"El que viaja a un mundial no va a pasear y de paso ver los partidos", sino todo lo contrario, asegura el operador de FIFA para Uruguay sobre el perfil del turista.
GABRIELA VAZ
Durante un mes, el mundo mirará a África sin fijar la atención en la extrema pobreza de su población, en las terribles emergencias sanitarias que cada tanto son noticia, en los regímenes dictatoriales que sufren varios de sus países, en la violencia de las guerrillas que imperan en tantos otros, en sus increíbles paisajes o en la flora y fauna siempre dispuesta a exhibir su esplendor frente a los lentes de la National Geographic.
Las luces se posarán sobre un llamador mucho más vano y, sin embargo, tanto más potente: una pelota de fútbol. Es que, por primera vez en la historia, una nación del continente negro albergará un mundial del deporte rey, que asimismo será jugado en el hemisferio sur apenas por quinta vez. Los anteriores anfitriones "en vías de desarrollo" fueron Uruguay, Brasil, Chile y Argentina.
Pero Sudáfrica se tiene fe para salir bien parada ante el inevitable escrutinio al que se someterá a mediados de año. Es que casi medio millón de personas llegarán para el evento y 2.600 millones lo mirarán por televisión. Uruguay, uno de los 32 países participantes, aportará su cuota, aunque se trate de un diminuto granito de arena entre las cifras que se están manejando. Hasta el momento, aquí se llevan vendidos 87 paquetes para ir al Mundial, según se informa desde Lameco Viajes, integrante del Tour Operator Program de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), que como mayorista oficial distribuye tres tipos de paquetes para ir a Sudáfrica entre todas las agencias de viaje del país que así lo requieran. Ashraf Yamani, director de la empresa, augura una venta final de 300 paquetes. "Creo que se venderán más que para otros mundiales, donde anduvimos entre los 200 y los 250", confía.
Mucho dependerá de las calculadoras domésticas. El combo más barato para concurrir al evento -saliendo el 6 de junio y volviendo el 25 del mismo mes, con pasajes, alojamiento, traslados y entradas para ver los tres partidos de Uruguay en la primera fase- totaliza 6.500 dólares. Bajar de esa cifra es prácticamente imposible, ya que los precios de todo lo relacionado a Sudáfrica no hacen más que subir a medida que se acerca el evento. Un pasaje de avión de Montevideo a Pretoria (una de las tres capitales del país africano) que normalmente ronda 1.600 dólares, hoy supera los 3.000.
De cualquier manera, organizar el viaje de forma independiente -reservando pasaje, entradas y alojamiento por separado- no es lo aconsejable, y no sólo por lo económico. Tanto la FIFA y los agentes de viajes como la propia representación diplomática uruguaya en Sudáfrica recomiendan adquirir paquetes, debido a la débil infraestructura que tiene el país en algunas áreas y, por sobre todo, para evitar sobresaltos violentos. Es que lejos está la inseguridad de ser patrimonio latinoamericano. Por el contrario, se trata de uno de los tópicos más mentados del período premundial (ver nota aparte).
"Es un tema delicado. Por parte de la prensa se ha estado hablando mucho de eso y en algunos casos con información insuficiente. Sudáfrica es un país en desarrollo, con una economía que se ha estado transformando mucho en los últimos 15 años, con tasas de crecimiento importante. Cuando uno viene se impresiona por sus carreteras, su parque automotor, sus obras. Pero claro, estamos en África, y sectores muy importantes de población todavía no alcanzan a disfrutar de ese desarrollo. Si mirás los indicadores de delincuencia y crímenes violentos, no son tan buenos como los que podemos tener en Uruguay, donde si bien la gente se queja de la seguridad, es el paraíso al lado de lo que es África", señala el embajador uruguayo en Pretoria, Guillermo Pomi. Y añade: "Yo creo que acá hay que manejar otros códigos en cuanto a cómo uno recorre el país. Por ejemplo, es aconsejable moverse en las carreteras durante el día y no en la noche. También no andar por determinadas zonas, como pasa en todas las ciudades, sólo que acá tenés una densidad mayor de insucesos. Es bueno que los uruguayos que vengan, lo hagan con sus paquetes ya armados. Que lleguen al aeropuerto y ya tengan una locomoción esperando para llevarlos al hotel. Es importante que quien no haya alquilado un auto para moverse utilice transporte del mismo hotel. No es usual acá que uno levante la mano en la calle para tomar un taxi. Lo mismo con el alojamiento. Uno puede llegar a Montevideo y, con la maleta en la mano, buscar un hotel si no tiene dónde quedarse. Acá no es tan aconsejable. Por eso decimos que es mejor venir con una organización más conservadora, no llegar `a la aventura`".
