JAURÍAS EN LA MIRA

Tres perros que mataron a cinco ovinos terminaron sacrificados

La legislación ampara a productores rurales que defienden sus rebaños.

10% de mortandad se debe a ataques de perros y otros depredadores. Foto: archivo El País

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DURAZNOVICTOR RODRÍGUEZ/04 ago 2016

Tres perros que mataron a cinco ovejas y mordieron a otras quince fueron abatidos por empleados de un establecimiento de campo ubicado en una zona lindera con la Ruta 5, al norte del departamento de Durazno.

El episodio se constató en la mañana del pasado domingo por personal de la seccional policial 2 después de la denuncia del encargado de la hacienda. De inmediato se dio cuenta del caso a la Justicia.

Las jaurías de perros ya han dado muerte a unos 150 lanares y provocaron heridas de diversa entidad a decenas de ovinos en el centro del país.

Esta gran problemática que enfrentan los productores fue abordada por ediles de la Junta Departamental de Durazno recientemente reunidos con autoridades policiales y del sector agropecuario, el diputado nacionalista Benjamín Irazabal y el frentamplista Martín Tierno, convocados todos por la Sociedad Rural.

Productores de Ombúes de Oribe, Tejera, Santa Bernardina y el paraje El Salado, entre otros lugares, han resultado afectados por las matanzas de ovinos, algunos en más de una oportunidad. A nivel local y a instancias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca se trabaja en la conformación de una comisión que aborde el tema en búsqueda de soluciones.

Licencia para matar.

Sea por la mañana, la tarde o la noche, en sendas de paso, caminos o al borde de rutas es común ver a perros sueltos que andan cerca de peones camperos. Pero también dos por tres aparecen jaurías de perros que se forman por falta de responsabilidad de sus tenedores o que son abandonados y terminan hambrientos, lanzándose con ferocidad sobre terneros, corderos, ovejas o capones.

Por la normativa vigente, sea el Código Rural de 1941 o el decreto de 2014 que reglamentó la ley 18.471, el responsable del predio en donde haya muerto ganado atacado por perros podrá disponer el sacrificio de estos o de otros animales depredadores.

Para eso hay límites; en el capítulo X, artículo 125 del Código Rural, se prohíbe expresamente la utilización de trampas de cepo o el envenenamiento de los animales.

En el mismo cuerpo legal queda establecido que los propietarios u ocupantes de los campos tienen derecho de matar a los perros ajenos que encuentren en sus poblaciones o cerca de sus ganados, "cuando aquellos no acompañen o sigan a sus dueños; o cuando, acompañándolos, se les separen para hacer daño o mezclarse con los ganados y molestarlos".

Antes o después de sacrificar a los perros que causaron la muerte del ganado o le provocaron lesiones, es fundamental realizar la denuncia en la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal, según lo indica la ley 18.471, para que quienes no cumplen con la obligación de la tenencia responsable sean pasibles de las sanciones correspondientes.

Fernanda Maldonado, abogada de la Federación Rural y asesora del Plan Estratégico Nacional Ovino, explicó a El País que el derecho a defenderse no solo lo tiene el propietario rural sino cualquier persona, un peatón, o quien circule en una bicicleta o en una moto y sea atacada por un animal.

El Código Rural es aplicable a los productores rurales, pero la ley 18.471, en el artículo 12, literal b, dice que queda expresamente prohibido dar muerte a un animal, excepto en circunstancias que enumera: cuando el animal represente una amenaza o peligro grave y cierto hacia las personas u otros animales.

"Los dueños de los perros tienen que ser responsables del bienestar del animal, de la protección de su habitab, de la alimentación y salud pero también tienen una responsabilidad con la sociedad y por el daño que causen", dijo la abogada Maldonado.

El gran protector de las ovejas.

Cerca del 10% de la mortandad anual en los rebaños de ovejas se da por la acción de los depredadores.

Desde hace algo más de 10 años algunos productores rurales de Uruguay cuidan sus ovinos con llamas. Este animal ofrece una gran protección contra perros, zorros y jabalíes.

Las llamas adultas, con 200 kilos de peso y 1.80 de altura, son intimidantes. No matan a los otros animales atacantes; gritan, dan mordiscos, tiran patadas, los persiguen y escupen hasta ahuyentarlos.

Desde 2014 la Intendencia de Montevideo empezó a vender llamas del Parque Lecocq a productores laneros uruguayos. Sobreabundan en cautiverio.

Un ovino cuesta US$ 90 y una llama para cuidar a un rebaño U$S 300.

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