Héctor Tosar (1923-2002)

El músico que nos falta

Un maestro uruguayo con una formidable creación musical que no se debe olvidar. Discípulo de Aaron Copland, fue intérprete, director de orquesta, pedagogo, teórico y llegó a componer con el sintetizador. Pero hoy no es fácil escuchar su música.

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Adriana Santos Melgarejovie may 8 2015 04:03

Vivió sus últimos años a finales del siglo XX y en ese período se fue desprendiendo de muchas de sus pertenecías: la batuta, el portafolio, las partituras manuscritas, las estatuillas, los libros. Dirigió prestigiosas orquestas, viajó, escribió, participó, innovó, formó una familia. Un entorno muy propicio desde su hogar le dio la posibilidad de formarse con destacados maestros de la época. No hay dudas, no hay misterios, no existen vuelcos insospechados en una historia de la que se puede conocer principio y fin. Sin embargo es el transcurso de su carrera, su método y su legado lo que invita a ahondar, dejando en evidencia un espacio cautivante de hechos y de creaciones. 

Héctor Alberto Tosar Errecart nació en Montevideo el 18 de julio de 1923 en una familia que siempre apoyó la vocación. Creció en un contexto musical en el que su madre y su tía, pianistas, le ofrecieron las primeras lecciones. A los 16 años estrenó su primera composición para piano y al año siguiente lo hizo la orquesta más prestigiosa del Uruguay con su primera obra orquestal.

Una mirada a la colección de programas de mano de los conciertos realizados en el SODRE permite leer repetidas veces el nombre de Héctor Tosar. Este hecho conecta con un tiempo en donde las obras de los compositores contemporáneos eran ejecutadas en la misma época de su creación. Es, en definitiva, un tema de política cultural. Cabe imaginar hoy a nuestras orquestas ejecutando música de producción original y contemporánea, compuesta con libertad, sin buscar correspondencias con los arquetipos de una identidad nacional pre constituida. Pero esto sucede poco.

UN EXPERIMENTADOR.

En tanto compositor del siglo XX, Tosar no estuvo ajeno a la experimentación y a la búsqueda de nuevas herramientas de comunicación musical. No fue el primer uruguayo que experimentó con técnicas innovadoras. Carmen Barradas fue una de las pioneras en la experimentación cromática en la década de 1910. Pero esta compositora hermana del famoso pintor, nacida en Montevideo en 1888, no tuvo la ocasión, la posibilidad de desarrollo, y mucho menos el reconocimiento con que contó Tosar. Él sí conoció la música de Barradas y participó como intérprete en uno de los pocos registros fonográficos que existen de la obra de esta artista. En este disco, grabado en los estudios de Sondor y editado en 1976, Tosar interpretó una obra emblemática de Carmen Barradas, Oración a Santos Vega, dedicada a su hermano Rafael. 

A diferencia de Barradas, Tosar tuvo la oportunidad de teorizar acerca de sus búsquedas compositivas en varias oportunidades. Realizó aportes originales en la música de cámara, en la sinfónica, en la música coral e instrumental. Al mismo tiempo se pueden encontrar entrevistas realizadas al compositor donde aborda diferentes temáticas que refieren específicamente a su música, a la educación musical, al papel del compositor en América Latina. Pero sobre todo refiriéndose a la música de los compositores latinoamericanos como aporte para la construcción de una nueva identidad.

PRODUCCIÓN VASTA.

Tosar definía su música como “impopular”. Se refería a las diferencias de construcción, interpretación y recepción de la música culta, a la que también se define como música de élite, por oposición a la música popular o masiva. Y es verdad: su música es compleja, pero el propio autor ofrece, a través sus estudios teóricos, las explicaciones para que un instrumentista competente la interprete. Es por eso que, además, se lo señala como teorizador de su propia obra.

Aunque el oído esté desacostumbrado a este tipo de música, el oyente igual podrá advertir, más allá del gusto, que sus obras son variadas, cuidadas y sobre todo potentes. Te Deum es un ejemplo de una obra de temática religiosa donde los instrumentos de la orquesta y el coro envuelven al oyente, transportándolo a un espacio amplio en el que se exploran las posibilidades tímbricas de cada instrumento. Es descrita por su autor como una obra atonal que busca imponer grandes contrastes entre la orquesta y el coro. 

