NADIE PARA DEFENDER LA NACIONALIDAD URUGUAYA

Coleccionistas de Argentina se llevaron las cartas de Gardel

La más cara se pagó US$ 2.650. Experto dice que fueron robadas hace unos veinte años.

El rematador exhibe la joya de la Corona,  la carta enviada por Carlos Gardel desde Mallorca a su amigo y representante José Razzano. Foto: Marcelo Bonjour
El rematador exhibe la joya de la Corona, la carta enviada por Carlos Gardel desde Mallorca a su amigo y representante José Razzano. Foto: Marcelo Bonjour

Siete de las ocho cartas enviadas por Carlos Gardel a su amigo y representante José Razzano, en la década de 1920, fueron compradas anoche por coleccionistas argentinos que viajaron especialmente a participar de la subasta organizada por el martillero Eduardo Corbo.

La más cara se pagó US$ 2.650. Su nuevo dueño es Ricardo Stockdale, un coleccionista de 42 años que trabaja como administrativo en Tigre y que durante años fue amigo de una de las hijas de Razzano.

En esta misiva de nueve carillas, que salió a remate con una base de US$ 1.000, Gardel describe la vida de "bacán" que estaba llevando en París: "El dinero me lo aprovecho en propaganda, afiches, me he hecho una cortina de seda para mi presentación, he andado de un lado a otro. En fin, la cuestión es no mostrar la hilacha, pues creen que trabajo porque me da la gana, que soy rico, que los discos me dan una renta bárbara, un chiqué bárbaro (ostentación, en lunfardo). No tengo más relaciones que grandes bacanes y bacanas; que me he pasado varias, entre paréntesis".

Luego de la subasta, Stockdale relató a El País: "Las joyas de mi colección son las cartas originales que atesoro, merced a la amistad que he tenido durante casi 10 años con la hija mayor de José Razzano, Chichita (La menor era Pepita). Gracias a la amistad con ella y su familia, he tenido varias cartas de la misma procedencia que estas que he conseguido en Montevideo".

Stockdale había visto a "Chichita" en distintos homenajes que le hicieron a Razzano en Buenos Aires, hasta que un día se animó y se le acercó a conversar. "Le pregunté si tenía alguna fotografía de su padre. Ella me invitó a su casa de Flores (Bonorino 477) y el primer día que fui me regaló 3 o 4 postales de Razzano vestido de gaucho, de 1923. En la segunda visita me regaló un menú de barco firmado por muchos artistas, incluido Carlos Gardel. Eso fue lo primero que tuve firmado por Gardel. Después vinieron varias cosas, de ella y de otras procedencias", relató.

La de anoche fue la primera experiencia de Stockdale en un remate, aunque es coleccionista desde los 13 años. No está casado y tampoco tiene hijos. "Si tuviera una esposa, creo que no podría estar comprando estas cosas", comenta y se ríe.

"Hay cosas que las he conseguido de manera particular: tengo cheques firmados, contratos, la colección completa de los discos Nacional Odeón y muchos de los que se hicieron en Europa con otras grabaciones que no salieron en Buenos Aires", agrega.

"Robadas".

Otro de los compradores que viajó desde Argentina para participar del remate fue Walter Santoro, director de la Fundación Industrias Culturales Argentinas (FICA).

Santoro dijo a El País que "es muy conocido" entre los círculos gardelianos que las cartas que se subastaron ayer "fueron robadas hace unos 20 años". Identificó con nombre y apellido al supuesto ladrón, quien —aseguró— era uruguayo y consiguió las cartas pidiéndoselas a una de las hijas de Razzano con la excusa de fotocopiarlas.

Compró dos cartas del Zorzal Criollo, las más baratas, y unos libros. Dos de ellas son mecanografiadas. La falta de una firma de puño y letra del Mago conspiró para que consiguieran un mejor precio.

El otro lote que se llevó Santoro fue una carta de cinco páginas escritas a tinta y lápiz, enviada desde Madrid, a la que le faltaba la primera carilla y la firma. Corbo pidió 500 dólares de base, pero no hubo ofertas. Fue así que el director de la FICA ofreció 200 dólares y se la llevó.

En Uruguay.

Solo una de las cartas de Gardel quedó en el país y se fue para San José por US$ 1.600, siendo adquirida por un comprador de apellido Cabrera que desde la primera fila pujó por casi todos los lotes, que básicamente le fueron arrebatados por el argentino Stockdale.

De todos modos, la carta era una de las más interesantes del conjunto. En ella, el cantor de tangos despotrica contra uno de sus más famosos músicos, el uruguayo José María Aguilar, quien sobrevivió al accidente aéreo del 24 de junio de 1935 en Medellín en el que murieron Gardel, el letrista Alfredo Le Pera y los guitarristas Guillermo Barbieri (abuelo de la mediática argentina Carmen Barbieri) y Ángel Riverol.

En la correspondencia, despachada en París, tilda a Aguilar de "turro", "mala persona" y "degenerado de la naturaleza". Le dice a Razzano que el guitarrista, nacido en San Ramón, Canelones, le debe "unos miles de francos" y que él creía "que podía haber hombres canallas e infames, pero este sinvergüenza es un caso nunca visto".

El coleccionista argentino Ricardo Stockdale, quien compró la carta y los mejores lotes gardelianos. Foto: M . Bonjour
El coleccionista argentino Ricardo Stockdale, quien compró la carta y los mejores lotes gardelianos. Foto: M . Bonjour

"No cabe ninguna duda: era francés".

Ricardo Stockdale, el coleccionista argentino que compró anoche la mayoría de la correspondencia entre Gardel y Razzano, no tiene dudas sobre la nacionalidad del más famoso cantor de tangos.

"No falta nada para comprobarlo. Las teorías uruguayas vienen de la época cuando Razzano estaba por morir, en 1960. Él mismo dijo: Déjense de joder, Gardel es francés y se terminó la historia. Además, Gardel lo declara en su testamento, que es su declaración póstuma, lo que va revalidado con la copia del acta de nacimiento que su propia madre, doña Berta (Gardes), había traído de Toulouse en 1924", sostiene.

"Todo está revalidado y encaja perfectamente, a pesar de la mentira que dijo Gardel. Y que lógicamente en vida la sostuvo, porque ya no podía dar marcha atrás; la tenía que sostener, porque incluso podía ir preso", agregó.

A Stockdale no le gusta catalogarse de "fanático" del Zorzal Criollo. "Lo llevo en el corazón y lo defiendo, pero no entro en ese fanatismo a ultranza", sostiene.

Una de las cartas la compró a pedido de un amigo suyo, el doctor Pablo Taboada, otro joven coleccionista.

Una letra de tango que no convenció.

Uno de los lotes que se agregó a último momento al remate fue un manuscrito de tres carillas, en papel membretado, conteniendo la letra del tango "El Poncho del Olvido", de 1912.

El rematador Eduardo Corbo exhibió una reproducción de un artículo de El País de 1988, cuando el mismo documento había pasado por sus manos y se había vendido en una verdadera fortuna. Desde entonces, las hojas —que conservan su marca de agua— fueron restauradas y selladas por un especialista, por lo que salió a la venta incluso en mejor estado que la primera vez.

Pero este lote no sedujo a los argentinos: Stockdale dijo que "no le convencía la firma".

Salió con una base de US$ 1.000 y se vendió en US$ 1.300, a un comprador identificado como "Antonio".

En tanto, no consiguió comprador una copia del Certificado de Buena Conducta que Gardel utilizó para tramitar su ciudadanía argentina. El documento tiene su firma y una huella digital.

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