La pelea por el trono de Carrie y cía.

Un lunes de enero, Candace Bushnell se sentía exaltada. La autora de Sex and the City acababa de enterarse de que se haría un piloto para televisión sobre su última novela, Lipstick Jungle. Si todo salía bien, la serie se emitiría en NBC con ella como productora ejecutiva.

Bushnell estaba festejando con champagne junto a su marido, el bailarín de ballet Charles Askegard, en su apartamento de la Quinta Avenida, cuando se dio cuenta de que no había recibido un llamado de felicitaciones de su viejo amigo, Darren Star, el productor de Sex and the city para HBO. Él no estaba incluido en el proyecto, pero sabía que ella había estado trabajando durante dos años para alcanzar ese objetivo. Incluso, había escrito parte de la novela en la casa que Star tiene en East Hampton. Bushnell recuerda haber pensado: "Estoy tan sorprendida porque Darren no me ha llamado". "Así que lo llamé yo", dice. "Su voz sonó extraña al teléfono. Él dijo: `Tengo una serie en marcha, también`. Yo dije: `¿Sobre qué es?`. Y él dijo: `Es sobre un tema similar. Es similar a Lipstick Jungle`. Yo dije: `Ooo-kaaay`".

SORPRESA. En una entrevista, Bushnell dio a conocer que estaba sorprendida porque Star no le había mencionado que estaba trabajando en una serie, incluso pensó que él intentaría obtener los derechos de Lipstick Jungle.

El programa de Star era Cashmere Mafia, que debutó en ABC el 6 de enero de este año, con ciertas similitudes con Lipstick Jungle, que NBC estrenó un mes después. La primera fue cancelada luego de la huelga de guionistas, en tanto la segunda tiene segunda temporada.

Volviendo al culebrón Bushnell-Star, "Candace estaba muy equivocada", cuenta Eileen Heisler, una de las productoras ejecutivas de Lipstick Jungle. "Estaba dolida y shockeada como nadie". Y agrega: "Puedes decir, por ejemplo, `qué extraño, están ER y Chicago Hope en un mismo año, pero esto es diferente. Cuando las ideas están allí afuera, hay riesgo de que existan dos dramas sobre hospitales el mismo año. Pero esto era descarado".

Star se negó a dar su opinión, aunque decenas de amigos y personas cercanas a él y a Bushnell ofrecieron algunos puntos de vista sobre la lucha entre ellos para desarrollar programas que compiten entre sí, después de una década siendo amigos muy cercanos. Ambos compartieron vacaciones en Aspen, Tuscany y St. Barts.

Que las dos series fueran similares -ambas retratan a un grupo de amigas en Nueva York, en la cima del éxito, que equilibran sus carreras con sus vidas personales- no fue importante para ABC, la cadena de la serie de Star. "Nadie tiene jurisdicción sobre un género, como `Oh, aquí hay una mujer que está trabajando sobre lo mismo, así que no podemos tocarlo`", opinaba Suzanne Patmore-Gibbs, vicepresidenta ejecutiva de ABC.

SOCIOS DEL ÉXITO. Juntos, Bushnell y Star una vez hicieron magia. Sex and the city conjugó la visión de Manhattan como una tierra de fantasía chic para las mujeres solteras, económica y sexualmente poderosas. Era una sensibilidad post feminista que apenas se había visto antes en la cultura popular.

Sex and the city sigue siendo una fuerza gravitacional años después. The New York Observer, donde apareció la columna que inspiró a la serie a mediados de los `90, ha estado publicando nuevamente el trabajo de Bushnell en su sitio web. Y los fanáticos de Nueva York devoraron todos los chismes que se generaron sobre el rodaje de la película en la ciudad.

HEREDERAS. Los ejecutivos televisivos han esperado que un rayo caiga nuevamente sobre Lisptick Jungle, el relato de Bushnell sobre tres mujeres poderosas, una década mayores que las cuatro chicas de Sex and the city. Alguna vez, esos mismos ejecutivos incluyeron a Star, quien intentó desarrollar la novela para la televisión antes de que fuera publicada en 2005. Ese año, Star ofreció 200 mil dólares por los derechos para televisión, de los cuales la mayoría sería pagado en caso de que el piloto fuera producido, afirma un ejecutivo cercano a los negocios de Bushnell y que solicitó el anonimato porque la persona que lo empleaba prohibió las entrevistas con los medios de comunicación. Pero la propuesta de Star fue superada por la de NBC, que ofreció 500 mil dólares, señala el ejecutivo.

NBC describe a Lipstick Jungle, protagonizada por Brooke Shields, Kim Raver y Lindsay Price, así: "Basada en la novela best seller de Candace Bushnell (Sex and the city), esta nueva comedia dramática sigue a tres amigas exitosas a lo largo de los altos y bajos de su vida en lo más alto de su juego".