Hurgar en la obra de Tosar permite abrir los canales de la comprensión y de las emociones. La propuesta es observar distintas obras que ilustren qué tipo de compositor tenemos en la mira. A modo de ejemplo, Íntima, Humorística y Dramática son obras en las que la construcción sonora está hecha en base a la utilización de los doce sonidos de la escala cromática, en primera instancia asociadas a la técnica compositiva denominada dodecafonismo. Ésta deja de lado siglos de música organizada en base a conjuntos ordenados de manera jerárquica. Es una técnica que luego derivó en corriente estética, propuesta del compositor austríaco Arnold Schönberg en la década de 1920, y que fue cultivada por un grupo de compositores al que se conoce como Segunda Escuela de Viena entre los que se encuentran sus discípulos Alban Berg y Anton Webern. Pero las obras de Tosar no se adscriben estrictamente a lo que se entiende por dodecafonismo; el compositor trabaja el cromatismo sin constreñirse a la utilización de la organización serial de todos los parámetros, como sí propuso el dodecafonismo. Específicamente en las Cuatro piezas concertantes el autor utiliza el cromatismo total, es decir, las doce notas de la escala temperada para construir las piezas musicales. Propone estructuras nuevas en base a la utilización de diversos grupos de sonidos. 

COMPOSITOR AUTOEXIGENTE.

En general al describir a Tosar se lo caracteriza como un profesional sumamente riguroso en su labor, quien revisaba mucho sus trabajos. Por eso existen distintas versiones de sus obras que han sido reestrenadas. Al mismo tiempo lo describen como un compositor autoexigente y un estudioso intenso. La formación académica lo situó en un lugar privilegiado que le otorgó las herramientas para desarrollarse como intérprete y para desplegar su sensibilidad en la creación musical, lo que le permitió convertirse en uno de los compositores uruguayos más respetados en el ámbito compositivo mundial. A su vez, quienes tuvieron vínculos estrechos con Tosar desde la actividad musical lo describen como un maestro generoso, preciso en sus apreciaciones al mismo tiempo que distraído y desordenado. Estas últimas características no le impidieron plasmar sus conceptos teóricos acerca de los recursos utilizados en su música. Compuso muchas de sus obras en base a la utilización de lo que él llamó grupos de sonidos, definidos por Tosar como “estructuras armónicas constituidas por un número variable de sonidos de diferente altura”

Todo este legado se encuentra plasmado en "Los grupos de sonidos", investigación fechada en 1992 realizada en el marco de su cargo docente con dedicación total para la UdelaR, y que aún sigue inédita. Este estudio es considerado una teorización de las obras creadas a partir del final de la década de 1960. Aves errantes es una de estas obras, donde la búsqueda compositiva se basa en el serialismo. En esta obra se escucha canto y recitado, además de once instrumentos. Las series de notas se organizan horizontalmente de manera que son ejecutadas por diferentes instrumentos sucesivamente, y también verticalmente, es decir, suenan simultáneamente los instrumentos y la voz de un barítono.

BUSCAR EL HOMENAJE.

La música de Tosar fue estrenada por la principal orquesta del Uruguay, por importantes orquestas internacionales, impartió clases, recibió becas, premios, participó en congresos, fue jurado. Fue un artista reconocido que trabajó y fue discípulo de las grandes celebridades mundiales de su época, como es el caso del compositor norteamericano Aaron Copland; también compuso obras para instrumentos electroacústicos como el sintetizador; pero su obra no es ejecutada de forma habitual.

Sus estudios reclaman edición como forma de llegar a la comunidad. También hace falta un trabajo de firme análisis de su obra donde la mirada del investigador se debe situar en las estructuras compositivas de su música. Hay que entender la obra para develar sus principios, su transcurso, y delimitar sus influencias.

Durante décadas la obra de Tosar fue estudiada por los maestros instrumentistas de nuestra orquesta nacional y era ofrecida al público dentro de sus presentaciones habituales. Era parte de una dinámica valiosa de retorno a la comunidad; Tosar dirigió más de una vez estos conciertos, junto a piezas de compositores europeos barrocos, clásicos, románticos y contemporáneos.

