El Estado tiene cáncer

Los "Maras" ya están acá. No son iguales pero son parecidos. Ya hay subculturas de violencia patoteril en algunos barrios que tienen sus propios códigos y son hijos de una sociedad fragmentada que solo mira con estupor lo que está sucediendo sin encontrar respuestas.

WASHINGTON ABDALA

¡Bienvenidos al mundo real donde hay jóvenes que el Estado ya no los va a salvar! El Estado que creía que todo lo podía, solo no puede con la violencia y la minoridad infractora por lo que —sin quererlo— reproduce un ciclo perverso. El famoso "video" que todos vimos solo notificó lo que todos sabíamos: eso no era rehabilitación, fue el delirio. Punto.

En la "visita" de los familiares a las cárceles —que es una instancia sagrada— ahora hasta se agarran a las piñas. El ambiente está espeso. Ya ni eso se respeta. Pregunten y verán que no miento.

Todas las semanas en alguna cárcel hay "ajustes de cuentas" de algún tipo (menor o mayor). Es la manera que encontramos de expresar que todo sigue mal. Michel Foucault (no me canso de usarlo en mis clases de facultad) decía que el rostro de la sociedad es el que tiene con sus "locos y sus presos". Uruguay entonces es la vergüenza de las vergüenzas.

Lo que no entendemos es que el crimen organizado de bajo nivel ya se instaló a sus anchas acá. El Sur de Italia un día supo que lo institucional no funcionaba y ante similar desafío "privatizó" la seguridad con las mafias. Allí, hoy, ahora, para que te dejen tener tu comercio o tu quiosco le tenés que pagar a los mafiosos para que te autoricen a vivir mientras ellos te "cuidan". Surrealista. ¿Vamos rumbo a eso? ¡Ojo porque parece que sí! Lean al Comisario Montalbano de Andrea Camilleri. ¡No es literatura, eh!

Y el Estado —acá— papando moscas, haciendo comedores infantiles mientras en la esquina los pastabaseros (lateros) vienen montando la locura en el barrio. Solo gente muy idiota no entiende estas evidencias. Por eso habría que sustituir algunos chantas en determinados cargos públicos y ubicar a los que saben y se animan a enfrentar estos desafíos. Le pongo una ficha a Vázquez porque tiene nietos a los que no querrá que un día un cretino les haga daño por vivir en una sociedad donde lo patológico ganó la partida. Quiero creer que piensa en esto.

¿Cómo se dan estas batallas? Con "poder", con "proyecto" y extrapolando de donde se han hecho las cosas bien. No se puede decir que no existe experiencia internacional. No seamos necios. Está todo inventado: talleres, cultura, deporte, música, identidad, plazas, canchas, objetivos de vida y reconciliación con lo social.

Repito: todo inventado pero con proyecto y dirección, no gordos que trompean o iluminadas que solo hablan. Hace 20 años no se sabía qué hacer, hoy desde el modelo gringo (Rompiendo Ventanas) al modelo de Medellín, ya se sabe cómo trabajar. Lo que no se puede hacer es hacer lo mismo. De ser así, el resultado será el presente repugnante, eso sí, con edificios carcelarios recoquetos. Una imbecilidad alucinante.

En Uruguay somos poco prácticos y eso conspira contra la solución de los problemas. Somos demasiado institucionales y por eso creemos que los Ministerios, el BPS y el Comunal nos van a salvar la vida (Batllismo romántico). No es así. Lamento traer la mala nueva. El Estado tiene cáncer. Ya no podemos confiar solo en él. No le da la nafta. Punto.

La cárcel del presente es casi un barrio privado más: allí tienen celulares, Internet y algunas como Punta de Rieles parecen entender por dónde hay que ir. No serán la Tahona pero captaron la esencia de la rehabilitación. Otras, siguen siendo un infierno reproductor de violencia. En el Comcar hubo 2.000 niños visitando sus padres el día del niño. Repito: 2.000 niños que saben que papi es chorro. Es verdad, no hay un peso para casi nada, pero para esto hay que inventar soluciones. O Uruguay rehabilita y baja la tasa de reincidencia del delito (60% de 10.000 presos, o sea, hay 6.000 chorros que vuelven a afanar) o tendremos más Maras criollos y mafias privadas. No entenderlo es no entender lo obvio. No hay otra opción. No se puede ser naif ante lo evidente. No se tiene derecho a ello.

Cabeza de Turco i washington abdala

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