Después de perder la puja por Lipstick Jungle, Star desarrolló Cashmere Mafia con Lucy Liu, Miranda Otto, Frances O`Connor y Bonnie Somerville como protagonistas. Así era como ABC la describía: "Del productor Darren Star (Sex and the city) y el escritor Kevin Wade (Working girl), llega una mirada convincente, íntima e impávida a un grupo de mujeres exitosas cuyas ventajas más valoradas son su amistad y la voluntad para obtener todo, sin dar nada a cambio".

Si el colapso de la relación dorada entre Bushnell y Star suena como material para un programa del primetime, quizá es porque seguramente ha visto muchas de las producciones de Darren Star. Producido por Aaron Spelling, el creador de Dinastía, Star llevó adelante Beverly Hills 90210 y Melrose Place.

VIEJOS AMIGOS. La antigua amistad entre Star y Bushnell se volvió tan fría como la aceituna de un martini, dicen los amigos y allegados de ambas partes. Los dos se conocieron en 1995, cuando Bushnell, entonces una escritora free-lance de 36 años que acababa de comenzar con su columna de Sex and the city, fue asignada por Vogue para entrevistar a Star, productor de 34 años, acerca de su último trabajo, Central Park West. Fueron al Bowery Bar y los dos dieron en el blanco. En el artículo de Vogue, se muestra tal cual al describir la ambición de los personajes de la serie: "Ellos saben dónde están y quiénes quieren ser y, en algunos casos, están dispuestos a pasar por encima de quien sea para llegar a donde quieren".

Star consultaba la columna de Bushnell para obtener material, tomando prestada una de sus famosas expresiones, "soltero tóxico", para usarla en el spot promocional de Central Park West.

Un mes después de que las columnas Sex and the city aparecieran, el editor Morgan Entrekin hizo un trato para llevar las columnas al libro, pagando 25 mil dólares como adelanto. En diciembre de 1995, Bushnell cenó con Star en un restaurante en Union Square, donde él le habló sobre comprar los derechos para televisión. Bushnell recibió 25 mil dólares.

"Con la combinación entre ella y Darren, quien es un productor muy inteligente, nos entusiasmamos mucho", dice Chris Albrecht, entonces la cabeza de programación en HBO. Sex and the city ayudó a Albrecht a ascender hasta jefe ejecutivo de HBO. "Nada era más importante para el éxito de HBO que Sex and the city", señala Albrecht, ahora ejecutivo con IMG, el conglomerado del mercado del deporte y la moda. "Era todo lo que un programa de HBO debía ser, incluyendo popular".

Bushnell no se hizo exactamente rica con Sex and the city. Sus financistas señalan que ha ganado "poco más de" 500 mil dólares por concepto de derechos. En el caso de Star, no es inusual que el productor gane mucho más dinero que el escritor de un libro sobre el que se basa una serie, indica Albrecht.

Con los años, los esfuerzos creativos de Bushnell se encontraron con un éxito cada vez mayor -publicó tres novelas que se convirtieron en best-sellers-, en tanto los proyectos de Star fueron fracasando: Grosse Pointe, The $treet y Runaway. Algunos recibieron elogios de la crítica, fallaron en atraer audiencias.

HACIA LA RUPTURA. En el capítulo de Lipstick Jungle que Bushnell escribió en 2004, mientras estaba en la casa de Star en East Hampton (que compartió con su compañero, Dennis Erdman), la madre de uno de los personajes principales, una productora cinematográfica, le explica a su hija que su matrimonio está en crisis porque ella es más exitosa que su marido. "Quizá", dice la madre, "no necesitas ser tan exitosa".

En mayo de 2005, "Darren y yo fuimos a St Barts", cuenta Bushnell. "Él leyó un fragmento de Lipstick Jungle y dijo `Creo que quiero hacer esto`". Después de que la NBC le ganó la puja a Star por los derechos para la televisión, Bushnell escribió un guión para el piloto con un colega. Los ejecutivos de la cadena se mostraron insatisfechos y contrataron a otro escritor. No les gustó ese borrador tampoco y el programa se postergó para el año siguiente.

Algunos socios de Star especularon que quizá él pensó que el programa de Bushnell era duro en su desarrollo y, como muchos otros programas, jamás sería realizado. La madre de Bushnell murió de cáncer de mama en enero de 2006, enlutando tanto la vida de la escritora como la serie que estaba preparando.

Bushnell no es tan parecida a sus personajes. Quizás se preocupe tanto por su ropa como Samantha en Sex and the city, pero también tiene el entusiasmo persistente de Charlotte. "A pesar de lo que parece, Candace es completamente despreocupada", dice Peter Kaplan, tanto tiempo editor de The Observer.

Cuando viajó a Los Ángeles, a mediados de setiembre de 2006, para trabajar en su programa con nuevos escritores, Bushnell se quedó en la casa de Star. Fue en el mismo mes en que Star estaba lanzando ideas para series televisivas junto a Wade. Ninguna de las ideas que presentaron fueron aceptadas. "Nos trajeron algunas ideas", cuenta Patmore Gibbs, la vice presidenta ejecutiva de ABC, "pero nada funcionaba".