Pero, no es suficiente con bautizar espacios físicos con el nombre de los artistas. El mejor homenaje a un compositor es interpretar y escuchar su obra. Los uruguayos deben tener la posibilidad de sentir su música de forma continuada y no necesariamente en ciclos de conciertos o en eventos especiales, porque más de ochenta obras de Tosar que incluyen sinfonías, tocatas, suites, canciones y música para teatro son parte de nuestra música “impopular”, un legado artístico que hoy es casi desconocido para las nuevas generaciones.

SU TRAYECTORIA AÑO A AÑO.

1923. Nace en Montevideo.

1934-1936. Estudia contrapunto y armonía con el maestro José Tomás Mujica.

1935 a 1942. Recibe clases de interpretación con Wilhem Kolischer.

1938 a 1944. Estudia composición con Lamberto Baldi

1940. Toccata fue dirigida por primera vez por Baldi e interpretada por la OSSODRE en los festejos del aniversario de la primera Constitución de República, el mismo día que su autor cumplía 17 años. En esta década estrena más de quince obras, entre ellas Sonatina Nº 1, Danza Criolla y Solitude para soprano y cuarteto de cuerdas.

1945. Recibe el premio Reichold (EEUU) por Sinfonía Nº 1.

1946. La Fundación Guggenheim le otorga una beca para realizar estudios en Tanglewood (EEUU). Estudia con Aaron Copland. La fundación había ofrecido becas a varios compositores latinoamericanos. Todos ellos marcaron una época en la creación latinoamericana contemporánea, como es el caso de Eleazar de Carvalho (Brasil), Roque Cordero, Antonio Estévez, Alberto Ginastera (Argentina), Julián Orbón y Juan Orrego Sala, entre otros.

1947. La misma fundación norteamericana le otorga una nueva beca para estudiar en el Composers Forum en Middlebury, Vermont; en esta instancia estudia composición con el maestro suizo-francés Arthur Honegger y dirección orquestal con Sergio Koussevitzky.

1948. El gobierno de Francia y el SODRE le ofrecen una beca de estudios en París, y continúa los estudios con Honegger, con Jean Rivier y con Darius Milhaud. También estudia dirección orquestal con Eugène Bogot y con Jean Fournet.

1950. Con la dirección del Mtro. Juan José Castro la OSSODRE estrena Momento sinfónico. Retorna a Montevideo.

1951. El Mtro Erich Kleiber y la OSSODRE estrena la Sinfonía Nº 2 para cuerda. Dicta clases de Armonía en el Instituto de Profesores “Artigas” y clases particulares de Historia de la Música hasta el año 1957.

1957. Dicta clases en la cátedra de Análisis Armónico en la carrera de Musicología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UdelaR. Y de Análisis Musical e Historia de la Música en el Conservatorio Nacional de Música. Recibe el premio del Concurso Latinoamericano de Composición del SODRE por Divertimento para Quinteto de Vientos.

En esta década estrena numerosas piezas: Oda a Artigas, Tres Canciones nocturnas, Serie Sinfónica con la OSSODRE bajo su dirección; Preludio Ostinato y Tocata alla Burlesca con el autor y Hugo Balzo al piano; Tres canciones nocturnas con el coro de Cámara del SODRE bajo la dirección de Nilda Müller; Sonatina Nº 2 con Tosar como intérprete; Cinco Madrigales con el Coro de Cámara de Juventudes Musicales del Uruguay dirigido por Eduardo Carámbula; Salmo CII con el Coro y la OSSODRE dirigidos por Juan José Castro y Raquel Adonaylo como solista; y la Sinfonía concertante con la Orquestra Sinfónica Nacional en Buenos Aires dirigidos por Castro y con Tosar al piano.

1960–1961. Compositor residente para la Guggenheim Foundation. Es de este período una de sus más destacadas obras corales, el Te Deum, para solista, coro y orquesta (obra encargada en 1959 por la Koussevitzky Foundation).

1961 a 1966. Invitado por el compositor y director de orquesta argentino Juan José Castro para formar parte del equipo docente del Conservatorio de Música de Puerto Rico. Dictó clases de Armonía, Composición, Forma y Análisis y también se desempeñó como Jefe de Departamento de Teoría y Composición.

