La resurrección de mediáticos patéticos

Por: Luis Ventura

La televisión de la crisis los volvió a activar. Porque son baratos, morbosos, incondicionales, patéticos, rendidores y vomitivos. No tienen nada de talento pero saben que cuando se encienden las cámaras tienen que empezar a hablar. Cuanto más digan, mejor, cuanto más pantalla roben, podrán aumentar su corta vida en los medios. Estaban sepultados porque los habían velado y enterrado, por eso hoy podríamos decir que es el regreso de los muertos vivos.

Ahí los podremos ver recorriendo todos los canales y rincones donde tengan posibilidad de mostrar sus caras, hacer explotar sus escándalos y abonar su patología televisiva. Es como un rebrote epidémico que genera la falta de grandes producciones, tanto en ficciones como en magazines o programas de entretenimientos que necesiten de invitados. Todo sirve. Una aparición, un canje con una casa de ropa, dos apariciones, tres cenas gratuitas por semana mencionando el nombre de restó, el bar o el comedero de turno.

En esta primera invasión resurgieron los hermanitos Suller. Por un lado, Guido que inventó una paternidad ficticia con un jovencito gay, al que Chiche Gelblung le hizo un estudio genético que le permitió acumular rating en lo que podríamos definir como la vergonzosa agonía de una paternidad virtual.

A caballo de la historia volvió Silvia Suller para destrozar, agredir y tratar de ganar su espacio en otros programas, aunque su víctima fuese su propio hermano. El que salió del mismo vientre materno. El cruce de declaraciones resulta sangriento, sin piedad y a mansalva. Son los códigos mediáticos. Cuanto más retorcida y atroz es la historia, más efectos, sin importar las consecuencias.

También volvió Mich, aquel que ganó fama fantaseando un cuento de prostitución rosa con Riki Martín. Beatriz Salomón tomó conciencia que sin talento y sin dinero, lo mejor es desafinar las canciones que le ofrezcan y bailar los ritmos tan desconocidos de coreografías inalcanzables.

Es como si Mauro Viale nunca se hubiese ido de la pantalla, o como si Polino siguiese con su museo de mediáticos andreoides que de la mano de "El Larva" o "El Laucha" empieza a volver por el sendero de la indigencia de ideas y creatividad.

Por ahí veremos llegar a Ricardo García, el esposo de Adriana Aguirre, María Eugenia Zorzenón para salivar a Velasco Ferrero, aparecerán travesti patéticos como Zulma Lobato para trompearse con el primero que se le cruce por el camino. Pero hay más. Ya llegó Jacobo Winograd para insultar y disparar contra todo lo que se mueva, también Las Rikitas, suena Beatriz Olave que puede volver a llorar por Rodrigo, el ex profugado Alfredo Pesquera y sus velocidades mortales y hasta el ex morio Xavier Ferrer Vázquez para negar sus nuevos delitos. ¡Cierren la puerta que estamos todos! Ojalá no sea más que una pesadilla de la que pronto despertemos. Chau, hasta el Sábado… Show.

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