MARÍA ÁNGELA HOLGUÍN

"El cronograma electoral en Venezuela debe respetarse"

La canciller de Colombia estuvo ayer en Montevideo. Se reunió con su colega Rodolfo Nin Novoa y brindó una conferencia en la Aladi sobre el proceso de paz en su país luego de los acuerdos con las FARC.

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"En Colombia, los que más sufrieron son los que más quieren la paz". Foto: M. Bonjour

En entrevista con El País, analiza ese proceso de paz en Colombia, la crisis en Venezuela, y la situación regional a partir de los últimos cambios de gobierno. Sobre Venezuela, la canciller María Ángela Holguín fue contundente: “el ordenamiento democrático se rompió”.

—Colombia está instrumentando el acuerdo con las FARC firmado en noviembre luego del rechazo del primero en un referéndum en octubre. ¿Cuáles considera usted son los mayores obstáculos para el proceso de paz?

—Yo creo que no hay un convencimiento total en el país que la paz es el camino para que tengamos una Colombia más incluyente, más equita-tiva, que le dé mejor calidad de vida a la población de la zona rural. Y como no hay ese convencimiento todo genera mayores dificultades. Eso es como lo más increíble. Yo nunca me imaginé que después de esperar y añorar tanto la paz, de que tantos gobiernos hicieran el esfuerzo de hacer la paz, y en el momento que nos llega la cuestionemos tanto.

—¿Y eso por qué?

—Yo creo, y mucha gente con experiencia lo dice, que la paz siempre hay que mirarla a mediano y largo plazo. Nunca a corto plazo, porque a corto plazo es muy difícil. Y a mediano y a largo siempre será el mejor camino. El corto plazo es difícil, las heridas están abiertas, cuesta más trabajo perdonar, la gente siente que los guerrilleros no pueden tener unas oportunidades que no merecen. Miran el tema muy en lo micro y muy focalizado. Tal vez en el mediano y largo plazo, cuando estemos en el 2030 y miremos para atrás, nos convenzamos que ese camino fue el mejor. Además hay una diferencia muy grande en cómo vivieron el conflicto las familias de las zonas rurales y las de las zonas urbanas. A cada uno le tocó distinto. Sí, a todos les tocó.

—El expresidente y actual senador Álvaro Uribe fue uno de los promotores del No que ganó en el referéndum de octubre. Luego ese acuerdo se ajustó pero no terminó de convencer a Uribe…

—Yo creo que nunca nada lo iba a convencer a Uribe. No estuvo de acuerdo en partes fundamentales como el de la justicia transicional. Si usted no está de acuerdo con la justicia transicional, pues no está de acuerdo con el acuerdo. Si usted lo que quiere es que los guerrilleros fueran 20 o 30 años a la cárcel, pues nunca íbamos a lograr la paz, porque no iban a dejar las armas para ir a la cárcel. En ningún proceso de paz ha resultado eso. Entonces es también cómo hace usted el balance entre justicia y paz, qué tanta justicia para lograr la paz. Y por eso es la justicia transicional. Y él (Uribe) está fundamentalmente en contra de esto.

—Convengamos que no es una salida justa para las víctimas de la guerrilla.

—No, fíjese que también las víctimas son las más propensas a perdonar, con más espíritu de perdón, con más necesidad de la verdad y de seguir adelante. Ellos son víctimas del conflicto y no quieren que haya más víctimas. Es curioso que los que más han sufrido sean los que más quieren la paz.

—Usted fue embajadora en Venezuela. Esta semana dijo, a partir de un incidente en la frontera de Colombia con ese país hace unos días, que actualmente "no es posible tener relaciones normales" con Venezuela. En su opinión, ¿Venezuela hoy es una dictadura?

—Venezuela, con la decisión del Tribunal Supremo que tomó hace una semana (quitarle la inmunidad a los diputados y asumir las funciones de la Asamblea Nacional) y que ha venido tomando (declaró al Legislativo en rebeldía), el ordenamiento democrático se rompió. Por eso hemos ido a la OEA, hemos pedido que se ejerzan los buenos oficios de parte de un grupo de países para hablar con el gobierno de Venezuela y que se encamine otra vez hacia un respeto a la Asamblea, donde todos sus actos sean válidos y pueda retomar las funciones legislativas tal como se las da la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

—¿Usted es partidaria de aplicar en el caso de Venezuela la Carta Democrática de la OEA?