1963. Estrena Aves errantes. Su título original es Stray birds, está inspirada en el poema homónimo del poeta y filósofo bengalí Rabindranath Tagore. La obra fue encargada por la fundación Fromm y estrenada en Washington D.C. en el Tercer Festival Internacional de Música.

1964. Estrena el Te Deum en Madrid con el Coro de la Radio Nacional de España dirigido por Vicente Spiteri durante el primer Festival Hispano-Americano de Música.

1966. La UNESCO lo invita a visitar India, China y Japón. Su estadía en la India produce una nueva apertura hacia otros fundamentos musicales. En esa instancia Tosar conoce parte de la cultura oriental, comparte, aprende y enseña en distintas escuelas musicales.

1967. La OSSODRE el 18 de noviembre estrena bajo el nombre de Cuatro piezas para orquesta las tres piezas para piano compuestas en 1961 (Íntima, Humorística y Dramática) con el agregado de una cuarta pieza e instrumentadas por Tosar hacia finales de la década.

1971 y 1978. Presidente de los Cursos Latinoamericanos de Música Contemporánea.

1973. Director del Conservatorio Universitario de Música. Con la intervención de la UdelaR por parte de la dictadura cívico-militar en 1974, es destituido de su cargo. Emigra a Puerto Rico y allí se desempeña durante dos años como Decano de Estudios en el Conservatorio de Música de Puerto Rico.

1976. De regreso a Uruguay crea otra de sus obras fundamentales, Tres piezas para piano, a la que se describe como atonal. El propio autor sitúa esta y otras obras como mojones de apertura a una nueva etapa expresiva.

1981. Profesor visitante en la Universidad de Indiana en Bloomington. Allí se familiariza con la utilización de los nuevos dispositivos de creación sonora a través de la síntesis electroacústica. Estrena Sul Re en Bloomington, Indiana, EEUU.

1983. Estrena en Montevideo las obras Moto perpetuo, Tres versiones en sintetizadorMagnificant anima mea.

1984. Estrena Gandhara. Esta obra se basa en el manejo del unísono como intervalo principal, es decir, el trabajo sobre un grupo de dos sonidos. Se escribió en el contexto de la importante escuela guitarrística uruguaya de antaño. Con esta obra compuesta en 1984 el autor contribuye a ampliar el espacio de la composición de música contemporánea para guitarra. La obra fue dedicada al reconocido guitarrista uruguayo Eduardo Fernández, quien la grabó por primera vez para el sello Decca London en 1984.

1985. El 1º de marzo, al regreso de la Democracia, dirige la OSSODRE.
Es designado como Asesor Artístico del Consejo Directivo del SODRE.

1987. Estrena La gran flauta, Música Festiva y Voces y viento, todas de 1988, en el concierto “Tosar y el sintetizador” realizado en el SODRE.

1992. Recibe el Premio Nacional de Música del MEC por su trabajo Los grupos de sonidos.

1998. Se lleva a cabo un homenaje en ocasión de su 75 aniversario. La OSSODRE, bajo la dirección de Fernando Condon, con Élida Gencarelli al piano y el violinista Jorge Risi, ejecutó en el Teatro Solís un concierto monográfico. El programa estuvo compuesto por la Sinfonía para cuerdas Nº 2 (1951), Cinco piezas concertantes para violín, que había sido estrenada por Risi en 1998, la segunda audición de Concierto para piano (1980) y al cierre se ejecutó la primera obra de Tosar estrenada con la OSSODRE, Tocata (1951), que cumplía 47 años de estrenada ese mismo 18 de julio.
La UdelaR le otorgó el título de Doctor Honoris Causa por su labor.

2002. Fallece en Montevideo.

2003. A un año de su muerte, la UdelaR organizó una serie de homenajes al músico que consistieron en clases magistrales y conferencias ofrecidas por distintos académicos de la UdelaR.

2012. Grabación de la versión revisada por el autor en 1993 de Gandhara (CD del Dúo Arpeggione Uruguay, editado en 2012). En esta grabación el guitarrista uruguayo Fernando Britos realiza algunas variantes en función del análisis de la obra según las pistas que el propio Tosar dejó en su estudio sobre los grupos de sonidos.

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