NEGOCIOS

Control de stock para optimizar recursos

La argentina Compañía de Inventarios llegó a Uruguay y ya atiende a cadenas Farmashop y Kinko.

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En depósito. El control tercerizado de activos evita ineficiencias, dice Mahon. (Foto: Archivo El País)

El control de stock es una de las variables que impactan en el presupuesto y el proceso productivo de las compañías. De allí, que el manejo profesional de inventarios sea un aspecto sensible de la gestión empresarial, más aún en tiempos donde las organizaciones tratan de optimizar sus recursos y cuidar el gasto en una coyuntura económica menos favorable.

«Cuando el viento de cola frena, lo primero que hacen las empresas, en cualquier parte del mundo y sobre todo en América Latina, es revisar su propia estrategia de costos y sus inventarios; ver cuánto es la inversión que tiene inmovilizada en stock, qué grado de rotación tiene, su obsolescencia. Cuando se empieza a ver esa línea, comienza a tener mucho más valor e interés para las empresas el poder tener una foto verdadera del inventario», analizó Federico Mahon, director de Compañía de Inventarios, firma especializada en servicios para el control de stock y bienes de uso.

En el mercado argentino, donde nació hace 20 años, la empresa procesa más de 3.000 inventarios al año para unos 400 clientes.

La compañía desembarcó en Uruguay en febrero pasado y ya captó importantes clientes. De hecho, ya atiende los 95 locales de la cadena Farmashop, y las 13 sucursales de las tiendas de conveniencia, Kinko. La apuesta de la empresa es continuar su expansión en Uruguay apuntando a clientes de distinto porte y rubro (de supermercados a laboratorios, de tiendas de ropa y zapaterías a fábricas, entre otros rubros).

En todos los casos, la relevancia es la misma: «Las empresas quieren saber si sus inventarios y bienes de uso son los que dicen sus sistemas porque de eso viven prácticamente, de vender mercaderías», argumentó Mahon.

Las ineficiencias en el control de inventario se traducen en distintos problemas para las empresas. Si el stock no está confirmado o validado puede acarrear compras innecesarias cuando la mercadería todavía abunda o la falta de productos cuando escasean en el depósito. Otro perjuicio potencial es el «robo hormiga» ante el manejo discrecional del stock por parte de los funcionarios.

Metodología.

Compañía de Inventarios aplica su sistema, apoyado en una metodología de mejora continua y adaptable a las necesidades de cada cliente y sector.

Los artículos dados de alta por el cliente son incorporados al sistema de la empresa de inventarios para ser contabilizados. En un paso siguiente, los auditores realizan un mapeo del lugar a relevar —sea una tienda, fábrica o depósito—, dividiéndolo en áreas, para luego proceder al conteo de ítems. En este paso, los auditores cumplen un procedimiento metódico, que sigue una serie de controles internos y un formato que delinea cómo se inicia el conteo, cómo concluye y de qué manera se cuenta cada tipo de mercadería.

Los datos obtenidos se vuelcan a un consolidador de información, la plataforma propia de Compañía de Inventarios, lo que permite generar reportes generales y específicos, según los requisitos del cliente. El ciclo se cierra con la comparación entre el recuento físico de la mercadería y la información teórica. Con este análisis se busca validar el recuento y las diferencias que puedan surgir.

Como en otros campos, en el seguimiento y control de stock, la tecnología genera una ola de datos; el diferencial pasa por traducirlos en información exacta e instantánea. «Muchas veces es lo más difícil de lograr pero sin duda es lo más útil» para la toma de decisiones de las empresas, recalcó Mahon.

Imparciales y rápidos.

La solución de Compañía de Inventarios apunta a profesionalizar el control de stock, evitando a su vez delegar esa tarea en trabajadores de la empresa que no se sienten cómodos en esa función, que no son idóneos o que pueden tener intereses que interfieran en su correcta realización.

«Nosotros trabajamos solos, no a la par del personal de la compañía. No hay vínculo, con lo cual nuestra mirada es objetiva», recalcó Mahon. Con este sistema de toma de inventario —ajustado a normas de calidad internacionales—, los clientes pueden validar sus controles internos, destacó.

Los auditores encargados de los inventarios cumplen con todo el proceso en el horario que indique el cliente y en el propio lugar de trabajo, de principio a fin.

Un último diferencial de esta forma de tercerización es la optimización del tiempo dedicado al conteo de mercaderías y bienes.

Según Mahon, los auditores de su empresa pueden procesar la misma cantidad de mercadería cinco veces más rápido que un operario del cliente corporativo. «Eso te da una diferencia gigante», remató.

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