Es uno de los motivos por los cuales el grupo de hinchas uruguayos que el año pasado se unieron en un sitio de Internet (www.conlacelesteasudafrica.com.uy) con el objetivo de alquilar un charter hasta Sudáfrica para abaratar costos desistió de su idea. Hoy esa página ofrece los mismos tres paquetes que el mayorista oficial de FIFA, que además del viaje por 5.995 dólares, tiene opciones a 7.995 y 9.595 billetes verdes -todos más 555 dólares de tasas e impuestos-.
turista mundial. También los traslados internos son más complejos que lo acostumbrado para un uruguayo. Atendiendo a esto, la FIFA contrató una treintena de aviones que ayudarán a descomprimir ese tránsito. Aunque también los costos se irán por las nubes. Como ejemplo, sólo el viaje de Pretoria (donde estarán residiendo los uruguayos que hayan adquirido el paquete más económico) a Ciudad del Cabo (sede del partido Uruguay-Francia) -a 1.400 kilómetros de distancia- cuesta 1.000 dólares. "Es muy caro, pero no tenés otra manera de ir", reconoce Yamani. Está incluido en el valor de los paquetes a la venta.
Pero más allá de pasajes, traslados y hoteles, la reserva más preciada para el "turista Mundial" es la que asegura las entradas. "El que llega a un evento así no es que va a pasear y de paso ve los partidos. Va a mirar los partidos y, de paso, pasea. En general, son fanáticos del fútbol", dice el operador turístico que ya lleva varios campeonatos deportivos en su haber. "Aunque también es muy válido ir por la experiencia de vivir un mundial, y hay quien lo hace", agrega.
Gabriel Varela (47) y Pablo Martínez (31) pertenecen al primer grupo. Para cualquiera de los dos, la decisión de armar las valijas rumbo a Sudáfrica dependió exclusivamente de la clasificación de Uruguay. El primero debutará como mundialista este año y asegura que el destino no es un gran aditamento. "Me hubiera gustado que fuera en otro lado: Europa, Brasil. Sudáfrica no me seduce, al contrario. Las distancias son enormes, los costos también", alega. De hecho, Varela viajará con su hija y cada uno abonará alrededor de 9.000 dólares para ver correr la pelota en vivo.
Por su parte Martínez, quien volará en junio junto a su padre, su abuelo y su hermano, ya tiene experiencia Mundial. Fue a Corea-Japón en 2002, también con el clan familiar, y a dos juegos olímpicos. ¿Diferencias? "En un mundial no hay tanta concentración de gente en las calles, porque se juega en varias ciudades, no en una como pasa en las Olimpíadas. Sí te encontrás con pila de gente paseando el día que juega su selección. O sea, te encontrás con los hinchas del rival. Son dos eventos bárbaros, pero en los Juegos se nota más un sentimiento de alegría general y paz. En el fútbol querés disfrutar la fiesta, pero están más las ganas de que tu cuadro gane", apunta Martínez.
Su padre, Morgan, con más experiencia todavía en eventos de este tipo, profundiza en la diferencia de públicos: "En un mundial participan 32 países, mientras en una Olimpíada son 200 y además compiten mujeres. Entonces el desfile de colores, personajes, vestimentas, es mucho mayor". El hincha de fútbol, en tanto, ofrece un panorama menos heterogéneo.
Para Martínez padre, este viaje no significará únicamente "seguir a Uruguay", sino que su motor está en "la pasión por el deporte" y en vivir esos eventos únicos. De todas formas, reconoce que los resultados celestes son parte vital de la experiencia. El mejor recuerdo que le dejó un mundial: "Desde la emoción y lo deportivo, sin duda, cuando remontamos el 3-0 en Corea (contra Senegal), nos pusimos 3-3 y estuvimos a punto de clasificar". Su hijo, Pablo, nunca olvidará estar en medio de una tribuna llena de coreanos que hinchaban por Uruguay. "Andá a saber por qué. Era muy cómico, les cambiábamos las camisetas. En general la gente está con una onda muy buena".
ILUSIÓN EN NEGRO. Hasta el momento, se llevan vendidos dos tercios de las 3.100.000 entradas que se pondrán a la venta para la totalidad del evento. Este año, habrá cuatro categorías de entradas, en lugar de tres, como se hacía usualmente. La categoría 4 será exclusivamente para los residentes de Sudáfrica, con el objetivo de facilitarles el acceso, y costarán desde 20 dólares para los partidos de las primeras ruedas. Para los extranjeros, las entradas más baratas, categoría 3 (detrás de los arcos o en las esquinas), cuestan 80 dólares para los partidos de grupos. La reventa será prácticamente inviable, pues cada entrada tiene impreso el nombre, apellido y número de pasaporte de su propietario.
