MOMO ACORRALADO EN SU PROPIA CASA

Museo del Carnaval canta su retirada

A partir del 1° de mayo todos los trabajadores serían enviados al seguro de desempleo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El museo integra salas de exhibición, escenario techado, tablado al aire libre, restorán y tienda temática. Foto: F. Ponzetto.

de los 10 millones de pesos necesarios para los gastos y el funcionamiento anual del Museo del Carnaval, este solo cuenta con cinco millones y medio que genera gracias a la propia gestión. No da para más. Nueve de las once personas que allí trabajan tendrían que pasar al seguro de paro, paradojalmente a partir del 1° de mayo.

Desde meses atrás venían cobrando sus salarios con retrasos, pero no hay dinero para pagarles. En octubre de 2015, las arcas de la casa de Momo ya estaban casi en cero.

Hace un año que se planteó la necesidad de reformular el proyecto si algunas de las partes involucradas no cumplían con lo convenido.

Pero el diálogo no llegó a verificarse en todo el tiempo transcurrido desde que surgieron los problemas financieros.

De concretarse el fin del museo, lo que no correrá igual destino será el fideicomiso, puesto que existen pactos con terceros a cumplir, como ser el restorán, los servicios escénicos, las visitas de escolares programadas y los talleres autosustentables realizados por carnavaleros.

Lo curioso, y otra vez paradójico, es que termine desapareciendo aquello a cuyo alrededor fueron surgiendo esas diversas actividades. Ya no será posible investigar, recuperar documentos, conservar piezas históricas, exhibir al público un acervo en crecimiento constante o trabajar en los barrios.

El museo fue concebido hace diez años en la órbita municipal, y en 2008 se transformó en la primera institución cultural uruguaya administrada bajo la forma de fideicomiso.

Lo integran la Intendencia de Montevideo, la Administración Nacional de Puertos y el Ministerio de Turismo. A partir de diciembre de 2014 también quedó vinculado el Ministerio de Educación y Cultura.

Aportes convenidos.

Por el convenio de fideicomiso, el Ministerio de Turismo tendría que entregar al año 10.000 dólares y otros 10.000 el Ministerio de Cultura. La Administración de Puertos, además de haber destinado predios de su propiedad para allí erigir el museo, colabora con materiales y trabajos de mantenimiento pero no aporta dinero.

Al revelarse los contratiempos del museo, el Ministerio de Economía se mostró a favor de reforzar a los ministerios integrantes del fideicomiso. Pero estos no solicitaron tal aumento de presupuesto.

IMM dio la espalda.

Hasta la pasada administración, la Intendencia de Montevideo entregaba $ 1.800.000 por año. A partir del nuevo gobierno departamental de Daniel Martínez se manejó un aporte menor, de $ 750.000, si bien nunca fue destinada ni una moneda.

Un par de meses atrás, vía expediente, el director de Desarrollo Económico, José Saavedra, comunicó a la directora del museo, Graciela Michelini, que la Intendencia no haría ningún aporte más. Eso empeoró el panorama y empujó a pensar en el cierre.

Llamado urgente.

A últimas horas de la tarde de ayer se confirmó a la dirección del museo que hoy a las 14:00 habrá una reunión para tratar el tema.

Fue convocada después de que Tabaré Vázquez tomara por primera vez conocimiento de la problemática.

Asistirán el secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, la directora general de Secretaría del Ministerio de Turismo, Hyara Rodríguez, y el director de la Secretaría del Ministerio de Educación y Cultura, Jorge Papadopoulos.

A 10 años de su fundación.

A través de su página web, al celebrar 10 años de existencia, el museo invita a entregar a su Centro de Documentación cualquier objeto vinculado de alguna manera a la fiesta popular. Entre ellos: fotos de familiares en tablados de antaño, con datos del lugar, figuras y década. Mientras parece que quieren aguarle la fiesta, Momo lucha en el mundo del revés.

EN EL MUNDO DEL REVÉS.

IMM queríaun museo tradicional.

Como adelantó El País en febrero de este año, en la Intendencia de Montevideo había quienes ya pensaban que sería mejor que no se desplegaran tantas actividades, que el museo funcionara con criterios "tradicionales". Es decir, concentrado en una sala de exposiciones y no con espectáculos al aire libre y bajo techo, trabajos de enseñanza, intercambio y procedimientos de síntesis cultural con participación del público y talleristas, o muestras itinerantes por clubes de pueblos y ciudades, trasladadas con el apoyo del Correo, en coordinación con las intendencias departamentales. Al dejar de aportar lo prometido por un convenio que se firma cada dos años, la comuna capitalina termina sin embargo colaborando para que cierre lo que defendía: el museo tradicional. Uno de los pocos de Carnaval que hay en el mundo y el único de Iberoamérica que ha ganado el Premio Reina Sofía a la recuperación y conservación del patrimonio inmaterial, tarea que no se hizo entre cuatro paredes sino recorriendo barrios de Montevideo, en donde también se formaron artesanos para crear escenografías de tablados populares.

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