HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Una fuerte desaceleración del salario real

Con desempleo del 8% hay una presión en el sector privado hacia el estancamiento.

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Foto: Archivo El País

La economía está procesando un conjunto de ajustes a una nueva realidad. Es algo que ya está instalado y se refleja en las estadísticas sobre los salarios de la economía al primer trimestre del año. En el mercado de trabajo también hay un reconocimiento del escenario con dificultades en la forma en que se están encarando las negociaciones por la sexta ronda de los Consejos de Salarios por parte de las empresas y los trabajadores y en las pautas que fijó el Poder Ejecutivo. En esta tónica a la moderación de los aumentos para evitar un incremento en la tasa de desempleo, hay diferencias entre sectores de actividad y empresas.

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En junio vencen 105 convenios, aproximadamente el 50% del total de convenios que vienen de la quinta ronda. Ya vencieron en el año pasado el 40% y quedará un 10% restante con vencimientos en diciembre del 2016 y el correr del 2017. En el comienzo de la segunda mitad del año por lo tanto se juegan varias decisiones salariales que van a regir en un período de dos años que están signados por las dificultades. Por un lado es cada vez más difícil sostener el nivel de actividad y la desaceleración de la economía ya es generalizada. Por otro, los precios de venta final de los productos de varios bienes y servicios se ven deteriorados por las nuevas condiciones.

En los primeros tres meses del año el índice medio de salarios registró una variación del 11,4% en comparación con el mismo período del año pasado. Este aumento nominal ocurre tanto en los salarios del sector público como en los del sector privado. En el contexto de inflación levemente por encima del 10% esto implica que existió una ganancia en el salario real promedio de la economía en el orden del 1,1% anual.

Tomando promedios de períodos de doce meses se observa una desaceleración en los últimos cinco años. Se pasa de tasas del 4% en 2011 y 2012 para el 3% en 2013 y 2014. En la actualidad hay un proceso de baja en la tasa de crecimiento que todavía no se estabilizó, el 1,1% actual es precedido de un 1,6% de aumento real para el promedio del 2015. La tasa de variación por lo tanto sigue en la tendencia a la baja, aunque todavía tiene el signo positivo.

Es un contexto en el que se está reflejando la visión negociadora en los convenios colectivos sintetizada en la frase: "si se empata, se gana". Este resultante no es fruto del conformismo sino del reconocimiento de los buenos aumentos logrados en las rondas anteriores y el deterioro de las condiciones de negocios que enfrentan las empresas.

La realidad es muy generalizada pero se puede apreciar un panorama dentro del salario medio del sector privado en los gráficos que forman el cuadro adjunto.

Comenzando por los salarios de las empresas productoras de bienes como la industria manufacturera y la construcción. El gráfico de las tasas de variación del salario real en dichos sectores muestra dos ritmos de ajuste muy diferentes. Por un lado la industria manufacturera pasa de tasas de crecimiento del salario real del 4,5% en el primer semestre del año pasado a menos del 1,0% en el 2016. En cambio la construcción también registra un enlentecimiento pero en ese caso la variación es más leve, pasando del 3,5% anual al 2,9%.

Dentro de la industria hay varias realidades. El aumento real es sostenido por los aumentos en las empresas productoras de alimentos y bebidas, las empresas productoras de celulosa y papel y las empresas de productos químicos. Por el contrario, la tendencia es a la baja con tasas negativas en textil, vestimenta, metalúrgicas y de automóviles. Pensando para el futuro de la industria, las dificultades para vender en Brasil y los precios internacionales de los alimentos den una señal clara que los salarios no pueden ignorar la realidad y que van a registrar aumentos por debajo del IPC.

En la construcción, el impacto sobre la producción es más fuerte y una vez que se terminan obras, como no se está renovando el nivel de actividad con nuevas, el impacto es todo sobre el empleo. Como contracara, no hay un ajuste tan fuerte en el salario real que sigue subiendo. El costo del nuevo metro cuadrado está alto y comienza a desfasarse del ingreso medio de los hogares pero su ajuste es lento y lamentablemente pasa por un período de aumento en el desempleo.

El segundo gráfico agrupa las actividades de comercio por un lado, hoteles y restoranes por otro y transporte, almacenamiento y comunicaciones en una tercer categoría. En los tres casos se observa cómo se va frenando el ritmo de crecimiento con el pasar de los meses. El comercio registra el freno más importante en toda la economía al pasar de un ritmo del 7% anual a una variación por debajo del 2,0% anual. La baja es menos pronunciada pero también converge a esta tasa el grupo de empresas de transporte, almacenamiento y comunicaciones. Finalmente los hoteles y restoranes están con variaciones negativas en términos reales para el último año. En los tres casos el proceso de reducción en el ritmo de variación no parece haber terminado.

Un tercer agrupamiento gráfico es para las empresas privadas de intermediación financiera y para las empresas que prestan servicios inmobiliarios, alquileres y para empresas. Hay un proceso de desaceleración pero los niveles actuales son todavía altos: entre 2% y 3% anual contra un rango de valores un año atrás entre el 4,0% y el 5,0%.

El cuarto agrupamiento es el de ramas prestadoras de servicios intensivos en mano de obra como la educación y la salud. Las tasas del salario real a comienzos del 2015 estaban entre el 3,0% y el 4,0% y hay una reducción mes a mes que en el cierre del tercer trimestre indica una cercanía con el 0% para educación y variaciones negativas para salud (-1,0%).

Por lo tanto, hay un ajuste en el sector privado y la nueva realidad está caracterizada por moderados ajustes de salarios y un desempleo que ya se encuentra en el 8,0%. Es el número redondo que parece bien representar el estado "neutro" en la economía. Más desempleo implica problemas para una parte importante de la población y presión a la baja en los salarios. Por el contrario, cuando el desempleo está por debajo de este nivel se facilita el crecimiento del salario real y las presiones inflacionarias.

El sector privado está mostrando una evolución acorde con el ciclo económico. Resta observar qué es lo que sucede con el sector público. En el gráfico de la zona inferior del cuadro adjunto se muestra la evolución de los tres principales componentes del sector público. Salvo por lo que ocurre con los gobiernos departamentales, hay una tendencia todavía ascendente en el salario real del gobierno central y de las empresas públicas.

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