El mecanismo ha sido exitoso: el 79% de las 958.381 solicitudes de entradas en la tercera fase de ventas (son cinco en total, la cuarta comienza este martes) fue de residentes sudafricanos. Es que la expectativa es enorme, confirma el embajador uruguayo Pomi. Y agrega que "contra lo que se cree, el fútbol es el deporte más popular acá".
Pero todos los analistas coinciden en algo: Sudáfrica se juega mucho más que una copa de fútbol. De los 48 millones de habitantes que tiene esta república, la mitad está por debajo de la línea de pobreza y 5.7 millones son seropositivos, cifra que le otorga el podio a la nación con más infectados de VIH en el mundo. Este evento activará su economía como nada lo hizo antes: se estima que tendrá un impacto de 7.325 millones de dólares, según un estudio que la consultora estadounidense Grant Thornton realizó a pedido de la FIFA. Además, recibirá a 480.000 visitantes que le dejarían unos 1.117 millones de dólares netos. Cerca de 18.000 periodistas transmitirán su visión al resto del mundo. La real ganancia de la nación más próspera de un continente en emergencia será, entonces, su proyección internacional. De ella dependerá luego capitalizar ese empuje y mantenerse en el tiempo.
En el ensayo general que supuso la Copa de las Confederaciones del año pasado, Sudáfrica salió bien. Pasó todas las materias, incluyendo la polémica seguridad. Ahora queda el examen final. Su futuro rodará al compás de una pelota.
"Sudáfrica no es peligroso, pero sí difícil"
"El hecho de que el Mundial sea en Sudáfrica, más que motivar, complica. Hemos averiguado del tema seguridad y dicen que no podés salir solo a la calle. Tenés que andar siempre en excursión, todos juntos. Es peligroso. Estamos viendo cómo lo van a encarar, en qué zonas se podrá circular", responde Pablo Martínez, uno de los turistas uruguayos que ya adquirió su paquete para el evento, cuando se le pregunta cuánto juega en su entusiasmo la sede para este Mundial.
Su preocupación es compartida. Aunque los integrantes del Comité Organizador han hecho hincapié en la inversión realizada para tener un evento seguro, poco ayudó lo sucedido el pasado 8 de enero en Angola. Ese día, el ómnibus de la selección de Togo, que llegaba al país para jugar la Copa de África, fue atacado por guerrilleros separatistas angoleños. Resultado: dos muertos y una polémica internacional sobre la capacidad del continente para albergar un mundial de fútbol.
Pero los anfitriones se defendieron. "Cuando un problema de seguridad ocurre en Finlandia o en Londres, o cuando una bomba explota en Atenas durante los Juegos Olímpicos, no le pedimos a otro país europeo que explique qué pasó", dijo en rueda de prensa Danny Jordaan, director ejecutivo del Comité Organizador (LOC), quien solicitó a la prensa menos catastrofismo aduciendo que vincular el ataque que sufrió la selección de Togo con el Mundial de 2010 es un sinsentido. Es que, para empezar, Angola está a tres horas y media de avión de Johannesburgo, una de las ciudades sudafricanas que tendrá más movimiento.
Por otro lado, se recordó que tanto los jugadores como integrantes de las delegaciones y miembros de la FIFA estarán protegidos 24 horas por al menos 2.500 profesionales que cubrirán hoteles, aeropuertos y campos de fútbol. Sudáfrica ha invertido casi 90 millones de dólares sólo en personal de seguridad, que se empezó a entrenar en 2004 y que conforma un cuerpo de 200.000 policías.
Aquí, Ashraf Yamani, director de Lameco Viajes, el operador turístico oficial de FIFA para Uruguay, auguró que la seguridad para este mundial será "muy buena". "No puedo decir que Sudáfrica sea un país peligroso, pero sí difícil. Uno tiene que moverse en ciertas zonas, dentro de ciertos límites para pasar bien".
Las cifras
6.500 Dólares cuesta el paquete más barato para ir a Sudáfrica. Incluye pasajes, 20 días de alojamiento, traslados y 3 entradas.
264 Dólares cuesta el abono de entradas más barato para los tres partidos de la primera fase de cualquier selección.
400 Dólares cuesta la entrada más económica para ver la final, el 11 de julio. La más barata para el partido inaugural es de US$ 200.
3: Entradas se comercializarán para todo el Mundial; ya se vendieron dos millones. La próxima fase de ventas comienza este martes.