|
||||||||
Patricia Wolf es la mala de gorda, una de las obras más exitosas, y pone su humor ácido en malas compañías. volvió con Danilo Astori y no se calla nada.
En la obra Gorda, Patricia Wolf interpreta a Julia, contadora y la más linda de la oficina. Está saliendo con un compañero de trabajo, pero cuestión que este muchacho la deja y lo que es peor: la cambia por una mujer gorda. A partir de ahí, Julia despliega toda su "bella maldad" sobre las tablas. En Malas compañías (Canal 10) Wolf pone el toque femenino y su humor ácido. Y en la vida real, a ella misma le cuesta definirse. Empieza por lo obvio: "Soy una modelo, eso seguro. Porque después, en la actuación recién estoy empezando y a mí me gusta ir de a poco, me cuesta decir que soy actriz".
Lo cierto es que también realiza producciones de moda, hace comerciales y se presentó en Monólogos de la vagina la semana pasada. Por lo demás, tiene 34 años, un hijo de 10 y ha regresado con su novio Danilo Astori (hijo) después de un impasse de seis meses. "Después de dos años juntos, tuvimos una crisis de convivencia. Yo estaba con algunos problemas y él también. Por eso, por ahora quiero ser más novia y no convivir. Cada uno en su casa", asegura.
Y continúa con la definición: "Soy también una gran laburadora. Tengo cuatro trabajos. Me paso el día laburando, no digo que lo haga bien o mal, pero lo hago. Y la gente, cuando te ve como modelo o que estás en la línea con las normas estéticas del momento, como que te descalifica. "Mirá esta, que no hace nada". Y no es solo poner la cara bonita. O cuando dicen: "Mirá con quién se juntó, con quien está pareja. Nunca un sanitario". Como si eso significara que una se coloca para toda la vida. Y si fuera así, en mi caso, he tenido muchas oportunidades de gente con mucha plata que se me ha acercado. Pero no. Soy una persona demasiado independiente para hacer algo así. Me gusta tener el control de mi vida y odio la dependencia en todo sentido".
-¿Tu pareja no te mantiene, entonces?
(Risas)-No, no. Yo soy totalmente autosuficiente. Toda mi vida fui así, desde los 15 años que trabajo y genero mis entradas.
En efecto, Wolf se volcó al modelaje desde los 15 años. Tuvo un pasaje de cinco años por Buenos Aires, donde realizó centenares de producciones, pero no en desfiles, sino para comerciales y campañas. Mientras tanto, estudió fotografía y maquillaje. A los 23, conoció al padre de su hijo y regresó a Uruguay. Ahí fue como empezar de nuevo: trabajó de vendedora en la tienda Zara y de a poco, empezó a colarse en los medios.
De su carrera, su personalidad, del público y hasta de política, Patricia Wolf, una de las mujeres más atractivas de los medios, no le esquiva a nada y responde tema a tema.
-¿Cuál fue tu primera aparición en la televisión?
-Cuando tenía 24 años y recién tenía a mi hijo, la paré un día a Patricia Murialdo y le dije: `Quiero estar en tu programa`. Y qué querés hacer en mi programa, me respondió. Dar clases de maquillaje. Y así fue, salí en Hola gente, en un espacio de maquillaje en vivo, fue muy loco, muy divertido. Después, estuve en Mundo cruel y ahora, en Malas compañías.
-Tuviste un pasaje de varios años como modelo en Buenos Aires. ¿Te hubiera gustado quedarte?
-Si lo miro desde el punto de vista de mi hijo, no. Yo estoy encantada de que él se haya criado en Uruguay. Si es por perspectivas laborales, allá yo estaba en un momento ascendente, muy bien posicionada como para hacer una carrera. De hecho, muchas compañeras de esa época sí lo han hecho, como Ingrid Grudke, Lara Bernasconi, Mariana Fabbiani... O sea, podría haber hecho una carrera mucho más importante y más rápida. Pero a mí tampoco me gusta eso de subir rápido; quiero disfrutar de todo el proceso.
-¿Cómo te sentís como actriz?
