"Está bueno no salir en TV"

| Araceli González estuvo en Montevideo, donde mostró su nuevo look y su nueva vida: "Estoy mucho más selectiva con el trabajo; prefiero darme tiempo para mí".

Dicen que un cambio de look implica a su vez una modificación más profunda. El caso de Araceli González, la morocha que impuso el corto en los `90, lo comprueba. Rubia y con un cerquillo que casi le cubre los ojos, la actriz y modelo lleva un 2009 "relajado", lejos de los medios, del circuito de los chimentos y también de Marcelo Tinelli, quien la llamó varias veces para que patine, cante o baile y la respuesta de la blonda fue siempre la misma: "No es un programa del que me interese participar".

La verdad es que Araceli González, a los 40 años, está mucho más selectiva con lo quiere hacer. La lista de prioridades la encabezan su familia (dos hijos), su pareja (el actor Fabián Mazzei) y un trabajo dividido entre su flamante marca de perfume Sucrerie y la publicidad. Justamente, esto último la trajo a Montevideo la semana pasada cuando llegó para el lanzamiento del nuevo jabón Lux Gotas de Belleza, versión líquida del producto que ella promociona desde hace varios años.

En una habitación del Hotel Sheraton, acompañada por su agente de prensa, Araceli sonríe a la cámara y no pide ("nunca pido") Photoshop. "No tengo ningún problema con la edad, ni con las arrugas", dice la actriz que inició su popularidad con La banda del Golden Rocket, siguió con la novela Nano, luego protagonizó varias películas y su última participación televisiva fueron tres capítulos de Mujeres asesinas. Su hija Florencia Torrente, de 21 años, sigue sus pasos y ha hecho varias publicidades con la madre. Fue por 10 años pareja de Adrián Suar, pero ya no quiere hablar de él. Sí se refiere al medio en términos críticos: "Antes, trabajábamos las que llegábamos a horario y teníamos buena conducta. Hoy es al revés: trabajan las que llegan tarde y tienen mala conducta".

-Está alejada de los medios, ¿por qué?

-Porque está bueno. Estoy en un momento en que tengo ganas de elegir qué es lo que quiero hacer y la verdad, dentro del mercado no hay propuestas en las que sienta que debo estar. Lo que hago es dedicarme a lo que me gusta dentro de la publicidad y acabo de lanzar mi propia marca de perfume. Para el año que viene sí estoy viendo la posibilidad de dos películas, estoy leyendo los guiones, viendo la posibilidad de modificaciones.

-Nada la seduce hoy de la televisión, entonces. ¿La mira?

-Muy poco. Veo a mi amigo Julián Weich que hace un programa divertido para la familia (Justo a tiempo) y poca cosa más. Nada me seduce. Al contrario: por momentos me impresiona el nivel de mala exposición que hay.

-¿Tinelli no la llamó para bailar, cantar...?

-Sí, muchas veces. Pero yo no canto, ni bailo y tampoco me interesa participar de un programa así. Sé que es muy visto, pero allí participan algunas personas que cantan y bailan y realmente no sé quiénes son.

-El año pasado, Jorge Rial fue muy crítico y hasta la llamó "boluda". ¿Cómo ve ese tipo de periodismo?

-A ver. Hace más de 25 años que estoy en esto. A todos los que están hoy en televisión los conozco desde sus inicios, o sea, ninguno me puede deslumbrar desde la parte más baja del ser humano. Entonces, cuando te critican por criticar sabiendo cómo soy realmente, es malicioso. Trato de no entrar en esos juegos, pero en ese momento, quizás, el ego me traicionó y traté de defenderme y fue la última vez que me defenderé en cámara. No me suma como persona, ni como profesional. No me interesa ese juego.

-¿Por qué el rubio?

-Porque tenía ganas de cambiar. Me gustaba y la verdad que cuando tomo decisiones referidas a la estética personal, no le pregunto a nadie. Lo hago y punto.

-Ha dicho que se lleva muy bien con la edad, ¿cómo se ve dentro de 10 años?

-Más vieja, con más arrugas, pero siempre una señora.

-¿Y haciendo qué?

-Supongo que si va bien Sucrerie, siguiendo con la marca. Quizás trabajando en algo que me guste, que hoy no lo veo, pero por suerte la vida siempre me ha sorprendido con algo nuevo. Pero no tengo nada programado. Quizás esté viviendo relajada en otro lugar, o sea abuela y me dedique más a mis nietos. No hago una proyección de lo que me pasará a los 50 años. Trato de vivir el ahora, lo que me va sucediendo y me preocupo en evolucionar como persona y no en estar espléndida a los 50 años. Espléndida de la cabeza quiero estar.

-¿Volvería a una tira diaria?

-No sé si tengo ganas de estar tantas horas en un estudio. Tiene que ser un proyecto muy importante, con un equipo de gente que me guste. Con los años, uno se pone más selectivo. Cuando era joven, había más vértigo, corría más. Pero hoy me reservo tiempo para mí, mi familia, mi pareja. Trabajo realmente cuando quiero, pero no por eso dejo de trabajar. No estoy en pantalla, pero estoy haciendo cosas.

-¿Planea tener otro hijo?

-Me encantaría, pero plan no. Si llega, maravilloso. Primero, porque me encantan y segundo porque con mi pareja estoy en un momento en que me encantaría que tengamos un hijo.

-¿Casamiento?

-No. Porque cuando uno es joven se casa, hace una gran fiesta y todo es maravilloso. Pero hoy, mi compromiso es con él, es mucho más íntimo. Me parece que hay una edad en la que eso ya no te suma, el casamiento es algo más social que lo que uno realmente necesita.

-Su hija sigue sus pasos. ¿Qué consejos le da?

-Ninguno realmente. Ella es un sol, ahora se fue a Nueva York a estudiar arte, piano y fotografía que es lo que le gusta. La voy a extrañar, pero estoy muy feliz por ella.

-Encarna un modelo de belleza, ¿le pesa?

-Ni pesa, ni me preocupa. Es algo que se da naturalmente, no me lo propongo y es cuando uno realmente tiene llegada, por mostrarse como es. Pesaría si estuviera armando un personaje, pero de la época que yo vengo, no existían los personajes. Todos éramos mucho más naturales.

-Cuando protagonizó la telenovela Nano, tuvo ataques de pánico. ¿Sigue yendo a terapia?

-Nano fue un proyecto de mucha exigencia; debía interpretar a una sordomuda. Eso me generó mucha presión y tuvo problemas de estrés. Eso está superado. Hoy voy a terapia porque creo que es un lugar donde uno debe encontrarse y hablar de lo que más desea.

-De todos los personajes, ¿cuál la marcó más?

-Camila (en Nano) fue importante. El personaje de Alma mía, también. Esos dos.

-¿Y la "mujer asesina"?

-No la pasé muy bien, pero estuvo bueno hacerlo. Con tres ya está, porque uno se involucra demasiado, son historias reales, no es ficción.

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