. En Uruguay, el 50% de la población lo ingiere habitualmente, según datos de la Junta Nacional de Drogas, y alrededor de 230.000 personas tienen un consumo problemático, de acuerdo a la Cuarta Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas.
En marzo del año pasado, un informe al respecto citaba una encuesta nacional realizada entre estudiantes de liceos públicos y privados en 2005, en la cual el 25% reveló haber sufrido una "intoxicación alcohólica" en los 15 días previos al estudio. En 2007, el mismo dato subió a 40%.
Mientras tanto, un proyecto de ley que propone medidas para combatir este flagelo sigue con un extendido letargo de casi dos años en algún cajón del Parlamento.
"Chanchos", "tacheros" y menores infractores
Sale de la casa y un inspector de tránsito lo detiene. No respetó el cartel de "Pare", lo que se transforma en una multa. Otro uruguayo se encuentra a la salida de su trabajo, bajo lluvia, y con paro de taxis. Una madre preocupada llama a la emergencia, y los médicos demoran más de lo que ella esperaba. Los menores infractores ya son estrellas de tevé, filmados por las cámaras de las estaciones de servicio o redes de pago, mientras atracan local y clientes. Se habla que AFE sí, que AFE no, pero eso afectaría a muchos compatriotas. En campaña electoral, fueron las vedettes; sin embargo muchos desconfiaban: "A mí nunca me encuestaron", se escucha decir.
Ponerse del otro lado del mostrador, para descubrir otra cara de estas realidades, fue el alimento de varias crónicas de Domingo en estos cinco años.
Así, el suplemento fue testigo de una multa de tránsito por minuto y medio en una madrugada de 2008. Ese mismo año, una salida con inspectoras del INAU concluyó con cinco sanciones a ocho visitas a prostíbulos, discotecas y cibercafés. En los juzgados de menores, se percibió un desfile diario de padres resignados, de adolescentes infractores sumisos o convertidos en hábiles declarantes (al menos delante del magistrado) y de damnificados impotentes y encolerizados. Esa es una pintura de todos los días.
El servicio de trenes de pasajeros, pese a la infraestructura decadente, vende 600 mil boletos por año debido a su bajo precio y a la posibilidad de las personas de cargar grandes bultos o bicicletas, a pesar de los escasos horarios, el mal estado de los vagones, y hasta la tendencia de las puertas a abrirse aun en pleno movimiento. Otro servicio, el de las emergencias médicas, estuvo a un paso del colapso el invierno pasado durante el auge de la gripe A: un 50% más de demanda que se traducía en un llamado tras otro, sin parar.
Con las rapiñas a los taxis en aumento y un conflicto interno entre estos trabajadores del volante en 2009, los choferes reconocieron que su "sexto sentido" o "elegir las pintas" a la hora de escoger pasaje, es el verdadero truco para evitarse problemas durante el servicio nocturno. Y en un año electoral como el pasado, las encuestadoras tuvieron su zafra; esta también representa una oportunidad laboral sobre todo para estudiantes universitarios, que trabajan a destajo, cobrando entre $ 25 y $ 70.