Por: M. Bardesio y M. Solomita
Si pensamos en humor político televisivo, hay que remontarse a programas como Decalegrón o Plop, que llevan años sin emitirse. El éxito de El gran cuñado trajo un nuevo tema al tapete: ¿Por qué existe ese vacío en la televisión nacional? Jorge Denevi, ex-director de Plop considera que directamente "humor uruguayo, a secas, no hay". Si bien es cierto que existen programas con intenciones de hacer humor nutriéndose de la actualidad, la faceta política parece rozarse, sin profundizar en los personajes y situaciones actuales que de forma unánime, la vieja y la nueva guardia de humoristas uruguayos, están de acuerdo, se harían un festín.
¿Qué pasó con el humor político? ¿Se extrañan estos personajes? "Creo que fue desplazado por el humor meteorológico", bromea Fernando Schmidt, guionista de Terapia de Pareja, que entre sus personajes se distingue a Roque Tarasca, "que exagera el estereotipo del político demagogo y corrupto". ¨Pero Schmidt reconoce "no tiene audacia ni el compromiso necesario para instalarlo dentro del género. Cuando uno hace humor político se busca llegar a la cabeza del receptor, Tarasca, a pesar de su nivel de lengua, apunta al corazón".
"Me gustaría ver humor político en televisión, pero no creo que sea cuestión de falta de propuestas ni de talento, los canales no están abiertos a estas ideas, basta ver la escasa producción que hay (...) de hecho la política tiene un lugar secundario", comenta Gonzalo Cammarota que con la publicación de su libro Manual para el perfecto votante, es un ejemplo de cómo se canaliza el humor que no se emite en pantalla: se explota en la radio, en los medios escritos, en teatro y en su hábitat natural, el Carnaval. "La TV entregó eso al Carnaval, se lo regaló. Y mientras tanto, seguiremos viendo cómo se hace humor a costillas de Kirchner (...)Realmente, para el que hace humor político en Uruguay es un dolor de cabeza. Mucho más fácil es sentarse y mirar lo argentino", dice Denevi. Por su parte, Jorge Esmoris, con su unipersonal Esmoris presidente, opina que "debe haber alguna cuestión económica porque el humor en televisión para que funcione no es barato (...)El humor político que a mí me gusta es el que toma la política y no a las políticos, hay que reírse de la ausencia cada vez mayor de la política en el sistema", opina.
Eduardo D`Angelo, ex-integrante de Decalegrón e intérprete de Sanguinetti en el ciclo La Familia Rodelú comenta: "Nosotros hacíamos lo que hace ahora Tinelli. Al principio entre los políticos chocaba un poco, pero después lo aceptaron perfectamente. Estaba "El Chicho", "Pinchinatti", que poco más tuvo votos reales. Eso sí, nunca hicimos eso de pegar bajo, era como una caricatura, uno busca un chiste de calidad, exagerar algún rasgo". Por su parte Jorge Sclavo, ex-libretista de La Familia Rodelú recuerda que incluso esta familia ficticia se reunió con la verdadera Sanguinetti. "Sí sé que algunos (políticos) llamaron al canal y me empezaron a decir: `mirá que a fulano le molestó tal cosa`. `Veríamos con agrado que se cambiara tal otra`. Pero sólo algunos casos, el más involucrado de todos, que era Sanguinetti, nunca roncó", afirma.
La experiencia de Denevi, fue distinta: "Los últimos tiempos que estuve en Plop en el canal me prohibieron hacer política en año electoral. De cualquier índole, ni para izquierda ni para derecha. Yo protesté y dije: `en un año electoral hacer eso, me parece que es hacerse el harakiri`. Motivos no me dieron, pero es evidente que a muchos políticos les molestaba el humor que hacíamos, o sea que había que hacer un humor light, de chiste se suegra".
En la actualidad, programas como Reporte descomunal y a su manera Telemental, Malas compañías a Terapia de pareja intentan hacer un aporte. Un ejemplo claro es la caracterización de Mujica que realiza Marcel Keroglián esporádicamente en Bien despiertos. "No sé si los canales están abiertos a estas propuestas, yo sé que se me propuso hacer humor y se me aceptó. Se estrenó en vivo, no visualizaron el libreto con anticipación (...)Se me impulsó también a hacer otros personajes que estoy preparando, y tuvo buenas repercusiones hasta en el rating. Yo creo que si en este momento se hiciera algo bueno, con buena producción, sería muy bien aceptado por la audiencia", dice. Las ganas de hacer este tipo de productos se basa hasta en el estatuto del humor, en palabras de Denevi: "El humor es una canalización de la opinión de la gente, el humor es una forma de justicia".