—Nosotros apoyamos el lunes una resolución de la OEA donde se inicia la aplicación de la Carta, donde hay un primer paso que consideramos fundamental: los buenos oficios para buscar el diálogo. El diálogo es fundamental para Venezuela, es lo que le va a dar estabilidad en el tiempo.

—Ese acuerdo a partir del diálogo, ¿usted lo ve concretado con Maduro en el gobierno o sin Maduro en el gobierno?

—Yo lo veo con un cronograma electoral. Que haya elecciones de gobernadores y alcaldes este año, y elecciones para presidente el año entrante cuando a Maduro se le cumple su período. O sea, que se respete el cronograma electoral. Yo estoy convencida que cuando se den esas fechas electorales va a haber mucha más tranquilidad en el país.

—¿Pero es posible esa salida a la crisis con Maduro en el gobierno?

—Yo creo que sí, si se cumplen ciertas condiciones. Una, que haya un cronograma electoral. Dos, que a la Asamblea se le retornen todas sus funciones constitucionales. Se elijan nuevamente a los representantes de la Amazona que han estado en entredicho y que han provocado pronunciamientos del Tribunal Supremo de Justicia. Y que los presos políticos puedan recuperar su libertad. Todos los países de la región estamos viendo que efectivamente hubo un quiebre de la democracia en Venezuela, y lo que todos han dicho es dialoguen entre los venezolanos y retomen el camino de la democracia. Eso es lo que la gran mayoría de los países esperan.

—En Argentina, Brasil, Perú hubo cambio de gobierno, en Ecuador ganó el oficialismo pero el presidente electo tiene un perfil distinto al de Rafael Correa, y en Bolivia no es seguro que Evo Morales vaya por la reelección. Se está dando como un cambio de color político en la región. ¿Cómo observa estos movimientos?

—Yo creo que sí, que los gobiernos de izquierda han perdido la fuerza que tuvieron hace diez años para acá. Hace diez años había gobiernos de izquierda en la mayoría de los países de la región. Hoy en día no. Pero uno también tiene que mirar qué se hizo mal para que la población se fuera para el otro lado. Hay péndulos a veces de cansancio. Cuando usted está contento, vota porque siga la misma política. Cuando se siente insatisfecho y siente que las políticas no le ayudan en su bienestar, pues se va hacia otro lado.

—Desde que asumió en enero, Donald Trump ha hablado mucho de México pero muy poco de América del Sur. ¿Cómo está observando al gobierno de Trump?

—Con la misma incertidumbre que el mundo entero. Colombia tiene una excelente relación en muchos aspectos con Estados Unidos. Un TLC en lo comercial, una relación en seguridad muy importante, un diálogo de alto nivel donde una vez al año revisamos temas como educación, ciencia y tecnología, medio ambiente. Colombia es un aliado de Estados Unidos y esperamos que eso se mantenga. Pero con incertidumbre en general como todo el mundo, esperando un poco cómo se inicia el gobierno de Trump con todos sus funcionarios en sus puestos.

—Colombia integra la Alianza del Pacífico junto a México, Chile y Perú, y se ha mostrado como un bloque mucho más sólido y unido que el Mercosur. ¿Hay posibilidad de extender la Alianza del Pacífico?

—Por ahora la Alianza del Pacífico son los cuatro países fundadores. Estamos creando un nuevo estatus que se llama de asociados, con los que queremos tener un relacionamiento comercial casi al mismo nivel que el que tenemos entre nosotros cuatro. Queremos seguir creciendo, primero los cuatro, y mirar al Asia que para eso se fundó la Alianza del Pacífico. Con el Mercosur queremos ver cómo podemos trabajar juntos en aspectos que nos pueden beneficiar a los dos. Los temas aduaneros, de pymes, fortalecimiento de cadenas productivas. Que los dos bloques caminen separadamente pero en beneficio de los dos.

Experiencia.

Politóloga con amplia experiencia en política exterior, María Ángela Holguín Cuéllar es canciller de Colombia desde agosto de 2010. Su padre, Julio Holguín Umaña, también fue diplomático y tuvo a Uruguay entre sus destinos, período en el cual nació en Montevideo uno de los hermanos de la actual canciller colombiana. Entre los cargos que ocupó, fue embajadora en Venezuela entre 2002 y 2004, ante las Naciones Unidas entre 2004 y 2005 y ante la Corporación Andina de Fomento durante el gobierno de Álvaro Uribe.

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