-¿Cuántos Juegos Olímpicos como enviado?
-Me tocó estar en Atenas 2004 y fue la experiencia profesional más grata hasta hoy. Jugar sigue teniendo sentido.
-¿Cuáles van a ser tus tareas en Beijing?
-La Tele trabajó mucho para el evento que estamos disfrutando. Estar junto al sueño de un puñado de uruguayos que compiten y ser los ojos de los que no han podido competir ni estar acá para verlo, es mi tarea. Vinimos a trabajar y es un goce hacerlo de esta manera.
-¿Cómo te preparaste?
-Fueron años de preparación como saben la familia, los compañeros de trabajo, las funcionarias del Comité Olímpico Uruguayo y de la Integración Uruguay-China, y de mis princesas que me bancaron hasta en el repaso de los videos. Las mascotas son amigas de mis hijas, Ana Lucía y María Inés.
-Si bien con el inglés te manejás en cualquier parte, ¿aprendiste algo de chino?
-Wo ting bu dong (N.deR.: Mantuvo el misterio de la traducción).
-¿Qué deportes te generan más expectativas?
-Más que los deportes, la capacidad de superación, más que a un rival, al tiempo.
-¿Hay algo que pensás no perderte por nada del mundo?
-Sentarme en el cordón de la vereda de la Villa Olímpica... y ver pasar el mundo.
-¿Te tomó por sorpresa que fueras el enviado elegido de Canal 12 o lo intuías?
-Trabajamos en equipo; respetamos turnos, lugares, expectativas, y es un lugar muy grato para trabajar en cuanto a posibilidades de crecimiento profesional.
-¿Qué sueños tenés en la profesión?
-Viajar es uno de mis sueños. Contar lo que veo, siento y creo está ocurriendo es un sueño constante. Informar, de manera propia y atractiva, sigue siendo el sueño más importante para dar vuelo a una profesión demasiado sospechada.