Los cinco amigos

Coco Echagüe, Maxi de la Cruz y Diego Delgrossi en pantalla grande

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Por: Analía Filosi

Juan Manuel reside en el exterior y llega de sorpresa a Montevideo para el casamiento del "Gordo" Beto. Se encuentra con que los otros tres amigos que conforman la barra de toda la vida no le hicieron despedida de soltero. Grave error. El recién arribado decide entonces asumir personalmente la organización de ese ritual masculino (últimamente también femenino), infaltable antes de toda boda, contando sólo con 24 horas para su preparación. Las cosas se complicarán cuando entren en escena un grupo de travestis; los padres y la hermana de quien prestó la casa para la fiesta; la esposa de uno de los amigos, que está por dar a luz; la futura esposa de Beto; sus familiares, y hasta la policía.

Ésta fue la historia que se le ocurrió a Alejandro Grobert (productor) hace más de siete años y, por hobby, la puso en papel. Un amigo director de cine la leyó y lo animó a llevarla a la pantalla grande. Grobert se entusiasmó y empezó a interiorizarse del proceso que llevaría el proyecto y sus costos. Consultó gente empapada en el tema, entre ellas a Gerardo Tulipano para profesionalizar y enriquecer el guión.

"Hubo un primer intento de filmación hace años, pero como coincidió con la crisis del 2002, el proyecto quedó guardado en un cajón un par de años. Cuando el productor entendió que había llegado la hora, lo reflotó y arrancó de cero. Hubo un largo camino de búsqueda de coproductores e inversionistas pues esta película no era viable pensar en hacerla con fondos públicos o de festivales", cuenta Silvana Tomeo, elegida para dirigir lo que se bautizó como La despedida. Con experiencia en publicidad y rodaje de cortos y videoclips, éste es el primer largometraje en la carrera de la realizadora. "Realmente representó un gran desafío ya que hacer comedia y con un elenco como éste, exigía mucho", dice Silvana, refiriéndose al grupo de actores encabezado por Coco Echagüe, Maxi de la Cruz, Diego Delgrossi, Javier Tió, Paul Fernández y la brasileña Fernanda Moro.

"Cuando empezamos a pensar en los personajes, algunos nombres venían a nuestra cabeza. Se hizo un casting y de ahí salieron casi todos los personajes. Algunos actores, como Coco y Maxi, fueron probados para otros papeles, pero hicieron tan bien el casting que decidimos darles dos de los protagónicos: Coco interpreta a Juan Manuel y Maxi es Mosca, uno de los cinco amigos", relata la directora.

Pero el elenco no termina ahí, sino que abarca una larga lista cercana a los 60 actores, muchos de ellos figuras muy conocidas y varios de ellos no necesariamente provenientes de la actuación: Cristina Morán, Ademar Rubbo, María García, Abigail Pereira, Fabiana Fine, Nelson Burgos, Hugo Giacchino, "Fata" Delgado, Daniela Marotta, Karin Steffen, Patricia Fierro, Carlos Frasca, Cecilia Patrón, Roberto Martínez Barone, la pequeña Elianne Grobert, y hasta Jorge Traverso y Blanca Rodríguez.

"La peli tuvo como meta contar con distintas figuras del medio en participaciones pequeñas, porque entendemos que era una forma de identificarnos más y además es como un chiste interno. Por ejemplo, ver la escena donde hay un informativo y que sean Blanca Rodríguez y Jorge Traverso sus conductores, le da un toque especial", destaca Tomeo. "Hay participaciones en que los actores hacen de ellos mismos y otras en las que interpretan personajes, como el `Fata` Delgado que hace de ladrón. No nos fijamos en su fama, sino más que nada en lo que podían aportar a la peli desde cada situación", agrega quien además debió lidiar con alrededor de 100 extras y unos 50 técnicos.

DEL DICHO AL HECHO. Fueron cuatro semanas de rodaje, entre abril y mayo de 2008, repartidas en muchas y bien diversas locaciones. "Filmamos desde El Prado hasta en el puente entre Canelones y Montevideo. Pasamos por Lezica, por Bulevar Artigas, el Edificio del Mercosur…", señala la directora y pone especial énfasis en la buena onda con que fueron recibidos por los vecinos de cada uno de los lugares convertidos en set de filmación. "Hubo ciertas locaciones que se buscaron casa por casa, tocando timbre. Y ahí, entre un excelente equipo de producción y los vecinos que estaban encantados de que se filmara en sus casas, logramos tener las locaciones que queríamos y ¡eso fue genial!".

Un sistema de trabajo de este tipo era evidente que se iba a prestar al surgimiento de distintas anécdotas y así ocurrió. "Una vez estábamos filmando un exterior, justo pegado a una escuela, y cuando salieron los niños y vieron a Coco, Maxi y Paul Fernández, todos venían a saludarlos. Teníamos que cortar para esperar que pasaran o que terminaran de corear `Te queremos, Coco, te queremos`", recuerda Tomeo.

RUMBO AL ESTRENO. Finalizado el rodaje, se inició la etapa que más insumió del proceso: la edición. "Fue lo más largo porque la edición de imagen se hizo en Brasil y la post edición de sonido en México. En total llevó como seis meses de trabajo con algunas interrupciones por la Gripe A, que nos impidió viajar a México en esa fecha y hubo que posponer".

El costo de La despedida estuvo en el entorno del medio millón de dólares, contando con respaldo económico exclusivo de privados. "Me animo a decir que es de los pocos largometrajes que ha sido financiado en su totalidad sin ganar un solo premio. Es muy difícil acceder a los fondos nacionales porque se presentan muchos largos y hay muy poca plata para repartir. Tengo que decir que recibimos apoyo de nuestros coproductores y de inversiones privadas que apostaron por hacer algo diferente. También tuvimos bastante apoyo de empresas que invirtieron en publicidad y eso fue de gran ayuda", destaca la realizadora.

La distribución está en manos de Hoyts, asegurando así la presencia de la película en varias salas, tanto en Montevideo como en el interior del país. "Dura unos 90 minutos y está dirigida a todo público. Es una historia perfecta para ver en familia o con amigos", dice la debutante cineasta al tiempo que se confiesa "feliz de haber dirigido La despedida. Fue una gran experiencia que me dio más herramientas para seguir creyendo que se puede hacer cine en Uruguay". Por eso es que ya tiene en carpeta dos nuevos proyectos: un policial y un thriller.

otra pantalla. En ese deseo de seguir apostando al país, Silvana Tomeo también probó con la televisión, aunque no con la misma suerte. Es una de las responsables de la ficción Falsas apariencias, que iba a emitir Canal 4 e incluso llegó a anunciarla en su lanzamiento de programación hace un par de años. "Me duele decir que quedó en suspenso. Es un proyecto que hace años venimos desarrollando, pero su financiación es muy difícil. Espero que el 2010 sea el año en que podamos concretarlo", anhela esperanzada quien en pocos días más se someterá al más importante de los exámenes: el del público.

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