CON 111 es una de las 50 personas más ancianas del mundo; no cobra jubilación

Jacinta, la uruguaya supercentenaria

Cuando Juan Francisco Silva se sumó al ejército revolucionario de Aparicio Saravia, su esposa estaba embarazada. Era 1904 y la guerra precisaba de todos los hombres de la campaña. Salió de la quinta sección policial de Treinta y Tres, muy cerca del arroyo Avestruz Grande.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jacinta nació el 15 de mayo de 1904 y tiene 111 años.

Tras la batalla de Masoller, librada el 1° de septiembre de 1904, Silva volvió a su hogar y encontró que ya había nacido su hija, María Jacinta, inscripta como María, a secas.

Con los años, la familia llegaría a tener 11 hijos. La vida de los varones estaría centrada en la actividad rural y de las mujeres en ayudar a su madre que trabajaba como lavandera. Juan Francisco también estuvo en el levantamiento de 1910.

En la actualidad, Jacinta es la mujer más longeva de Uruguay. Tiene 111 años de edad y vive en una casa del barrio Piedras Blancas junto a dos de sus nueve hijos: Francisco, que tiene 72 años, y Víctor Hugo, que cumplió 80. Seis nietos y 10 bisnietos completan la familia.

Jacinta, con sus 111 años y 55 días integra el club de los "supercentenarios", el reducido grupo de personas mayores de 110 años de edad. Se estima que hay entre 350 y 400 casos en todo el mundo pero unos 50 están certificados.

El selecto grupo lo encabeza Susannah Mushatt Jones, una mujer afroamericana que nació en 1899 en Alabama, según el Gerontology Research Group, cuyo listado y sistema de verificación es reconocido por el Guinness World Records.

Jacinta tuvo una vida de sacrificios desde muy pequeña. De niña jugaba a las muñecas e iba a la escuela rural de Rincón de Gadea. Contó a El País que tuvo una maestra que trataba mal a sus "pupilos" y que los padres hicieron que las autoridades de Primaria la corrieran.

Desde sus primeros años trabajó como empleada doméstica. Fue lavandera como su madre y trabajó como cocinera en la escuela durante años.

Jacinta no tiene una receta para llegar a vivir tantos años. "Se hace como se puede, yo como de todo, nada me hace mal". Francisco dice que antes de dormir, pide un huevo frito.

La mujer aclaró que se siente bien de salud, aunque escucha poco. Ayer en la tarde estaba mirando televisión, tenía puesta ropa de abrigo, un gorro de lana y usaba guantes. Flora, su hija, dice que los guantes son para evitar los dolores reumáticos de las manos.

La mujer es delgada, no usa anteojos, atiende el teléfono y lee sin problemas las letras de la televisión.

En el año 1989 falleció el marido de Jacinta, Claudio González. Un médico que atendía a la pareja contó a El País que el hombre esquiló hasta que cumplió 99 años.

Su longevidad provocó varias anécdotas pueblerinas. En Rincón de Gadea todavía se cuenta que en 1985 don Claudio le ganó una vaquillona a un vecino mediante una apuesta muy especial: ganaba si pasaba los 100 años. Y ganó, ya que cuando falleció tenía 103 años.

Desde aquella época Jacinta quedó sola en Rincón de Gadea y sus hijos resolvieron llevarla a a vivir en Montevideo.

Sin jubilación.

Jacinta vive de la ayuda de sus hijos. No se pudo jubilar, no tiene aportes de la época en que trabajaba como empleada doméstica y tampoco del extenso período en que fue cocinera de la escuela rural. La legislación de previsión social le impide contar con una pensión a la vejez.

Su hijo Francisco intentó gestionar los fondos ante el Banco de Previsión Social (BPS) y no pudo.

Le dijeron que como él cobra una jubilación militar su madre no tiene derecho a percibir una pensión. Las excusa es que el hombre no tiene hijos y se hizo cargo de su madre.

Además, como el estado de salud de la mujer es bueno, tampoco puede recibir una pensión por invalidez.

Los hermanos Edgardo y Sergio Mier son diputados por el departamento de Treinta y Tres, uno por el Partido Nacional y otro por el Frente Amplio. Conocen a doña Jacinta desde hace décadas puesto que la madre de ambos fue maestra en la escuela 29, donde ella trabajaba como cocinera.

Ambos firmaron una petición para concederle una pensión graciable. Se trata de una excepción, que la legislación destina al Poder Ejecutivo, para aquellos uruguayos que han hecho un servicio notable al país en diversas aéreas. Últimamente artistas y deportistas de renombre han recibido el beneficio especial.

En abril pasado los diputados de Treinta y Tres iniciaron el trámite ante la Cámara de Representantes que remitió el asunto al Ministerio de Educación y Cultura (MEC), se estima que ahora el expediente pasará al Ministerio de Economía.

El diputado Edgardo Mier comenzó a estudiar la situación de los uruguayos que pasan los cien años de vida.

"Hay más de 500 viejitos con más de 100 años en Uruguay, muchos de ellos no cobran nada. Si algún hijo se hizo cargo de ellos y no hubo aportes, no tienen ningún tipo de reconocimiento por parte del Estado", dijo el legislador.

Mier reconoció que una pensión graciable para Jacinta es una solución "tomada de los pelos" pero "no hay otra alternativa", explicó.

"Vamos a pedirle al BPS que revise estas cosas, está muy bien que para el futuro todos aportemos, pero antiguamente el país no era así", sentenció el diputado.

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