-¿Cuántos Juegos Olímpicos y cuántos Mundiales?
-Éstos van a ser mis sextos Juegos (Seúl, Barcelona, Atlanta, Sidney, Atenas y Beijing). Mundiales: 90, 94, 98 y 2006.
-¿Qué dificultades traen estas coberturas?
-En Seúl me di cuenta del gigantismo de los Juegos y que una cobertura decente suponía mucha inversión, planificación, dedicación y esfuerzo. Ya para Barcelona fuimos tres y desde allí, vistos los buenos resultados, Canal 4 me ha apoyado siempre, invirtiendo mucho. Y es justo decir que los resultados han sido magníficos, en lo comercial y en audiencia. La gran satisfacción es poder estar ahí, yo amo al deporte. El que ve nuestras transmisiones sabe que el que tiene el micrófono se preparó a conciencia y que busca agregar valor a lo que dice la imagen.
-¿Cómo conseguís la posición de comentarista?
-He contado siempre con el respaldo del canal. Hay épocas y épocas. En Sidney, tuve seis posiciones; en Beijing, una sola. También somos los únicos de Uruguay con oficina en el International Broadcasting Center (IBC). La contra es el costo, cada posición son como diez mil dólares y la oficina propia en el IBC anda por los veinte mil dólares.
-¿Hay tiempo para hacer turismo?
-Por lo general, cuando más conozco de la ciudad es cuando hago el programa Objetivo. Durante los Juegos, el tiempo que me queda es muy poco y lo uso para dormir.
-¿Qué Juegos destacarías sobre los otros?
-Por organización, Atlanta; por la ciudad en sí y su gente, Barcelona y Sidney; por el reencuentro con la historia y muchos momentos memorables, Atenas.
-¿Qué deporte no te perdés por nada del mundo?
-Si estoy libre, las prioridades serían en este orden: gimnasia artística, básquetbol, voleibol, atletismo, natación, fútbol, tenis, tenis de mesa, ciclismo, remo, hockey, carrera de tortugas.... Hasta disfruté de una final de badmington.
-¿Cuál es tu sueño en estas coberturas?
-Cuando fui a Seúl, me dije: "esto no me lo perderé nunca mientras viva, así sea como periodista de Radio Calamuchita, con salud, iré". Mi sueño es tan simple como esto: poder estar ahí, cada cuatro años.