Cuando otra productora, Gail Katz, se acercó a ABC el mismo mes con la idea de un programa basado en ella y sus amigas, quienes habían asistido a The Yale School of Management y se daban cuenta de que tenían buenos empleos pero problemas para balancearlos con su vida personal, los ejecutivos se les abalanzaron. "Dijimos `quizá esto es lo que necesitan Darren y Kevin`", recuerda Patmore-Gibbs, "un grupo femenino con problemas por tenerlo todo". Consultó a Katz para compartir su idea con Star y Wade. "Volvieron en dos semanas con la idea de Cashmere Mafia, un grupo de mujeres que fueron juntas a la escuela de negocios", recuerda Patmore-Gibbs.

Lo que no hizo Star fue comentar siquiera lo mínimo con Bushnell. "Él tenía todo el derecho a hacer el programa porque ABC se lo propuso", sostiene Robin Schiff, un viejo amigo de Star que colaboró con Bushnell en el primer guión de Lipstick Jungle. "Pero en retrospectiva, él debería haberle dejado saber lo que estaba haciendo. Creo que él se siente mal por lo disgustada que está ella".

Los ejecutivos de NBC afirman que están concentrados en su propio programa, no en la competencia. "Nuestro interés es producir el mejor programa que conozcamos", dice Teri Weinberg, vicepresidente ejecutivo. "Creemos que Lisptick Jungle llena una verdadera necesidad que debemos llevar a la audiencia femenina".

¿acercamiento? Bushnell, de 48 años, mantiene que está demasiado ocupada en otros proyectos para hacer hincapié en su relación con Star, de 46. "Tengo mi propio programa de radio en Sirius", dice. "He tenido tres novelas exitosas y estoy trabajando en otra. Estamos haciendo Lipstick Jungle y se filmó la película de Sex and the city. Así que estoy muy, muy feliz, de verdad".

Mientras Bushnell suena diplomática al hablar de su amigo, ha abrazado fuertemente todos los esfuerzos de Star para suavizar las cosas. A pedido de él, fueron a cenar en Nueva York, pero no hablaron de nada vinculado al trabajo. "Hablamos de nuestras vidas personales", asegura ella.

Tanto Lipstick Jungle como Cashmere Mafia fueron grabadas en Nueva York la primavera pasada y cuando los productores estaban buscando locaciones, trataron de evitar cualquier coincidencia. "Cashmere Mafia se volvió un mosquito a nuestro alrededor", dice Heisler, la productora de Lipstick Jungle. "Siempre estaban allí, como una nube".

Cuando Heilser vio el piloto de Cashmere Mafia hizo una mueca de dolor porque muchas de las locaciones estaban duplicadas, incluyendo el salón de conferencias y la fachada de un edificio. Más incómodo fue el día que Star se mostró en el set de Lipstick Jungle. Mencionó que justo estaba pasando y quiso saludar a Bushnell. Uno de los presentes aseguró que ésta lo recibió de manera muy distante. La propia Bushnell dijo: "Políticamente, lo mandé a que se fuera".

Allen Salkin (The New York Times)

Enemigas Íntimas

LIPSTICK JUNGLE. Basada en el best-seller homónimo de Candace Bushnell (Sex and the city) cuenta la vida de tres amigas neoyorquinas que intentan equilibrar su éxito profesional con su vida personal. Wendy (Brooke Shields) es la presidenta del estudio de cine Parador Pictures, cargo que debe balancear con un matrimonio en el que su marido se siente opacado por su fama. Nico (Kim Raver) es editora de la importante revista de moda Bonfire, mientras su matrimonio naufraga por falta de pasión. Y Victory (Lindsay Price) es una joven diseñadora de modas que pelea por cumplir sus sueños y, en ese camino, encontrar también al amor de su vida. La serie corresponde a la cadena NBC y ya cuenta con segunda temporada.

CASHMERE MAFIA. "La mafia del cashmere" está compuesta por cuatro atractivas y ambiciosas neoyorquinas, amigas desde la Universidad, unidas por una especie de club en el que se aconsejan mutuamente. Mia (Lucy Liu) es publicitaria y ha llegado a competir con su prometido por un puesto clave. Zoe (Frances O`Connor) es ejecutiva bancaria, casada con un arquitecto y con dos hijos, especie de familia perfecta. Juliet (Miranda Otto) es Jefa de Operaciones de una cadena hotelera y lucha por mantener la fachada de un marido y su rebelde hija de 14 años. Y Caitlin (Bonnie Somerville), una ejecutiva de marketing de una firma de cosméticos, está descubriendo quién es profesional y sexualmente. Creación de Darren Star, la emitió ABC pero ya fue cancelada.

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