-Me cuesta decir que soy actriz. Estoy dando mis primeros pasos y con compañeros formidables. Pero voy paso a paso. Y en televisión, si bien tampoco tengo mucha experiencia, he hecho muchísimos comerciales. Una vez, alguien me dijo: "no serás actriz, pero tenés más horas de cámara que cualquier actriz". Y es cierto.
-Las modelos siempre se asocian a eso de que no sirven para otra cosa que para modelo. ¿Eso te cerró puertas?
-Existe ese preconcepto y a veces, alimentado por las propias modelos. Se subestima mucho el mundo del modelaje. Es una carrera muy grata, pero que dura poco. En mi caso, se extiende más porque puedo seguir haciendo comerciales aún haciendo de vieja. Después, estás atada al cuidado del cuerpo, porque tu vida va en función de eso. La gente a veces piensa que una modelo puede ganar miles de dólares en una sola campaña, lo que es cierto. Pero no toman en cuenta que la vida de esa modelo pasa por el cuidado del cuerpo. Hoy, el mundo se mueve en base a la imagen, todo se vende asociado a una imagen. No es el mundo que yo elegí, pero es así.
-¿Qué dieta seguís?
-Ninguna en especial. Me cuido en las comidas, que sean sanas. Pero nada más. Tengo un genética muy particular. Por más que coma, no engordo. Nunca me pasó.
-Si hoy te vuelven a llamar de Buenos Aires, ¿vas?
-Sí, claro que depende de para qué. Y tampoco me gusta eso de que si el talento está "certificado" por los argentinos, es más talento. Pero voy sí.
-Hiciste un semidesnudo en la película 14 días en el paraíso, ¿qué no harías?
-Soy súperprofesional y si el desnudo está justificado, no tengo problemas. Lo que no haría sería un desnudo injustificado, que me dé una imagen más tirando para el lado de vedette. Eso no me interesa. Puedo ser sexy, puedo insinuar, pero siempre que sea algo cuidado, profesional, con un buen apoyo artístico.
-¿Sos cuidadosa con tu imagen?
-Totalmente. Soy obsesiva con eso, porque es lo que vendo, de lo que vivo. Y no tengo una necesidad de exposición a cualquier precio. Claro que me gusta que me vean, hay un grado de exhibicionismo en una persona que sale en la tele, pero no de cualquier manera.
-¿Qué imagen, entonces, te gustaría transmitir?
-La más artística posible. Tal vez sea muy ambiciosa al pretender eso, pero es lo que me hace feliz. En la vida, se me han plateado oportunidades de hacer otras cosas, tener empleo más estable en otros ámbitos. Pero yo busco lo artístico; tengo cuatro trabajos, estoy de acá para allá y no importa. Nací para esto. Ahora estoy estudiando canto, no con la idea de mostrarlo a la gente, pero cuando yo canto, soy feliz. Llega el jueves, a la hora de la clase y me pongo contenta y desafino. ¡Pero soy feliz! Lo mismo pasa con Gorda, que me da mucho nervio, pero me encanta. Y en este país el teatro no se hace por plata, sino por amor al arte.
-¿Pesa tener esa imagen sexy?
-Para nada, yo me siento bárbara en este momento. Estoy muy expuesta, sí. La gente me conoce en la calle, a veces te dicen algo o te tocan bocina. Es re lindo. Este país es raro igual. En Argentina te endiosan, pero al uruguayo le cuesta más, es más mezquino en eso y la verdad que me gusta esa exigencia, que no se coma cualquier cosa.
-En televisión, mostrás un humor ácido, ¿Sos igual en la vida real?
-Sí, algo de eso tengo. Creo que lo heredé de mi padre. También la inclinación artística, porque es apasionado de la música.
-Ahora se vienen las elecciones, ¿vas a votar a tu suegro?
-Ay, no me gusta hablar mucho de política. Pero sí, creo que en estos años hubo un gran cambio, una mejora. Y me parece que lo mejor dejar el gobierno en las manos de los más profesionales. Más allá de la familiaridad que pueda tener con un candidato.
-¿Por la exposición, has tenido problemas de pareja?
-Sí, con algunas parejas sí. Pero con Danilo (Astori) para nada, todo lo contrario. Él disfruta mucho al verme trabajando y que me va bien.
| « volver |